Uno de los secretos mejor guardados del recinto se encuentra en esta terraza «flotante», ubicada en la última planta del Pabellón Central. Su acceso, discreto, se realiza por el Palacio de Congresos, donde una pasarela permite alcanzar este espacio con vistas y tranquilidad
En medio del bullicio y el ritmo imparable de la FIDMA hay un rincón donde el tiempo parece detenerse. Se trata de ‘La Terraza de la Feria’, un espacio aún poco conocido por el gran público, gestionado con garra por dos amigas, Cristina Fernández Cabal y María Eugenia Alejo Sánchez, quienes también están al frente de La Cantina y El Placer Tropical. En su tercer año al mando, estas dos emprendedoras consolidan su apuesta por una oferta gastronómica familiar, bien organizada y con sello propio, que combina en sus distintos espacios menús caseros a coctelería y música en directo. Uno de los secretos mejor guardados del recinto se encuentra precisamente en esta terraza «flotante», ubicada en la última planta del Pabellón Central. Su acceso, discreto, se realiza por el Palacio de Congresos, donde una pasarela permite alcanzar este espacio con vistas y tranquilidad desde el que disfrutar de un ‘parón’ entre el bullicio. Anexa a ella, se encuentra uno de los restaurantes más demandados por los expositores de la Feria, donde comer «como en casa» un menú del día -primero, segundo, postre y bebida- por 15 euros. Una oferta que ha convencido a quien lo pruebo a base de cocina «con mimo» de esa que sabe «como en casa».
A esta oferta se suma el trabajo familiar y de equipo que define su modelo. Jóvenes del entorno, incluidos sus propios hijos y sobrinos, forman parte del personal, lo que les acaba de imprimir ese carácter cercano y auténtico. Por su parte, La Cantina sigue siendo el punto esencial, con bocadillos y mucho movimiento; y El Placer Tropical brilla cada tarde con música en vivo y cócteles. En contrapunto, la Terraza representa ese equilibrio perfecto: calma, comida casera a buen precio y un espacio distinto dentro de la Feria. “Es nuestra joya escondida”, reconocen con orgullo. Y como tal, quizás sea hora de que más visitantes la descubran.




