Con el ‘salto’ a 2026 a punto de darse, el veterano líder de la Federación de Asociaciones Vecinales hace balance de un 2025 marcado por las promesas incumplidas y el enquistamiento de problemas históricos, aunque también hay brillos de esperanza

Once días. 264 horas, haciendo un cálculo a trazo grueso. 15.840 minutos, minuto arriba o abajo. Y, para no abrumar al lector, mejor, no hablar en términos de segundos, nanosegundos y demás medidas inferiores. Esa es la ventana de tiempo, muy aproximadamente, que separa el momento presente de la medianoche del 31 de diciembre, la frontera invisible que marcará el fin de este 2025 y, por extensión, el ‘salto’ a la piscina del 2026. Es, por tanto, un momento perfecto para pensar en lo ocurrido en los once meses y veinte días previos, celebrando lo conseguido, analizando lo pendiente y reflexionando sobre lo que pudo ser, y no fue. Y, en lo que se refiere a Gijón, ese balance no es demasiado positivo para Manuel Cañete Pantoja (Mieres, 1960), presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV). Demasiados frentes abiertos, demasiadas promesas incumplidas por las distintas Administraciones, demasiados proyectos enquistados -cuando no, directamente, suprimidos-… En fin, una sensación general de que el municipio no progresa ni en la dirección que marca el momento, ni a la velocidad suficiente. Sin embargo, en la reflexión de Cañete no todo es malo; hay también algunos motivos para la alegría y la esperanza. Y a ellos se aferra este veterano combatiente social, también líder de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’ del Polígono, confiado en que el año venidero traiga, de una vez por todas, los tan ansiados como necesarios vientos de cambio a la ciudad.
Estamos a las puertas de 2026, así que es hora de echar la vista atrás y contemplar el sendero recorrido. Cuando lo hace… ¿Qué es lo que ve?
Que 2025, siendo un año de expectativas, se nos ha venido abajo sin nada. Dicho esto, la situación hay que analizarla desde los puntos de vista: todo lo que ocurre dentro de la ciudad, que es responsabilidad del propio Ayuntamiento, y todo lo que concierne a las grandes infraestructuras, a esas obras que dependen o del Principado, o de Madrid. Bien, la visión general en cuanto a grandes proyectos es que no avanzan, o se enquistan, y que no las vamos a ver nunca. Ahora mismo lo único que tenemos en Gijón es un paseo provisional en ‘Naval Azul’ pero, por ejemplo, en materia de contaminación, los vecinos de La Calzada y la propia FAV ya vamos por la sexta movilización, y eso sólo en el último tramo del año. Y todo, por la decisión del Ministerio de Transportes de paralizar el vial de Jove, sin que desde el Ayuntamiento y el Principado se mueva un dedo. Seguimos sin saber nada firme sobre alternativas, y esos 1.300 camiones diarios siguen circulando por una zona altamente contaminada… El Ministerio nos dejó con el culo al aire, y no sabemos nada de los millones que se habrían invertido. El Principado lo ha dejado en manos de Madrid, y (Adrián) Barbón todavía no ha venido a Gijón a pronunciarse claramente, a ponerse del lado de los gijoneses y a preguntarle a Pedro Sánchez qué está pasando con la ciudad.
Por introducir una cuña y aprovechar la coyuntura, ha mencionado usted ‘Naval Azul’, que el Ayuntamiento sigue promocionando como uno de sus grandes logros en esta legislatura…
‘Naval Azul’ tiene que ser desarrollado. Es lo que falta, y es fundamental. Es verdad que requiere sus tiempos, y tampoco hay que pensar que va a ser de un día para otro, pero quiero recordar que nosotros fuimos críticos con esa compra de los terrenos, porque entendimos que el Ministerio no tuvo la suficiente conciencia de devolver altruistamente a Gijón unas parcelas que, históricamente, eran suyas. Así fue hasta que, un día, se las quitaron al municipio para dárselas al Puerto. Dicho esto, no todo es negativo, así que vamos a pensar que se va a poner en marcha ‘Naval Azul’, asumiendo que cuesta mucho tiempo, como ya he dicho. Y, después, que empiecen a llegar propuestas serias.
Volvamos a lo ‘macro’. A pocos metros de ‘Naval Azul’ se encuentran los terrenos del ‘Plan de Vías’, dependiente del Gobierno central y aún sin desarrollar. Otro ‘melón’ contra el que la FAV ha cargado en no pocas ocasiones durante este año…
Pues sí. Es un ejemplo perfecto de esos proyectos que se alargan indefinidamente, como el del vial de Jove. Y es que, si nos paramos a pensarlo, mantenemos debates que son casi estériles, como el del ‘Solarón’, cuando hay una realidad clara: hasta que no se haga la obra ni se construirá, ni se replanteará nada. Y no sabemos cuándo se va a hacer, si se prolongará hasta Cabueñes… Estamos en una incertidumbre absoluta. Lo único que tenemos una sociedad, ‘Gijón al Norte’, que acarrea unas deudas tremendas. Y eso se debe a otro problema que percibo a menudo en esta ciudad: muchas veces se busca la foto, salir en prensa, pero nada más. Derribar el puente de Carlos Marx será una imagen simbólica, pero si no hay nada más detrás… ¿Qué va a pasar con el modelo ferroviario de Gijón, con el ‘Plan de Vías’, con la intermodal…? No servirá de nada. Nos gastaremos 53 millones para seguir enquistados otros diez años.
«No necesitamos 300 viviendas públicas, sino muchísimas más, porque los datos más recientes son tremendos… Gijón es la segunda ciudad de España donde más ha crecido el precio del alquiler, sin que se hayan tomado medidas para paralizarlo»

Enquistados… ¿Como la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA)?
Sí. Que, a nivel industrial, tengamos sin desarrollar el tema de la ZALIA es serio, porque nos compete. Lo que se haga o no se haga allí va a cambiar muchísimo toda la apuesta industrial que se está haciendo en otros sitios de Gijón, como en el Puerto. Y ese es otro déficit grandísimo. En la última reunión que sostuvimos con la, presidenta de la Autoridad Portuaria, Nieves Roqueñí, y que le agradecemos sinceramente, pudimos ver que no ceja de llegar más industria, más industria y más industria a una zona, la de El Musel, que, teóricamente, estaba diseñada para actividad portuaria, que no es necesariamente industrial. En ese sentido, lo último que hemos sabido es la posibilidad de que se instale allí otro parque de baterías… Al lado de una regasificadora altamente peligrosa, de parvas de carbón que pueden empezar a arder… Vamos, que a este nivel, alegrías, muy pocas.
¿Y al nivel municipal? Porque ha hablado ya de ‘Naval Azul’, pero no ha sido el único punto al que la FAV se ha referido desde enero…
Hay algunas cosas que están cambiando a mejor, pero el fracaso del ‘Plan Llave’ y el problema de la vivienda… Los análisis que se están haciendo a nivel del Estado demuestran que tenemos una necesidad de vivienda pública enorme. Creo que somos el país de Europa que menos vivienda pública construye, y eso es penoso, como también lo es que la ministra de Vivienda (Isabel Rodríguez, del PSOE) sea una de las personas más desconocidas de la Administración estatal. Con eso sobre la qmesa, que de lo que se hable sea del ‘Plan Llave’, que consiste en entregar terrenos a los constructores y de no hacer nada… Es algo a tener en cuenta. Y mira que se lo dijimos al Ayuntamiento… El Principado tiene las herramienta y el dinero, y el Consistorio, los terrenos. Tienen que ponerse de acuerdo. Pero no necesitamos 300 viviendas, sino muchísimas más, porque los datos más recientes son tremendos… Gijón es la segunda ciudad de España donde más ha crecido el precio del alquiler, sin que se hayan tomado medidas para paralizar ese proceso.
A primeros de año la media del alquiler en Gijón estaba en 850 euros y, como bien dice, ha crecido…
Exacto, y eso es imposible para el salario medio de los jóvenes en este momento. Además, tampoco hay tanta vivienda puesta alquiler continuado… Y, encima, tenemos más de 7.000 viviendas vacías, y un Gobierno local que quiere vivir de un modelo que es el turístico… Negándose a reconocer que ciertas zonas tensionada lo son. No vale hacer lo uno y lo otro.
¿Podría la implementación de una tasa turística, como la que aspira a lanzar el Principado, ayudar a aliviar esa presión?
La propuesta del Principado es muy timorata. Incluso ambigua. Pase que abre ese debate, y no hay tantas comunidades que lo estén haciendo, pero no fija criterios claros. Deja la aplicación de la tasa en manos de los Ayuntamientos, pero esto es muy difícil, porque ningún Ayuntamiento va a querer aplicarla cuando el de al lado no lo hace. Además, tampoco creo que vaya a desincentivar el turismo… La clave está en otra parte. Tener un turismo de unos niveles como los actuales genera unos gastos extras que o pagamos los vecinos con nuestros impuestos, o pagan los visitantes. Recientemente he estado en Barcelona y me han aplicado la tasa, un tanto por ciento en función de la calidad del hotel. La pagas y punto, y entiendo que es así. Así que, más que de la tasa, yo hablaría del modelo en sí, de la importancia que se ha dado a las viviendas de uso turístico (VUT). El Ministerio de Consumo ha multado con 64 millones de euros a Airbnb por utilizar pisos no legalizados; esa realidad existe, y también en Gijón. Y que en barrios como El Carmen o Cimavilla haya entre un 7% y un 10% de VUT no ayuda…
«No se pueden concebir las fiestas vecinales como modelo de negocio (…); antes que el ‘Paseo Gastro’ deben estar nuestras celebraciones»

Una Cimavilla, por cierto, que parece ser la quintaesencia de todos los problemas que aquejan a Gijón…
Cimavilla es el paradigma de todos los males, una península con muchos desniveles y falta de servicios. Los mayores han ido abandonado el barrio porque es difícil vivir ahí y, en vez de apostar por llevar servicios, hemos preferido que se construya un hotel de cinco estrellas, al que hay que darle accesibilidad. Eso cambia hasta la idea general de lo que podría ser ese barrio en cuestión de movilidad. Se ha hablado hasta de hacer un aparcamiento subterráneo de 400 plazas; los hoteles lo requieren, y se apuesta por ello. Pero, frente a eso, la idea es cerrar el centro sanitario que hay en Claudio Alvargonzález, y dejar a los vecinos sin ese servicio. Ahí podría haber un pequeño ambulatorio que atendiese a niños y a mayores, pero no. Abajo con él.
Bueno, no todo va a ser tirar… Hay en proyecto una grada para la cuesta del Cholo…
Somos reacios, porque sabemos qué va a ocurrir ahí… Va a ser un escenario de botellones frecuentes. Y eso prueba que somos una ciudad contradictoria, porque hay una ordenanza que prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas fuera de los establecimientos, pero ahí y en otros espacios, como bajo los soportales de la plaza Mayor, sí está permitido. El Ayuntamiento debe aclarar qué busca. La hostelería es parte del entramado de la ciudad, pero no puede ser el todo y, desgraciadamente, lo que estamos viviendo es eso. Porque no olvidemos que, donde el barrio de Cimavilla ya tiene problemas de accesibilidad, tuvimos el valor de cercenarlo cortando su única salida por el oeste para montar ahí otro chiringuito de OTEA, el ‘Paseo Gastro’. Y parece ser que la alegría inmensa que tienen en Divertia porque atrajo gente les lleva a pensar en montar otro más, cuando la solución no es esa. No sé si se preconiza el consumo masivo, pero es curioso… Tenemos que decidir para qué son los espacios, si para convivencia o para más terrazas.
¿Qué lugar ocupan las fiestas vecinales en ese entramado? Porque también se ha debatido largo y tendido este año sobre si procede, o no, subcontratar su organización, sobre si está en riesgo de desaparición su carácter tradicional…
Parto de una base fundamental: si algo nos enriquece como sociedad es la posibilidad de que cada barrio y parroquia mantenga sus propias tradiciones, ese momento en que cambiamos el chip cotidiano por dos o tres días de fiesta. Claro, las condiciones de trabajo, sociales o la edad determinan qué se puede y qué no se puede hacer, y esto ha ido cambiando. Los barrios de los 60 y 70 contaban con gente joven; hoy esa gente tiene 65, 70 u 80 años, y sin suficiente relevo generacional, si quieren mantener esas tradiciones deben optar por modelos mixtos. El problema viene cuando todos queremos que vayan Assia, Tequila o Panorama a tocar. Ahí se empieza a cometer un error. No se pueden concebir las fiestas vecinales como un modelo de negocio, y lo de estas asociaciones ‘culturales’ que nacen de la noche a la mañana para montar una macrofiesta es algo que se tiene que analizar. Antes que el ‘Paseo Gastro’ deberían estar nuestras fiestas. Recuerdo que, durante las fiestas de Bernueces, una reportera de la TPA celebró que había mucha gente, y una vecina le respondió «No sé, fía… Yo no conozco a nadie». Es la prueba del problema.
Ya que ha mencionado varias veces a OTEA, recientemente su presidente en Gijón, Ángel Lorenzo, hizo ciertas declaraciones bastante polémicas sobre las fiestas vecinales… O sobre un modelo concreto de ellas. Acusó a las fiestas de prau de ejercer una competencia desleal contra los negocios hosteleros, aunque luego matizó que se refería a los macroeventos…
A ellos les hacen más daño los macroeventos festivos que cualquier fiesta de barrio… Y recordemos que OTEA está detrás del ‘Paseo Gastro’ y de mogollón de eventos. Si alguien tiene la sartén por el mango, es OTEA, que sale en todos los saraos. Ahora tenemos otro festival el WAY… ¿No estaremos yendo hacia una privatización del espacio público? He estado hablado con muchos hosteleros de otro tipo, de esos a los que los eventos de OTEA les vacían los negocios, y admiten que, si no cierran en agosto, es por no dejar a sus vecinos sin nada. Por eso desde la FAV hemos puesto sobre la mesa unas medidas claras: que las fiestas de parroquia o de barrio se mantengan, que haya una por barrio, sustentada bajo la Comisión de Festejos o la Asociación Vecinal correspondiente, con un límite de horario muy claro… Y que se simplifique la burocracia para lograr permisos, que es tremenda y de unos costes inasumibles. Y los grandes conciertos, que los organice el Ayuntamiento. Hay que buscar fórmulas donde las fiestas de Gijón sean sentidas y vividas por todos. Incluso los niños, que no tiene donde desarrollar nada durante todo el verano.
«Detrás de la polémica por el traslado del Albergue Covadonga hay mucho racismo, xenofobia y desprecio»

Hablar de fiestas obliga a hablar de cultura, un ámbito marcado por el reciente fallecimiento de José Luis Cienfuegos, quien fuese director del Festival Internacional de Cine de Gijón…
Detalle importante: a Cienfuegos se le expulsó de Gijón. El mismo Gobierno que está ahora, por cierto. Y fue el que puso el escaparate del FICX, y subió los niveles. Dicho esto, la programación del Festival es potente, pero me duele muchísimo que, más allá de cuatro MUPIS, a veces no percibamos que existe. Menos mal que las salas se llenan porque la gente tiene unas ganas de calidad que flipas, pero cuando veo un coche, y no un cartel, anunciando el FICX… Alucino. Deberíamos aplicar la promoción que se da en Valladolid, por ejemplo. Pasa igual en la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas (FETEN), Premio Nacional y con galardones internacionales; cuesta ver cuatro letreros en condiciones. Tenemos que hacer nuestro algo que es único.
Sin embargo, y volviendo a temas mucho más críticos, existen ciertas personas incapaces de disfrutar de todo lo anterior: aquellas que sufren el ‘sinhogarismo’, puestas en el foco hace pocas semanas por el escandaloso asunto del traslado del Albergue Covadonga…
Aquí se está demostrando real eso de que «Ojos que no ven, corazón que no siente». Llevamos tres muertos en poco tiempo, y esto nos pone frente a esas cosas que no queremos ver, pero que están ahí. Por otro lado, me preocupa que se actúe cuando tienes un silbato detrás, cuando notas esa presión… Algo ha fallado cuando la alcaldesa, Carmen Moriyón, ha tomado una determinación después de que el concejal lleve más de un año trabajando en el traslado. La reforma se planteó en las elecciones, y estaba prevista. Es cierto que, al final, se decidió demoler el edificio, y eso cambia la percepción de dónde tener a la gente mientras tanto, pero ha habido tiempo para planificarlo en condiciones.
La opción de reubicar a los usuarios en el antiguo Hogar de San José suscitó una fuerte oposición por parte de los vecinos de El Natahoyo y, al final, Moriyón cedió y rechazó esa posible ubicación. La FAV fue crítica con ese rechazo ciudadano a los ‘sin hogar’… ¿Lo mantiene?
Con este tema ha ocurrido algo muy peligroso, porque detrás hay mucho racismo, xenofobia y desprecio. Se lo dije así a la alcaldesa, pero vuelvo a decir que me sorprende que se haya actuado porque te han estado tocando un silbato durante media hora; no lo voy a llamar escrache, pero… Uno padece aquello que hace un tiempo preconizó; recuerdo el debate, hace unos diez años, cuando en el entorno de Moreda se iba a instalar Proyecto Hombre, que quedó en lo que quedó. No veamos el ‘sinhogarismo’ como un coste, sino como una necesidad que, entre todos, debemos resolver… Y, por cierto, como una posible fuente de puestos de trabajo en materia social y asistencial, que es algo que olvidamos a menudo. Y, ligado a eso, tenemos el drama de la soledad no deseada… Hicimos una propuesta, que es hacer colaboradores a los vecinos para detectar las condiciones en que puede estar una persona sola. Creo que las comunidades y las asociaciones de vecinos pueden ser una parte fundamental para atacar ese problema.
Otro de esos frentes que ha acaparado titulares este 2025 es el de la ampliación del Hospital de Cabueñes… Y la próxima llegada a la ciudad del Grupo Quirón con su futuro centro privado, marcada por el escándalo del Grupo Ribera en Torrejón…
Volveré a ser muy claro: hay que apostar firmemente por la sanidad pública. Recordemos que en 1997 PSOE y PP se pusieron de acuerdo para abrir las puertas a la privada en la cogestión de hospitales. El caso de Torrejón es paradigmático, y no olvidemos que el Ribera opera en Gijón el Hospital Covadonga, pero el de Quirón también. Que el Gobierno tuviese a bien hacer esa permuta de los terrenos de Nuevo Gijón por los anexos a Cabueñes, cambiando en tiempo récord el Plan General de Ordenación en el proceso, para dar a Quirón la posibilidad de instalarse nos sorprendió. Luego vino todo el tema de Cabueñes; y eso que advertimos a la Consejería de que se manejaban unos tiempos irreales… Ahora mismo, sólo podemos esperar que su ampliación no se demore más. Pero no perdamos de vista otro punto: el de la Atención Primaria, el caballo de batalla de nuestro sistema público de salud, donde no se están cubriendo las expectativas, que va en franco deterioro y que nos tiene a todos inquietos. Ante todo eso, los audios del señor exCEO de Ribera muestran a las claras lo que muchos llevamos tiempo diciendo: que la sanidad privada está para hacer rentable la empresa, no para dar la mejor atención a los ciudadanos. No sigo que los profesionales no hagan su trabajo, pero hay un afán recaudatorio detrás. Y Quirón va en esa línea.
«Hay que empezar a convivir y poner como modelo de sociedad la empatía. Es lo que nos diferencia»

Con todo, si hay una cuestión que, junto con la de la contaminación, les ha robado horas y horas de análisis, debates y reivindicaciones en la FAV, esa es la de la movilidad. Sobre dicho particular, ¿qué balance hace de este año?
En movilidad estamos a años luz de lo que se debería pretender. En democracia, los Gobiernos son alternativos, pero deben cumplir o cambiar aquellas leyes o normas que lo precisen. Tenemos un Plan de Movilidad que va fijando unos criterios en el tema, hay normativas nacionales y europeas que nos llevan a una orientación clara… Pero no estamos yendo en la buena dirección. En Gijón perdimos la subvención del transporte público por no aceptar las medidas del Gobierno central… Y, por cierto, la zona de bajas emisiones (ZBE) debería tener ya aprobada su ordenanza, pero no la tiene. Esto está en el ‘debe’ de la Concejalía correspondiente, pero también del Gobierno.
Bueno, de justicia es decir que se intentó atajar parcialmente ese problema con el ‘experimento Munuza’, aunque no saliese bien…
Sobre ese estudio en la calle Munuza, ya se había hecho otro en el pasado, y las conclusiones fueron iguales: el problema visible es el giro que se genera en San Bernardo, sí, pero el factor serio es otro. Y es que, mientras mantengamos la circulación por el Muro, siempre habrá un cuello de botella. Pero, lejos de reducir el tráfico, estamos estudiando el posible soterramiento del Muro, lo que, aparte de costosísimo, va a atraer más coches, si futuriblemente se llega a hacer. Después tenemos otro ‘debe’, la posibilidad de otro parking en la zona centro, cuando adolecemos de zonas de aparcamiento en el exterior. El uso de los terrenos de Flex, la avenida de Portugal… Hay que apostar, como hacen otras ciudades, por facilitar el que la gente pueda dejar el coche fuera del centro y moverse en transporte público. Y, ojo, si en algo se está haciendo un trabajo digno es en lo concerniente a la Empresa Municipal de Transporte Urbano (EMTUSA), a nivel del cambio de modalidad, llegada de nuevos autobuses, contrataciones… Pero sigo diciendo que la ZBE hay que ponerla en marcha, y ya. Se ha jugado a la confusión para generar un debate que no existe.
Un último asunto concreto… Y polémico, desde luego: el de la rehabilitación de fachadas, que sigue marcado por un ‘agujero’ importante. ¿Será 2026, a su parecer, el año que en lleguen los dineros comprometidos para ello?
De momento, es otro incumplimiento Es sistemático y una realidad que estamos viviendo porque, a veces intentamos subir al Everest, y lo que hay que hacer es llegar hasta donde se pueda. Es lo de la foto que comentaba antes… Fuera de esa foto de los macroproyectos, la realidad está en las tiendas de campaña en el ‘Plan de Vías’, y déficits como el de la rehabilitación de fachadas. Hagamos memoria: en tiempos de la ‘crisis del ladrillo’ se activaron ayudas para mantener el trabajo en muchas empresas, lo que incluyó la oferta de reformar las fachadas. El caso es que se abrió la espita de todo esto, hay más de 11 millones de deuda, y 150 comunidades de vecinos esperando a que el Ayuntamiento les dé las ayudas que prometió. Es cierto que esto surgió en un mandato anterior de Moriyón, aunque podría haber sido con otro Gobierno cualquiera. Pero bueno… Jesús Martínez Salvador (concejal de Urbanismo) se compromete a que va a empezar a pagar esas deudas, pero lo que no está en los presupuestos se queda en nada. Y no aparece ninguna aportación para amortizar esas deudas en las cuentas de 2026… Si las Administraciones no cumplen sus compromisos, los vecinos deben afrontar ese coste, y en muchos casos es inasumible. Es curioso porque, igual que fuimos capaces de transformar la fachada marítima, el resto de ciudadanos parecen de tercera división. ¿Dónde están los barrios degradados? En las periféricas, esperando las ayudas. Lamentamos que no se haya puesto encima de la mesa… Y sí creo en la necesidad de señalar claramente a los responsables con el dedo, para exigirles que cumplan. En este caso, al concejal.
En fin… Visto lo visto, ¿qué le pude a los Reyes Magos, en calidad de presidente de la FAV? Positivo… O no, desde luego. Usted dirá…
Sobre todo, que dejemos los debates estériles, esta visión con un solo rumbo, esta tensión social que no es solo municipal, que es desmedida, que me parece premeditada y que supone un retroceso enorme. El negacionismo hay que erradicarlo a todos los niveles, pero estamos asistiendo a un auge de posturas, como el racismo y la xenofobia, que no sé si seremos capaces de controlar… Hay que empezar a convivir y poner como modelo de sociedad la empatía. Es lo que nos diferencia. En esa línea estratégica es donde pido a los Reyes Magos, que a los otros casi quiero que se vayan de España, que nos traigan cordura, sensatez y diálogo entre Administraciones. Necesitamos cambiar este chip.
Menudo panfleto….esta claro antes de que gobernara la derechona en Cimavilla no habia bares, no existian vagabundos, los alquileres estaban a 200 euros,…. menudo daño de la derecha francopantano.
Y los terrenos de Naval Azul en vez de comprarlos se los hubiera regalado a Gijon el gobierno progresista de Pedro Sánchez, igual que nos esta ayudando con el Vial de Jove, Solaron, metrotrén, …..
Para cuando un centro municipal,como en Pumarin,el ateneo de la Calzada etc,para los vecinos de la zona centro,no tenemos ni un lugar para la tercera edad. LAMENTABLE. Será que los del centro somos ricos para ir a centros privados que injusticia