• FITUR 2026
  • Actualidad
    • Mis vecinos
    • Talentu ocultu
    • Suaños y victories
    • Política
    • Entrevistas
    • FIDMA 2025
    • CanalGastro
    • Gente
    • Igualdad
    • Cooperación
    • Antroxu
    • Fitur 2025
    • miGijón sub18
      • Canchas y Aulas
    • Mi Comercio
    • Mundo Animal
      • #Adóptame
    • Gijón Congresos y Reuniones
  • Sucesos
  • miAsturias
    • Oviedo
    • Avilés
    • Mieres
    • Langreo
  • Descubriendo Asturias
  • Deportes
    • Deporte de Raigañu
      • Glosariu: Pallabres sobre deporte
    • Promesas asturianas
    • Olimpismo Astur
    • Grupo Covadonga
    • Sporting Classics
  • Opinión
    • David Alonso
    • Agustín Palacio
    • Alberto Ferrao
    • Eduardo Infante
    • Bernardo Solís
    • Monchi Álvarez
    • Nacho Poncela
    • Anabel Santiago
    • A. Damián Fernández
    • Luis Antonio Alías
    • Ana Martínez
    • Andrés Treceño
    • Tribunas
    • Cartas de los lectores
  • Gijón Impulsa
  • Planes
  • Sabores con raigañu
    • Glosariu gastronómicu asturianu
  • Glosariu: Pallabres de güelu y güela
miGijón
No Result
View All Result
miércoles, 4 marzo, 2026
miGijón
No Result
View All Result

Mafalda, no te bajes todavía del mundo

Andrés Presedo por Andrés Presedo
04/03/26
feria stocks feria stocks feria stocks
PUBLICIDAD
CompartirTweet

«Quino, desde allá donde te encuentres, permite a tu querido personaje que vea como en el Hospital de Cabueñes se cita, sin cita, a una enferma de cáncer; como El Musel convierte 40 kilómetros en nada menos que mil para su nueva comunicación, o cómo Fernando Simón nos resucita en la mente las mentiras del coronavirus. Quino, dale por favor a Mafalda una segunda vida»

Dicen que lo dijo la gran Mafalda en un momento de extrema desesperación. Dicen que dijo algo así como: “Que paren el mundo que yo me quiero bajar”. El icónico personaje de Quino no entendía nada de lo que acontecía a su alrededor y optaba por marcarse un Houdini y hacerse invisible para evitar, y evitarse, males mayores. Igual no la faltaba razón, pero, en la actualidad, lo aconsejable, incluso para ella, sería estar despierta y seguir los acontecimientos con los ojos más abiertos que nunca a la realidad. Y no es que la pudieran faltar motivos para echarse a un lado, porque pasan los años, pero el virus de la inoperancia, cuando no de la incompetencia, sigue inoculando a una sociedad cada vez más en manos de la Inteligencia Artificial y menos de la Inteligencia Emocional. No sé si es tanto como para bajarse de este mundo, como reivindicaba Mafalda, pero les cuento un caso que bordearía, por lo estrambótico y doloroso, ese precipicio mental que reivindicaba el personaje del gran Quino.

Sucedió el viernes de la pasada semana, aunque el día es lo menos importante. Una ciudadana de Gijón recibe una llamada telefónica del Hospital de Cabueñes, servicio de Radiología, en la que le comunican que tiene que personarse en el mismo a los tres días, es decir, el lunes, sin aportar mayor información complementaria. Y dirán ustedes, ¿qué tiene eso de anormal? Igual hasta ha tenido suerte de ser atendida en tiempo razonable. No les faltaría razón, pero es que los antecedentes de la llamada en cuestión tienen una intrahistoria bastante más dura. La persona que recibe la llamada lleva años en tratamiento por un cáncer que, afortunadamente, parece estar controlado, pero requiere los lógicos controles. En el último de ellos, hace sólo unos días, tras la prueba radiológica, se le dice a la paciente que se vaya a su casa y que, si no hay novedad, no tendría más noticias a corto plazo. En caso contrario, se la llamaría. Hete aquí que, como queda dicho, el pasado viernes recibe tal llamada con una nueva cita urgente, a los tres días. ¿Qué pensar? No es necesario ponerse en el papel de un hipocondríaco para suponer que la cosa no ha sido bien y que en la cita del lunes las noticias no van a ser muy positivas. El fin de semana no iba a ser un camino de rosas mental ni para la paciente ni para su familia.

PUBLICIDAD

Cojamos el hilo de Mafalda. Resulta que toda esa inquietud generada por la llamada en cuestión era solo una broma de mal gusto, o una incompetencia, que el propio servicio del Hospital de Cabueñes atribuyó a un ‘error informático’. Dicho de otra manera, que la llamada nunca se tuvo que producir. Vamos, que ni había cita para el lunes ni nunca la tuvo que haber. La paciente llega el día en cuestión al elogiado centro hospitalario con los nervios de punta y tres noches sin dormir, introduce la tarjeta en el aparatito de las citas y, ¿cuál es la respuesta?: “Este paciente no tiene cita alguna programada”. Acude perpleja a Radiología y nadie de los allí presentes quería saber nada del asunto, pese a tener en el teléfono hasta un SMS con la cita en cuestión. Por todo argumento, aquello de un “error informático”. Paciente y familiares dieron una lección magistral de saber estar y de educación porque el momento apuntaba a una situación tensa con seria posibilidad de llegar a las manos. A nadie se le movió un pelo. 

Igual el nuevo sistema Noa de citas vía Inteligencia Artificial que ahora puso en marcha la Consejería de Sanidad acaba con estos errores inhumanos sobre los que nadie se hace responsable y que hacen un daño enorme a los pacientes ya de por sí castigados por los efectos de una enfermedad contra la que luchan con todas sus fuerzas. Igual todo se queda como en la canción de Juan Gabriel, aquella de “Vamos al Noa y disfrutarás” y donde hablaba en su letra de que “este es un lugar de ambiente donde todo es diferente”, y “vamos al noa, noa, noa”, invitándonos a todos a bailar. Hasta la consejera del ramo habló con el aparatito para mostrar al resto de los mortales las bendiciones del sistema. Será verdad, claro que, si falla y ante los lamentables efectos colaterales, siempre quedará para los mortales que tienen que dar la cara aquello de “habrá sido un error informático”.

 Y de informática, pero de lo lindo, tendrá que tirar, se supone la nueva y flamante empresa que se encargará de la comunicación de la Autoridad Portuaria de Gijón. Su sede, que se sepa, está en la cercana comunidad de Murcia, curiosa circunstancia cuando en el concurso convocado a  estos efectos por los responsables de El Musel ponían como condición estar a menos de 40 kilómetros de las dársenas (las del abrigo del cabo de Torres) y la imposibilidad de subcontratar el servicio. De momento nadie ha desvelado la solución de este curioso sudoku, aunque es significativo que al concurso en cuestión convocado por el puerto de Gijón se presentasen cuatro empresas y ninguna asturiana. Los  optantes eran de Orense, Las Palmas, Málaga y el vencedor, de Murcia. Todo tendrá, seguro, una explicación oficial y puede que hasta razonable, incluso hasta se puede doblar el mapa. Todo sea por un servicio profesional y a precio razonable. Además, El Musel abrirá así sus tráficos al puerto murciano, a la huerta, a las hortalizas, al pimentón y hasta a los rábanos. Lástima que no pueda transportar en contenedores algunos rayos de sol y un poco de ‘caloré’ primaveral. Al fin y al cabo, qué más dará 40 kilómetros que mil. El puerto abre fronteras y amplia su hinterland al Mediterráneo, aunque sólo sea en comunicación. Algo es algo. A falta de Autopista del Mar buenos son los versos cartageneros.

Y para que Mafalda decida no bajarse del mundo, un último mensaje en tono de humor. El PSOE de Gijón invita Fernando Simón a la apertura de su nueva Escuela de Salud, la del PSOE, claro. ¿Se acuerdan? Han pasado seis años desde que este señor, a la sazón y ahora, director del Centro Nacional de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, nos ‘vendiera’, vía televisiva, una ‘fábrica de motos’ a todos los españoles sobre las causas y los efectos de la peste del coronavirus. Incluso puede que algo de lo que transmitiera fuera verdad, aunque seguimos buscando a los miembros de un comité de expertos que nos llevó a todos por la caleya de la amargura y que, resulta, nunca existió. Era una cara amable, el rostro de Pedro Sánchez en medio de la tragedia. Igual hizo por aquel entonces lo que tenía que hacer, o le ordenaron, más o menos como ahora hace José Luis Rodríguez Zapatero y sus peculiares rescates aéreos, pero me parece que para muchos su rostro, como el de ZP, pasó de ser amistoso, casi familiar a, digamos, mucho menos aceptable, una vez descubierta la farsa. Eso sí, no está nunca de más que se hable de salud, de la informática, para los casos del Hospital de Cabueñes y de El Musel, y, sobre todo, de la mental, visto lo visto, para todos en general. Mafalda, no te vayas.

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Tu publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal y protección de datos
  • Política de cookies
¿Tienes una noticia que contar? Envía un correo a contacto@migijon.com

© 2025 miGijón - tu diario digital gratuito por Personas Comunicación. Proyecto financiado por Descripción de la imagen

No Result
View All Result
  • FITUR 2026
  • Actualidad
    • Mis vecinos
    • Talentu ocultu
    • Suaños y victories
    • Política
    • Entrevistas
    • FIDMA 2025
    • CanalGastro
    • Gente
    • Igualdad
    • Cooperación
    • Antroxu
    • Fitur 2025
    • miGijón sub18
      • Canchas y Aulas
    • Mi Comercio
    • Mundo Animal
      • #Adóptame
    • Gijón Congresos y Reuniones
  • Sucesos
  • miAsturias
    • Oviedo
    • Avilés
    • Mieres
    • Langreo
  • Descubriendo Asturias
  • Deportes
    • Deporte de Raigañu
      • Glosariu: Pallabres sobre deporte
    • Promesas asturianas
    • Olimpismo Astur
    • Grupo Covadonga
    • Sporting Classics
  • Opinión
    • David Alonso
    • Agustín Palacio
    • Alberto Ferrao
    • Eduardo Infante
    • Bernardo Solís
    • Monchi Álvarez
    • Nacho Poncela
    • Anabel Santiago
    • A. Damián Fernández
    • Luis Antonio Alías
    • Ana Martínez
    • Andrés Treceño
    • Tribunas
    • Cartas de los lectores
  • Gijón Impulsa
  • Planes
  • Sabores con raigañu
    • Glosariu gastronómicu asturianu
  • Glosariu: Pallabres de güelu y güela

© 2025 miGijón - tu diario digital gratuito por Personas Comunicación. Proyecto financiado por Descripción de la imagen