«Fue un personaje muy popular en el Gijón de la primera mitad del siglo XX. Nacido en Filipinas, desde 1930 y durante veinte años fue cónsul de Italia en Asturias»

Conrado Pineda Barbachano es una pieza fundamental en la historia de los primeros años del club y del fútbol asturiano en general. No se debe obviar que es él quien en 1951 da fe de la fundación del club en 1905, en virtud de la cercanía de la fecha de su cincuentenario.
¿Pero quién era Conrado Pineda?
Fue un personaje muy popular en el Gijón de la primera mitad del siglo XX. Nacido en Filipinas, desde 1930 y durante veinte años fue cónsul de Italia en Asturias. Conrado Pineda había trabajado como sobrecargo en la Compañía Transatlántica Española, primero en el buque ‘Reina Victoria Eugenia’ y después en el ‘Cristóbal Colón’. Con posterioridad fue agente de las compañías de barcos italianas Lloyd Genovese S.A. y Firenze S.A. (rebautizada oficiosamente sus agencias en España como Florencia S.A.). Las oficinas de ambas sociedades en Asturias estaban ubicadas en el propio domicilio de Conrado Pineda, situado en el número 1 de la gijonesa calle Langreo, donde además dio puntualmente clases de italiano. Su trayectoria profesional fue, pues, clave en su nombramiento como cónsul del país transalpino.
Conrado Pineda tuvo, como se puede ver, una vida acomodada desde su infancia. Como ya se ha visto, procedía de una familia ‘con posibles’, hijo de José Pineda Peláez, juez de Primera Instancia, originario de Infiesto que había trabajado en distintos juzgados de Manila, La Habana, Barcelona y Oviedo, y de una indiana nacida en México, Marina Barbachano Álvarez, de padre mexicano con lejana procedencia vasca y madre asturiana, también de Piloña. La familia materna poseía importantes negocios de distinta índole en la capital del país centroamericano y en Yucatán. Con esos antecedentes familiares y esa situación económicamente favorable, el matrimonio Pineda Barbachano acabó afincándose en Asturias y engendró nueve hijos, seis de los cuales estuvieron vinculados al mundo del fútbol.
Francisco, el mayor, se casó con la mexicana Consuelo de Mendoza y se fue a vivir a México. Residió hasta su fallecimiento en la capital del país y fue directivo de distintos equipos de fútbol vinculados a la emigración española, entre ellos ejerció el cargo de vicepresidente del Club Deportivo Covadonga de México.
Miguel jugó en el Sporting Ovetense y Gonzaga fue socio del Sporting de Gijón y activo colaborador de la entidad en sus primeros años, ambos murieron muy jóvenes, el primero con apenas veinte años y el segundo con veintiuno.
Además del citado Conrado, Ignacio de Loyola jugó igualmente en el Sporting, trabajó en Chocolates La Herminia y se casó con Gaudiosa Fernández, hija de Faustino Fernández, que fuera alcalde de Gijón en los años 1871 y 1872.
Marino, el más pequeño, también fue futbolista y jugó en el infantil del Club Begoña y en el senior del Hispania de El Llano. En su vida profesional fue oficial de notarías, trabajando en las de Antonio Vigil y Román Penzol. Estuvo casado con Mercedes Ramos, que estaba emparentada por vía materna con Manuel Ermesto Zaldúa, que también fue jugador del Sporting.
El único de los hermanos al que no se le conoce vinculación futbolística es Ramón, el penúltimo de los varones. Trabajó como subdirector en la azucarera de Veriña y contrajo matrimonio con Carmen Acebal, hija de la duquesa de Riánsares.
Tampoco tuvieron vinculación directa con el fútbol las hijas habidas en el matrimonio Pineda- Barbachano, aunque la más pequeña, Lourdes, se casó con Ramón Truán, que fue jugador del Sporting en dos etapas entre 1908 y 1911. El esposo, además era hijo de Luis Truán, uno de los propietarios de la fábrica de vidrios La Industria y fue una persona muy activa en la vida cultural gijonesa de principios del pasado siglo. En cuanto a la mayor, Covadonga, fue la esposa del famoso arquitecto Emilio Fernández-Peña, que dejó un enorme legado de emblemáticos edificios en Asturias y al que no se le conocieron otros vínculos con el fútbol que su manifiesta pasión por el Real Madrid.
La familia Pineda fue, pues, relevante en la implantación del fútbol en nuestra ciudad y, además, como ya se comentó, con Conrado se determinó la fecha fundacional de la entidad rojiblanca, 1905, datación que dieron por buena los fundadores supervivientes. Tan sólo Ramón Muñiz manifestó dudar de la misma e inclinarse más por la de 1906 ó 1907. Las fuentes testimoniales de éstos, ante la ausencia de documentales (inexistentes hasta 1907), determinan la fundación de un club que este 2025 celebra su 120 cumpleaños.