Conductores y peatones señalan la existencia de varios defectos en el resultado de la obra, adjudicada por casi 101.300 euros; el Ayuntamiento asegura que se trata de «remates» que subsanará la empresa

No es exactamente que Gijón luzca una plaza del Carmen radicalmente nueva… Pero casi. Este miércoles, después de dos semanas de trabajo constante por parte de las cuadrillas de Alvargonzález Contratas, SA, el Ayuntamiento presentaba la ya finalizada intervención para la reordenación del tráfico en ese céntrico lugar, adjudicada por la Concejalía de Infraestructuras Urbanas y Rurales por 101.285,98 euros. Ese montante -que asciende a casi 127.000 euros si se incluye el coste de la nueva marquesina para dar servicio a la Empresa Municipal de Transporte Urbano (EMTUSA), instalada entre las calles Corrida y Teruel- ha posibilitado cambios como el paso de dos carriles por sentido a solo uno en el tramo de la calle Munuza que conecta con la plaza, la desaparición de un carril en la incorporación a Munuza, o la obligatoriedad de girar hacia Felipe Menéndez si se toma el carril derecho en dirección este. Para el edil Gilberto Villoria -quien presentó la obra junto con la directora general de Infraestructuras, María López Castro; la responsable en Asturias de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física (COCEMFE), Mónica Oviedo, y la presidenta del Conseyu de Mocedá (CMX), Yurena Sabio-, el resultado «mejora la accesibilidad» e imprime una forma de circular «más lógica». Sin embargo, algunos de los primeros usuarios no lo tienen tan claro. De hecho, varios de ellos han detectado fallos, que algunas voces dentro del Ayuntamiento achacan a ciertas prisas por terminar la actuación.
Si bien ninguna de las ‘taras’ señaladas resulta, en apariencia, crítica para la seguridad, sí llaman la atención y, en el caso de una de ellas, es abiertamente incómoda. La primera es fácil de localizar: se halla en Munuza; concretamente, en el tramo inmediatamente anterior al paso de cebra que hay a la altura de la calle Los Moros. Con la desaparición de los dos carriles por sentido originales, y su transformación en dos más anchos, la nueva línea discontinua, a partir del mencionado paso, no ‘encaja’ con la continua que se extiende por el tramo siguiente -entre el cruce con Los Moros y la intersección con la calle Begoña. De hecho, sobre el nuevo asfalto aún son visibles una serie de marcas blancas que, en apariencia, habrían delimitado por dónde debía ir la línea discontinua en un principio. Algo similar ocurre unos metros más atrás, ya en la plaza, en el punto donde enlaza con Munuza; de nuevo, la desaparición de los dos carriles de incorporación a dicha calle, y el desplazamiento de cebreado hacia la derecha, impiden que las líneas anterior y posterior al paso de cebra de Corrida coincidan. La consecuencia, en ambos ejemplos, es especialmente evidente al pasar los autobuses de EMTUSA: por espacio de unos pocos metros, es fácil que un vehículo invada el carril contrario si circula con baja visibilidad, o si ignora el nuevo trazado.
Con todo, el más llamativo defecto localizado en la zona no guarda ninguna relación con la seguridad vial. Es más, hay que dejar atrás la plaza y penetrar unos cuantos metros en Álvarez Garaya, hasta la intersección con Donato Argüelles, para dar con él… Y, a mayores, tener la ‘suerte’ de que llueva, o de que los técnicos de la Empresa Municipal de Medio Ambiente (EMULSA) estén baldeando. En ese paso de cebra, también remozado por Alvargonzález Contratas a petición del área de Infraestructuras, el asfaltado tendido en el lado de los portales pares carece de caída suficiente como para que el agua fluya hacia las arquetas de desagüe. ¿El resultado? El imaginable: un charco de grandes dimensiones, tanto en anchura como en longitud, casi imposible de superar de un salto, y que obliga a los peatones a esquivarlo abandonando el paso, o a mojarse el calzado atravesándolo directamente. Nada dramático, es cierto, pero sí lo suficientemente incómodo como para que una transeúnte, a media mañana del lluvioso día de ayer, lamentase, enfadada, que «esto es una chapuza; que se hayan gastado lo que se han gastado, y haciendo obras de noche, para que quede así… No tiene nombre».
La misma palabra, «chapuza», suena en boca de algunos de los conductores que han tenido oportunidad de catar el nuevo trazado de la plaza. «Yo no diría que es un peligro, pero seamos sinceros: lo de las líneas queda feo, poco profesional», comenta una de ellas, consultada por este diario. Otro usuario se pronuncia con un poco más de severidad, al indicar que, «si circulas de noche, o no estás familiarizado, puedes tener un susto, porque la lógica, sin una línea clara, te lleva a meterte en el otro carril»; eso sí, concede que «no me parece muy probable que llegue a pasar eso». Y también están aquellos que cuestionan la utilidad real de la intervención, más allá de la mejora del asfaltado. «Eso sí que ha venido bien, pero lo de quitar carriles, o forzar el giro hacia Felipe Menéndez… Sinceramente, no veo en qué puede hacer el tráfico más fluido», apunta otro conductor. Quienes sí celebran el cambio, sobremanera por la disponibilidad de la nueva marquesina -una petición expresa del CMX, al ser allí donde se detienen los ‘búhos’ nocturnos- son los viajeros de la EMTUSA. Geli Menéndez, recién bajada de un autobús de la Línea 4, celebraba ayer viernes «poder tener techo para esperar protegida cuando llueve, y contar con la parada más a mano». De hecho, la validación de la nueva marquesina, junto con el visto bueno para la reordenación de la circulación, han sido las únicas participaciones de la Concejalía de Tráfico en una apuesta, por lo demás, exclusiva de Infraestructuras.
Esa misma área, la que lidera el forista Villoria, se ha mostrado parca en explicaciones cuando se le ha preguntado por la razón y alcance de esos aparentes defectos, y por las previsiones que se manejan para su subsanación. Desde el Consistorio, en respuesta a las preguntas al respecto formuladas por miGijón, se han limitado a confirmar que la actuación «está finalizada y presentada», y que es ahora, en este punto, «cuando los técnicos analizarán los posibles remates» a realizar. Entre ellos se encontraría el citado charco en Álvarez Garaya, del que «la empresa se hará cargo en los próximos días», aunque el Ejecutivo nada ha dicho del posible descuadre de las líneas en Munuza.






