Sin avances en el Sasec, el conflicto se enquista y deriva en movilizaciones y presión institucional

La negociación no se movió ni un milímetro. Y cuando eso ocurre en un conflicto laboral enquistado desde hace meses, lo siguiente suele ser inevitable. Los estibadores del puerto de Avilés iniciaron este martes la huelga indefinida anunciada después de que la reunión celebrada en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (Sasec) terminase sin acuerdo. “Ningún avance”, resumía el delegado sindical Manuel Pravia, que habla ya de una “situación caótica” en el puerto.
El encuentro, celebrado en Oviedo, debía servir para acercar posturas entre los trabajadores y las empresas del Centro Portuario de Empleo (CPE). No lo hizo. Y en ese vacío, el conflicto se endurece. Pravia señala directamente a una de las compañías implicadas, Algeposa, vinculada a tráficos de ArcelorMittal, a la que acusa de tener capacidad para desbloquear la situación. “Lo sabe perfectamente y está generando un conflicto social grande”, lamenta.
De fondo, un proceso de subrogaciones tras la extinción del CPE que añade más incertidumbre. Por ahora, solo 13 de los 43 trabajadores se han inscrito en ese mecanismo, cuyo plazo se ha ampliado hasta el 27 de marzo. “No sabemos qué va a pasar, es un proceso ilegal”, insiste el representante sindical, en un clima de desconfianza creciente. Mientras tanto, el conflicto salta del ámbito laboral al político. Este miércoles arrancará una nueva fase de protestas, con cortes intermitentes de carreteras, concentraciones en el entorno de la Autoridad Portuaria y una huelga que ya es indefinida. Al mismo tiempo, la Junta General debatirá una moción para instar al Principado a intervenir. La sensación, a pie de puerto, es que el margen de maniobra se estrecha. Y que nadie quiere dar el primer paso.