Álex Zapico y Michel Suárez firman una cinta que es una invitación a la reflexión sobre la desaparición del trabajo manual, y también una puesta en valor de aquel modelo en el que eran el talento y el sello personal los estandartes de la producción
El zapatero, reclinado sobre su banco de trabajo mientras perfila una suela recién colocada… El talabartero, enfrascado en transformar informes pedazos de cuero en exquisitas piezas de guarnicionería… El ebanista, que de un simple trozo de madera extrae un mueble único a base de horas, experiencia y ese no-sé-qué que sólo los maestros avezados despliegan… En todos los oficios anteriores, y en muchos otros de esos a los que se suele colocar la etiqueta de ‘artesanales’, la labor profesional y el componente artístico se funden en un todo único, indisoluble, capaz de aportar al resultado un valor incalculable… Que, sin embargo, en el momento presente parece haber quedado devaluado por la exigencia de rapidez y de bajo coste, a menudo ligada a la uniformidad estética y a la pérdida de empleos. Es esa forma de entender la producción, tan propia de este siglo, contra la que se han rebelado Álex Zapico y Michel Suárez. Y el fruto de esa revolución es ‘La imperfección y la paciencia‘, una película que, valiéndose de la no menos tradicional figura del sastre, invita a la reflexión sobre la progresiva desaparición del trabajo manual, y a recordar el potencial de aquel modelo en el que el talento y el sello personal, no la agilidad y el ahorro, son las señas de identidad. De todo ello hablan en el Canal Prestosu de Caja Rural de Asturias.
Tal como ambos relatan la periodista y presentadora Juncal Herrero, este proyecto comenzó a fraguarse hace diez años, cuando Suárez trabó contacto con la Sastrería Hermanos Campal, ubicada en Nava, para encargar un traje. Zapico no tardó en interesarse por la forma de trabajar de los veteranos sastres, y pronto surgió una primera iniciativa visibilizadora, en forma de exposición de fotos. Sin embargo, ya entonces la idea de trasladar esa historia al formato audiovisual se estaba abriendo paso en las mentes de ambos… Y, efectivamente, el resultado es esta cinta, filmada en blanco y negro y muda, que repasa iconos de la moda artesanal como el propio taller de los Campal, o la Pañería Aramo, de Pedro Solís, fundada en 1967, heredera de aquella industria textil catalana ya prácticamente extinta, de reconocido prestigio y, hoy por hoy, la última en servicio en Asturias, y una de las últimas de España. Dos negocios que representan una forma de entender la labor profesional en la prima «el poder esperar a que sucedan las cosas, el poder ver cosas que pasan alrededor de la imagen central… El tomarse su tiempo«. Salta a la vista que se trata de un enfoque a contracorriente de las tendencias del momento… Pero, quizá, sea ahí donde radique su encanto y su posible supervivencia: en ofrecer, en un mundo vertiginoso, un remanso de paciencia, paz, arte y exclusividad.
En fin, una inmersión en una porción del pasado todavía viva en este presente, y a la que, confían los autores de ‘La imperfección y la paciencia’, tal vez aún le reste un largo periplo por delante.
Interesante propuesta.