La creciente presencia de esta especie venenosa agranda la intranquilidad de los vecinos de Gijón en plena temporada de baño

El Equipo de Salvamiento de la Playa de San Lorenzo en Gijón declaraba esta mañana la prohibición del baño debido a la presencia de carabelas portuguesas, una especie de organismo, también denominado «falsa medusa», cuya picadura puede llegar a provocar problemas respiratorios e incluso una parada cardiaca en los casos más graves. El aumento de estos animales por la subida de las temperaturas en las aguas del Cantábrico ha producido que se acerquen a la costa y ya desde el año pasado los bañistas tienen que convivir con ellas en plena temporada de baño.
El Ayuntamiento ha informado de que la bandera roja se encuentra ondeando desde la escalera doce hasta la zona del Piles, provocando que las aguas queden desiertas en un día de intenso calor. Muchos vecinos, como Maripaz Ordóñez, transmiten su preocupación a la hora de bañarse, puesto que «es un día de mucho calor, y al final uno no se baña tranquilo, no puedes relajarte ni un poco». Del mismo modo, la vecina ha expresado el temor a la picadura de estos animales, ya que a pesar de ser visibles por su característico color azul, «tienen los tentáculos muy largos y eso hace que no te des cuenta de donde están». Otros vecinos, como Miriam Rodríguez, estudiante de enfermería, explican que, en el caso de que se produzca una picadura, «es importante lavar la zona con agua salada y por supuesto retirar todo resto de tentáculos. Después, se recomienda aplicar una crema con cortisona para aliviar el dolor, aunque es evidente que no es una sensación nada agradable». Del mismo modo, la estudiante recomendó no echar vinagre sobre la picadura, ya que «no es en sí una medusa, es un tipo de animal distinto y el vinagre y el agua dulce pueden producir más hinchazón».

Sin embargo, la presencia de estos animales marinos no es fortuita. El aumento de la temperatura de las aguas por consecuencia del cambio climático producen un desplazamiento mayor de estos animales hacia las costas donde se encuentran los bañistas. Algunos turistas, como Adrián Ábalos, argumentan que «esto no es algo que ocurra porque sí. El animal no tiene la culpa, no va buscando picar a nadie, es la contaminación y el aumento del calentamiento global por lo que pasa esto». Una opinión defendida por otros turistas como Samuel González, ya que la creciente subida de la temperatura de las aguas provoca un mayor avance de las carabelas portuguesas. «Nosotros somos los que estamos en su hábitat, ellas no tienen culpa de que su ecosistema se vea dañado», explicaba el bañista.
Con la llegada de la ola de calor a la península el aumento de la aparición de las carabelas portuguesas no es plato de buen gusto para nadie. A pesar de que las picaduras no suelen presentar complicaciones, si no es el caso de alergias o problemas de salud externos, el baño resulta intranquilo para muchos gijoneses y turistas que buscan relajarse en San Lorenzo. No obstante, esta no es la única playa asturiana que activa su alerta por el avistamiento de estos organismos venenosos, ya que, días atrás, Estaño, Cuevas del Mar y varias zonas costeras de Villaviciosa ondearon las banderas rojas en la arena para impedir que ningún bañista saliese herido. Dada esta situación, los bañistas y el equipo de salvamento quedan a la espera de que la presencia de estos animales se regulen y el baño vuelva a ser seguro.