Gijón apagó este martes el alumbrado público en todo el paseo para la acción preparada por la comunidad ucraniana en Gijón y Asturias consistente en una marcha en penumbra con velas y linternas desde la escalera 15 a la Plaza Mayor dentro de un programa que arrancó con la colocación de cintas en las barandillas y el dibujo de 206 drones en la arena

La imagen de El Muro apagándose de repente para quedar en penumbra, sólo habitual en la Noche de los Fuegos, resultó impactante. En un extremo, en la escalera 15, decenas de personas, miembros de la comunidad ucraniana en Asturias y gijoneses en solidaridad con ellos, daban la única luz al paseo con velas y linternas de su teléfono móvil tras una pancarta con el lema en inglés ‘Help to Ukraine’, o lo que es lo mismo, ‘Ayuda a Ucrania’. Iniciaban así una marcha que tendría como destino final la Plaza Mayor.
Era la última acción del día preparada por ucranianos residentes en Asturias con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania en el marco de la guerra entre ambos países. La primera fue la colocación de cintas azul y amarillo, colores de su bandera, en las barandillas de El Muro, a la que siguió avanzada la mañana la llamada ‘El cielo sobre Ucrania’, consistente en el dibujo de «206 drones Shahed en tamaño natural para enseñar que con estos drones cada noche atacan a nuestro país, a nuestros civiles», expresaba Oksana Ustymenko, de la Casa Ucraniana de Gijón, colectivo organizador de estos actos junto con Credo Gijón y Ucranianos en Asturias, a miGijon. Bajo el nombre de ‘Cada luz cuenta’, buscaba representar «la luz de la esperanza que el pueblo ucraniano mantiene viva en medio de la oscuridad de la guerra» y se convirtió en una marcha silenciosa a lo largo de todo el paseo rota por momentos por sonidos de alarmas antiaéreas.

La llegada a la Plaza Mayor, también a oscuras, salvo la fachada, iluminada con los colores de la bandera de Ucrania, resultó igualmente impresionante. Allí, los presentes se sumaron a la campaña internacional ‘Las personas son la clave’ «que exige la liberación de los prisioneros de guerra ucranianos, civiles detenidos ilegalmente, presos políticos y el regreso de los niños deportados» y agitaron sus llaves como símbolo que recuerda que «las llaves están en el bolsillo de todos, excepto de quienes permanecen en cautiverio, y expresa el deseo de que llegue el momento de su liberación». Se ponía así fin a una jornada conmemorativa con la que la comunidad ucraniana pretendía aprovechar el 24 de febrero, día de la invasión rusa, para visibilizar la contienda, honrar a las víctimas y agradecer la solidaridad asturiana.