miGijón presenta el Séptimo Principio de la Gijonomía: “El agua es el principio de todo. ¿O no?”

Sidra y Feria, cócktail perfecto para un día de agosto muy gijonudo, con el cielo encapotado y el orbayo amenazando al respetable. Uno de esos días en los que la Feria se llena. Presentaba Visita Gijón/Xión el Séptimo Principio de la Gijonomía: “El agua es el principio de todo. ¿O no?”.
Se agolpaban alrededor del stand del Ayuntamiento de Gijón los curiosos. Las cajas de sidra eran una tentación muy real para no marcharse sin comprobar qué estaba sucediendo. Y, a las seis, con puntualidad inglesa, comenzó el acto organizado por este diario en colaboración con Visita Gijón/Xixón, La Montera Picona de Ramón, Sidra Menéndez, la Asociación de Escanciadores de Sidra de Asturias, DOP Sidra de Asturias y el Museo de la Sidra.
Y es que no se puede hablar de Asturias sin tener en cuenta la sidra. Con sus raíces documentadas en el siglo I antes de Cristo, la asturianía – y, por tanto, la Gijonomía— se mide en culines de sidra. Una cultura, la sidrera, que no solo está presente, sino que vive una edad dorada gracias a la apuesta de productores, sidrerías, escanciadores y alguna que otra administración, como el Ayuntamiento de Gijón —patrono del Museo de la Sidra—.
Presentaba el acto Agustín Palacio, director de miGijón, con el entusiasmo de un gijonudo al que se le permite ser, por unos instantes, embajador de la bebida por antonomasia de su tierra: “en estos días de Feria entra bien una buena sidra y qué mejor hacerlo que con los mejores escanciadores del mundo, que tendremos la oportunidad de ver”. No mentía el periodista, pues esperando el turno de demostrar cómo se tira la sidra estaban Wilkin Aquiles, Alejandra Vanegas, Emilio Rubio, Jorge Vargas y Laura Ovín, todos ganadores de importantes certámenes de escanciado, incluidos varios campeonatos del mundo. Quiso recordar también Palacio que “la Gijonomía es la ciencia que resume la esencia de la ciudad”.
El concejal de Participación Ciudadana, Distritos y Zona Rural, Guzman Pendás, por su parte, dejó una sentencia que cualquier gijonudo y asturiano firmaría con su propia sangre: “La sidra es felicidad en frasco”. Frase que acompañó con un deseo “que la sidra sea Patrimonio de la Humanidad de la Unesco”.
Durante el evento intervinieron también el representante de los escanciadores asturianos, Saul Moro, el director de Visita Gijón/Xixón, Daniel Martínez, Daniel Ruiz, gerente de DOP Sidra de Asturias, y el director del museo de la sidra, Juan Stové. Todos ellos mostraron un frente común en la defensa de la cultura sidrera y en la importancia que tiene en las raíces de nuestra tierra como fuente e inspiración para el turismo y la industria.
Tras el acto oficial, por supuesto, llegó el momento de probar, al fin, la sidra, aportada por el reconocido llagar Menéndez. Y Wilkin, Alejandra, Emilio, Jorgre y Laura alzaron los brazos, vaso de sidra en ristre, para hacer de maestros a todo aquel miembro del público que quisiera aprender los secretos para escanciar un buen culete, desde cómo sujetar el vaso – sin ahogarlo—, la botella y la colocación del brazo, bien estirado, para que la sidra empalme como los dioses de la manzana mandan. Y sí, la sidra, al final, es felicidad en frasco.