Los de Santi Denia, en cuyas filas milita el asturiano Diego López, no pudieron superar los dos tantos marcados por Ibrahim Adel, pese al gol conseguido por Samu Omorodion; el combinado hispano queda, así, segundo del grupo C

Pudo haber sido una velada gloriosa, la tercera victoria consecutiva en lo que va de Juegos Olímpicos… Pero, al final, no lo fue. En un partido tenso, en el que se arañaron oportunidades prácticamente hasta el último instante, la Selección Masculina de Fútbol caía derrotada ayer ante un combinado egipcio encumbrado al éxito por el buen hacer de Ibrahim Adel. Y, además, por partida doble. Los dos goles marcados por el jugador de Pyramids superaron con creces el solitario tanto anotado por el melillense Samu Omorodion, y convirtieron a los africanos en cabeza del grupo C en cuartos. Eso sí, España sigue en la brecha; los de Santi Denia, entre los que milita el asturiano Diego López, pasaban en el segundo puesto, y se medirán con Japón este viernes.
Hubo que esperar al minuto 89 para que Omorodion obrase su magia, y ‘La Roja’ acariciase la posibilidad de una remontada, alimentada por los casi diez minutos de descuento añadidos por el árbitro. No fue suficiente. Anímicamente dañada por el disparo en la diana de Adel en la primera parte, ante el que nada pudo hacer el portero Iturbe, y ya totalmente minada por el segundo blanco, ocurrido por un pase fallido de Pacheco, la masculina hispana sólo pudo encajar su derrota con deportividad, aprender la lección y tomar nota para el encuentro que está por venir. Un duelo contra los del país del sol naciente en el que, confía la afición asturiana, López desempeñará un buen papel.