La reestructuración de líneas como la 1, la 10, la 12 y la 18 por falta de conductores desata el malestar de los usuarios y lleva al PSOE a criticar la «mala gestión» municipal; Tráfico no niega el problema, pero recuerda que el proceso de contratación está en curso

La situación humana por la que atraviesa la Empresa Municipal de Transporte Urbano de Gijón (EMTUSA) vuelve, y ya es la enésima ocasión, a acaparar atenciones y a tensar los ánimos entre el Gobierno de la ciudad y las fuerzas en la oposición. En esta ocasión, la razón no es otra que la reestructuración de las frecuencias en, al menos, cuatro de las líneas de autobuses que recorren el término municipal: la 1, la 10, la 12 y la 18. La circunstancia deriva de la conocida escasez de conductores, y de la variable disponibilidad de aquellos que conforman la plantilla de la compañía, 308 actualmente, pero ha vuelto a servir de munición al PSOE gijonés para disparar contra la gestión de Foro en materia de Movilidad y Tráfico, concejalía gestionada por Pelayo Barcia. Este último no ha negado la existencia del problema, fruto de la disponibilidad de trabajadores, aunque insiste en que hay un proceso de contratación de chóferes en curso y en que, pese a todo, EMTUSA está «batiendo récords de pasajeros, lo que implica que los servicios ofertados son cada vez mayores».
Precisamente ese último dato, la creciente demanda de los servicios municipales de autobuses, constituye una de las razones de esta situación. Según denuncian fuentes de la plantilla, en declaraciones hechas a miGijón «dejando a un lado el aspecto político del asunto», el incremento de viajeros no está yendo de la mano de un aumento de los conductores contratados en la misma medida. Hoy por hoy, los representantes sindicales de los trabajadores cifran en 320 los chóferes necesarios para garantizar el servicio, pero se trata de «una cifra cambiante a medida que cambia la demanda», y muy condicionada por un detalle capital: esos 308 profesionales teóricos son eso mismo, un número sobre un papel, pero el total se ve afectado por bajas, lesiones, formaciones y otras circunstancias que propician que, a menudo, el servicio esté en cuadro. De ahí que en varias de las líneas citadas se hayan reducido frecuencias de paso, mientras que en otras se han mermado los tiempos de que disponen los chóferes para completarlas. ¿Las consecuencias? Que «los conductores casi no pueden parar a nada, los autobuses van llenos, hay gente que queda fuera y las quejas, al final, las reciben los chóferes».
«No es de extrañar que con tales condiciones laborales se produzcan bajas laborales»
Constantino Vaquero, concejal del PSOE
Ese es el guante que recogía ayer martes el concejal socialista Constantino Vaquero al afear que en EMTUSA «ya iban justos de tiempo porque las rutas son largas, y ya iban muy cargadas de paradas, pero ahora, con los recortes, los conductores no van a tener ni tiempo para ir al baño». De hecho, para el edil del PSOE «no es de extrañar que, con tales condiciones de trabajo, se produzcan bajas laborales», lo que hace aún más censurable, a su juicio, que el Ejecutivo municipal «use el absentismo como arma arrojadiza frente a los trabajadores». Y todo eso, en un momento en el que, a la espera de que se materialicen las 36 contrataciones esperadas, la semana pasada una de las pruebas, realizada a bordo de uno de los autobuses de la compañía, no se grabó debidamente, tal como obliga la normativa vigente, lo que, tal vez, fuerce una repetición, multiplicando las demoras en el proceso. En fin, un cúmulo de circunstancias que, a criterio de Vaquero, demuestra «la mala gestión del concejal forista (Barcia) y de la dirección de empresa».
¿Y qué opina el aludido Barcia sobre el particular? Bien, más allá de poner el foco en el crecimiento de la demanda, el edil forista detallaba ayer que, en este momento de escasez de chóferes, «cada día el jefe de Tráfico de EMTUSA planifica el número de vehículos por línea en función de los conductores y autobuses disponibles; en ocasiones, cuando no es posible cubrir el 100% del servicio, se ajustan aquellas líneas donde el menor número posible de viajeros pueda verse afectado, garantizando siempre un mínimo de vehículos por recorrido». Ni qué decir tiene que no se trata, ni mucho menos, de la dinámica deseable, aunque Barcia insta a los ciudadanos a que «consulten las aplicaciones móviles de EMTUSA y del Ayuntamiento para conocer con precisión cuándo pasará el siguiente autobús». Finalmente, para el titular del área es relevante que el mandato en curso «es, en lo que va de siglo, en el que más conductores se van a contratar, y más vehículos se van a incorporar, con el objetivo de reducir al mínimo estas situaciones y ofrecer cada día un mejor servicio». Claro, que sobre ese aspecto discrepan los representantes de los trabajadores, alertan de que los procesos de reclutamiento de nuevos conductores «van siempre con retraso; el servicio ha funcionado a base de parches y de horas extra, y así no puede ser».