Con catorce de los ochenta trabajadores sujetos a un ERTE desde la tragedia que se cobró dos vidas, exigen al Principado una autorización «escrita» que reabra explotación, ahora que los trámites de seguridad necesarios «ya están hechos»

Sorpresa, drama, duelo, asimilación… Y, por fin, vuelta a la normalidad. Esas son las fases genéricas de cualquier tragedia; un ‘cualquier’ que incluye el accidente que, el pasado noviembre, se cobró la vida de dos mineros en la explotación de Vega de Rengos, situada en Cangas del Narcea. Tres meses después de aquel accidente, y con catorce de sus ochenta trabajadores acogidos a un Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE), la plantilla reclamaba ayer martes al Principado que autorice la reapertura de la mina, visibilizando su demanda con una concentración ante la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo. Una petición que llega, afirman los afectados, ahora que «todos los trámites de seguridad» están debidamente hechos.
«Ya nos han trasladado que se nos va a dar esa autorización; nos va a dar una verbal, pero por escrito, todavía no«, lamentaba ayer Carlos Menéndez, representante de los afectados por el ERTE, y hablando en nombre de los empleados de la explotación. Unos profesionales inquietos porque, según las informaciones facilitadas la semana pasada por la Dirección General de Minas, el plazo para obtener luz verde finalizó este lunes. Así las cosas, prosiguieron ayer los trabajadores, «lo que queremos saber es por qué estamos parados cuando hay una decisión favorable» a la reapertura. De hecho, concluyeron, «llevamos un mes esperando, simplemente, la firma y el traslado de ese informe para poder empezar a trabajar«.