El partido animalista asturiano se apoya en el caso de Veronika, documentado por la revista Current Biology y difundido por El Mundo, para cuestionar el uso utilitarista de los animales de granja

El caso de Veronika, una vaca de raza parda suiza que ha aprendido a utilizar herramientas de forma flexible y multifunción, ha trascendido el ámbito científico para convertirse en un nuevo argumento en el debate sobre la consideración ética de los animales de granja, también en el Principado. Y es que la organización PACMA Asturias ha reaccionado públicamente al hallazgo, recordando que descubrimientos como este obligan a replantear el modo en que los seres humanos se relacionan con otras especies. El comportamiento de Veronika fue dado a conocer hace unos días por el diario El Mundo, que se hace eco de un estudio publicado en la revista científica Current Biology. En él se documenta cómo el animal emplea ramas, palos y un cepillo de barrer para rascar distintas partes de su cuerpo, adaptando la herramienta, el agarre y la intensidad del movimiento en función de la zona corporal. Se trata del primer caso registrado de uso de herramientas en ganado vacuno y de una conducta que, hasta ahora, solo se había documentado de forma concluyente en primates no humanos como los chimpancés.
PACMA Asturias destaca que Veronika no fue criada con fines productivos. Vive en una granja de Austria junto a Witgar Wiegele, agricultor orgánico y panadero, que la considera parte de su familia y no la destina ni a la producción de carne ni de leche. Para la formación animalista, este contexto resulta clave para entender el desarrollo de sus capacidades cognitivas. En su comunicado, PACMA destaca que el caso de Veronika refuerza una idea que, a su juicio, ha sido sistemáticamente ignorada: que los animales de granja no solo son capaces de sentir dolor y emociones, sino que también poseen habilidades cognitivas complejas. La organización cita a la bióloga cognitiva Alice Auersperg, investigadora de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, quien apunta que el principal problema no es la falta de inteligencia del ganado, sino las “lagunas en la observación”, derivadas de una visión centrada exclusivamente en su valor productivo.
Desde PACMA consideran que este tipo de hallazgos deberían impulsar una reflexión profunda sobre el uso y abuso de los animales, cuestionando la idea de superioridad humana que legitima su explotación. A su juicio, observar a los animales desde la curiosidad científica y la empatía, y no únicamente desde un enfoque utilitario, permitiría reconocerlos como seres sensibles e inteligentes, cuyas capacidades solo están limitadas por su morfología y por las condiciones en las que viven. Para PACMA, el caso de Veronika no es una anécdota, sino una evidencia más de que los animales no están en el mundo para servir ni entretener a los humanos. La organización concluye que avanzar hacia una relación más respetuosa con otras especies no solo es una cuestión ética, sino también una consecuencia lógica del conocimiento científico actual.