ENTREVISTA: EDU GALÁN
«Lo que hicieron estos estafadores piramidales, los jordis, Junqueras, fue eliminar de un plumazo los derechos de la mitad de los catalanes y eso es intolerable»
«Siempre será mucho mejor un mal juicio que un buen tweet»
«Vox va contra cada uno de mis valores: la tolerancia, la racionalidad, los derechos humanos»

En septiembre de 2020 el periodista y fundador de la revista satírica Mongolia, Edu Galán, publicó su último ensayo: El síndrome Woody Allen, donde alertaba de las consecuencias que traía consigo el despliegue constante de discursos y juicios políticos embarnizados de una sentimentalidad que se potenciaba a través de las redes sociales hasta alejarse desesperadamente de la racionalidad. El acoso que el director Woody Allen recibió por parte de el movimiento Mee Too servía de excusa para analizar un fenómeno, el imperio de los sentimientos, que invadía al feminismo, pero se extendía a los debates de la izquierda, el secesionismo, incluso los diferentes modelos que conforman la derecha española: Núñez Feijóo, Casado, Ayuso y en último término Vox. Edu Galán habla sin complejos, desde una bonhomía que no resta mordacidad a sus juicios de opinión, cierta resignación con la gente, y mucha complicidad con sus amigos. En esa tensión se desarrolla su periodismo, su manera de comunicar y dar a conocer sus ideas.
-¿Qué le pasa a la izquierda?
-De pronto son varias, diversas y peleadas entre sí. Esto mismo sucede con el feminismo. Ahora hay una pelea grandísima.
-Cierto. Tengo esta impresión sobre el debate de la ley trans: cuando Judith Butler escribió El género en disputa, fabricó una bomba que estallaría 25 años después. Y ahora nos ha estallado.
-El problema no es la discusión o el diálogo, ni tampoco el objeto. El problema es el método y el medio. Tu usas las herramientas igual que las herramientas te usan a ti. Estas herramientas, en la comunicación, que provienen de unas determinadas multinacionales que aspiran a ser monopolistas, que son norteamericanas y tienen una ideología norteamericana, tanto de izquierda como de derecha, están corroyendo determinados pactos sociales de estado como el estado de derecho, el espacio democrático de la política. El estado de derecho no es perfecto pero es más potente a la hora de aplicar la igualdad. Siempre será mucho mejor un mal juicio que un buen tweet.
-Un tweet deja poco margen para el debate racional hoy en día.
-Cela decía que la televisión homologaba a un catedrático y a un majadero. McLuhan ya sabés que decía que el medio es el mensaje. Y este es problema, que es un problema gravísimo. Tanto la izquierda como el feminismo ofrecen una vía abierta para la ultraderecha con ese tipo de agresividad. Yo estoy defendiendo mis ideas desde una izquierda liberal, racional, deseosa de vivir, contenta, como lo fue la de los 80, hedonista, respetuosa. Pero el tiempo ha dado paso a una izquierda puritana que me juzga si tomo una copa de más, si voy a una casa de apuestas, que toma los errores del pasado y los aciertos como un arma arrojadiza personal que cercena la libertad de las personas.
«Te obligan a callar en orden a una moralidad superior»
-La derecha ha sido más fajadora que la izquierda, quizás porque la izquierda cuando ha llegado al poder cargándose a sus espaldas la gloria y el honor de la lucha obrera, su integridad, su honra. A la izquierda, esto le pesa tanto que cuando llega al gobierno se siente garante de todo y de todos y lo utiliza para parapetarse de cualquier crítica. Al menos tiene una piel muy fina cuando se equivoca y se le indica.
-Tampoco desmerece a la derecha. La derecha reaccionaria se molesta muchísimo con la identidad, cuando se hace mofa de la derecha casposa. No te metas con sus símbolos. No solo se ofenderá sino que te dará dos hostias. En la izquierda esto no ocurre tanto con los símbolos como con los valores. La izquierda utiliza esos valores discutibles, la igualdad, los derechos humanos, como excusa para justificar cualquier método. Yo te callo porque tú vas contra los derechos humanos, no se puede hablar. Los derechos humanos no se negocian, pero son ellos quienes determinan los que son y establecen así el marco del debate. Te obligan a callar en orden a una moralidad superior. Tampoco se puede opinar si no estás dentro de la minoría que invoca unos valores, porque tú no los sientes ni tampoco los puedes sentir. La izquierda ha convertido al individuo y sus sentimientos como medida de todo.
-Ya lo hemos hablado otras veces. Es el régimen de las emociones. Quién se va a oponer a la tristeza o la alegría.
-Si solo para explicar la situación de una minoría solo puede hacerlo siendo miembro de esa minoría, vamos aviados. Y eso impide cualquier tipo de crítica. El estado de derecho se basa en no ser juez y parte. Las víctimas son víctimas y si se demuestra. Las víctimas del genocidio nazi no pueden ser las que juzguen a sus victimarios. Existe una presunción de inocencia y nadie puede saltarse los derechos del denunciado. Lograr esto ha sido una tarea titánica desde la ilustración. Como no nos gustan esos tiempos procesales ni lo que tarda la justicia en actuar, sino que somos objeto de otros cortoplacistas, infantiles y sentimentales, el mejor juez hoy en día es la opinión pública en las redes. Obviamente, el mejor juez es el determinado por la ley, el que actúa racionalmente y aplica objetivamente la ley.
-El régimen de las emociones y ese sobreempoderamiento de la víctima admite la escala íntima, doméstica, y la escala colectiva o política. Y hay todo un itinerario que convierte a la víctima en juez de todo. Lo vemos en los que se apostan en los balcones, sojuzgando la conducta de cualquier vecino si observa que lleva la mascarilla más puesta o no la lleva y en los que han defendido, un suponer, el procés, que fueron del victimismo a la beligerancia política desde el mercadeo de las emociones hasta quebrar el estado de derecho.
-Claro. Ese proceso es transversal. Es un problema que afecta al ámbito privado, político, jurídico, del marketing.
-A Woody Allen se le machacó. A Philip Roth nunca y era mucho más misógino y follador que Allen.
–Pero hay una diferencia, la distancia que hay entre un cineasta y un escritor. Roth no fue una figura pública como lo fue Woody Allen. Woody Allen tiene estatuas a miles de kilómetros de Nueva York. Es una presencia que crees que es cercana.
«Podemos debe su éxito a un discurso incendiario, enfrentando a los españoles, propio de redes sociales»
-Y que Roth es una figura pública manejada entre élites intelectuales que conservan un juicio crítico de la realidad y en el caso de Woody Allen hay un aura pop que admite que lo dilapiden.
-Claro. La crítica moral a uno y otro no se hace en función de la objetividad del delito, sino de la dimensión mediática y sentimental que logra emocionar a más gente. Tu eres un genocida en Ruanda y se te tratará mejor que alguien que es señalado sin pruebas de pederasta que es, por comparación, un delito menor. La pederastia y el incesto son dos delitos sentimentales muy graves que afectan a la infancia, un terreno vedado. Cosa que no ocurre con un genocidio en aquellas montañas, como diría Angel González. Todo, en Occidente, se basa en los sentimientos. Es un verdadero problema porque se lleva a muchísima gente inocente por delante. La consecuencia de esta sentimentalidad, es que te instala en una sociedad ensimismada y una sociedad ansiosa que puede teme ser constantemente delatada.
-Foucault se pondría las botas. Porque la ley que incita a la perversidad y el hedonismo también la castiga.
-Nosotros hemos entendido el hedonismo no como algo sin límites pero sí como un frenesí consentido, una gran comilona permitida mientras no moleste a nadie. Pero ahora no, ahora se criminaliza al disfrute, ese ¿qué hacemos ahí los tres pasándolo bien? Criminaliza el disfrute extremadamente bien.
-En todo esto creo que juega un papel importante las Identidades culturales de la izquierda y de la derecha. Tengo la impresión de que la derecha participa de la vida cultural y el ocio de la izquierda. Puede leer sus libros, los mismos conciertos. Ese complejo de la derecha que no tenía una identidad cultura compleja, sofisticada, cultivada, según denunció Juan Manuel de Prada hace unos años, hoy ese debate, ese asunto se ha disuelto. Bastaba con participar de la vida cultura y el ocio atribuido de siempre a la izquierda desde una postura hedonista y ya. Dicho de otro modo, un votante de Vox puede ir a un local swinger orientado a las clases altas o al Sonorama como lo hace uno del PP, uno del PSOE o un hippie.
-Esas hegemonías de las ideologías están muy disueltas. El PP lo ha entendido muy bien y Miguel Ángel Rodríguez mejor. Madrid no es un nido de fascistas, esto es evidente. Miguel Ángel Rodríguez entendió perfectamente que la vida transcurre mucho en los bares. El 83% de Madrid vive de la hostelería. Lo que vende a través de Ayuso es la alegría de vivir. No le votaron porque considere que la gente se ha vuelto fascista. Han votado la libertad y la forma de vida de la gente. Si los bares abren, abren las carnicerías, las pescaderías. Entendió que la gente quiere currar. Esto es contraintuitivo. La gente no quiere estar en el paro, quiere currar, tener un futuro, para sus familias, no quiere que les cierren el local. El reforzamiento a corto plazo de que entre dinero, de que no te cierren el local.
Te imaginas a Vox gobernando en La Moncloa con el PP.
-La ciencia ficción habla más del presente que del futuro. Tenemos la suerte de que exista el PP todavía. Y esto es ya una reflexión de perdedor, porque sé lo que es Vox. Espero que los votantes de derechas entiendan que lo que propone Vox no es una solución de estado, sino de cuatro estafadores que viven del dinero público enfrentando a los españoles. Una gran parte del éxito de Vox ha consistido en enfrentar a los españoles con un discurso propio de redes sociales. Y pienso que Podemos que, sin ser esos estafadores, debe su éxito a un discurso incendiario, enfrentando a los españoles, propio de redes sociales. Algunos por convencimiento y otros por interés. Los de Vox son comerciales de crecepelo, no tienen ni ideología, son de ultraderecha y permitirían quitarnos los periódicos y que a mí me fusilen. Recuerdo las palabras de Muñoz Seca ante el pelotón de fusilamiento:.«Me podréis quitar todo lo que tengo, pero lo que no me podréis quitar es el miedo que tengo ahora mismo». Y esto no tiene que ver con esa gente que es inteligente y les han colado en la cabeza que este es un gobierno social-comunista. Yo creo que hay que apelar a una derecha moderada para eliminar estos dislates populistas de gente que preferiría eliminar socialmente o sistemáticamente al 30 por ciento de los españoles con tal de controlar el dinero público.
-Sobre esa hipótesis: ¿Núñez Feijóo o Casado?
-Es una cosa muy rara. No lo sé. No tengo ni idea. Yo aspiro a que desaparezca Vox. Van contra cada uno de mis valores: la tolerancia, la racionalidad, los derechos humanos.
-Finalmente, ¿indultos para que se imponga la racionalidad en el modelo territorial español?
-No lo sé. Dos grupúsculos que me adoran, la ultraderecha y los independentistas, me quieren con mucha constancia, están muy cabreados porque viven de esos indultos. Al final, el indulto son seis meses menos de cárcel. Lo que hicieron estos estafadores piramidales, los jordis, Junqueras, fue eliminar de un plumazo los derechos de la mitad de los catalanes y eso es intolerable. Los jueces aplicaron la ley.
El sumario sobre el éxito del discurso incendiario tiene una errata gorda, el entrevistado se refiere a VOX en la entrevista, y el sumario dirije a PODEMOS el comentario…. espero que no sea intencionado…