La cervecera artesanal consolida su crecimiento gracias a la confianza de bares y consumidores

Cerveza Scone cerró 2025 con un crecimiento del 17%, un dato que confirma la buena evolución del proyecto y, sobre todo, refuerza el camino elegido desde sus inicios: avanzar despacio, con los pies en el suelo y sin perder de vista a las personas que hacen posible cada paso. Lejos de grandes campañas publicitarias o estrategias agresivas, la cervecera artesanal atribuye este aumento a la confianza sostenida de bares, tiendas, distribuidores y consumidores que apuestan por una cerveza elaborada con tiempo, honestidad y mucho trabajo detrás.
Desde la propia marca insisten en que las cifras, aunque importantes, no son el objetivo final. “Cada nuevo grifo y cada botella compartida cuentan más que cualquier porcentaje”, señalan, subrayando que el verdadero valor del crecimiento está en la relación diaria con quienes están al otro lado de la barra. Esa cercanía es, precisamente, uno de los pilares que ha definido a Scone durante sus ocho años de trayectoria.
La cervecera continúa siendo independiente y fiel a su identidad original. Para Scone, crecer no significa cambiar lo que es, sino reforzarlo: escuchar más al sector hostelero, cuidar aún mejor el producto y mantener un trato directo y cercano con quienes confían en sus cervezas. Esa filosofía se traduce en decisiones medidas, mejoras constantes y una clara apuesta por la calidad frente a la cantidad.
Con la vista puesta en 2026, el proyecto encara una nueva etapa llena de retos, nuevas recetas e ideas, pero con la misma ilusión que en sus primeros años. El equipo afronta el futuro con ganas de seguir aprendiendo, experimentando y compartiendo, sin perder la esencia que les ha traído hasta aquí. “Gracias a todos los que formáis parte de este camino”, concluyen desde Scone. “Seguimos trabajando; nos vemos en los bares”.