En el cargo desde 2020, el líder vecinal de la zona urbana aspira a mantener el modelo tejido hasta la fecha y a mantener la presión en temas como la contaminación o la movilidad, mientras se plantea extender los mandatos de dos a cuatro años

La duda lleva meses orbitando sobre la Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón (FAV)… ¿Repetiría en el cargo su actual presidente, Manuel Cañete Pantoja? Mucho se ha dicho sobre ello en círculos informales, y no pocas voces han puesto en duda que tal cosa fuese a ocurrir. Sin embargo, la cuestión ha quedado resuelta. Tal como la FAV notificaba oficialmente ayer lunes, y el propio Cañete confirmaba esta mañana, el veterano dirigente vecinal ha presentado su candidatura para revalidad la presidencia. Su victoria en las urnas, en caso de producirse, añadirá dos años más a un largo periplo que comenzó a principios de 2020 -«mes y medio antes de la pandemia», recuerda-, y que, desde entonces, ha servido pata tejer una tupida red de colaboración clave en los muchos y variados frentes reivindicativos que la Federación mantiene abiertos. Las elecciones están fechadas para el 30 de marzo y, si bien por ahora no constan otros aspirantes, el plazo para la presentación de candidaturas se mantendrá abierto hasta el día 15.
«Han sido clave los compañeros; ese empuje para que continúe, para que termine coincidiendo con este periodo de mandato municipal«, admite Cañete, sin descartar aquella hipótesis de una posible retirada del partido de cara a los próximos comicios. Efectivamente, circunstancias personales le hicieron plantearse seriamente no volver a concurrir; no obstante, finalmente se ha decidido a dar el paso «por los muchos apoyos que la gente me transmite, y por la cantidad de tarea que queda por hacer«. Y es que, sin entrar profundamente en detalles, a la vista está que el listado de pendientes es largo. «Hay cosas irresueltas desde hace veinticinco años, como el tema de la contaminación, el Plan de Vías, el replanteo del modelo industrial… Y se han sumado otras nuevas, como la lucha contra la soledad no deseada o la gestión de la dependencia, que es un tema vergonzoso«, apunta el líder de la FAV. En fin, un amplio catálogo de cuestiones para las que, confiesa, «dos años se quedan cortos; para cualquier equipo entrante el primer año es de aterrizaje, de toma de contacto, así que solo quedaría otro para trabajar en condiciones. Quizá sería interesante estudiar ampliar los mandatos a cuatro«.
A expensas de comprobar si, de aquí al 15 de marzo, se anuncian candidaturas alternativas, en buena medida Cañete desea que así sea. «Sería positivo y bienvenido, sano para nuestro proceso democrático de participación, aunque no es menos cierto que sería ideal no asistir a una ruptura de posiciones, a un desmantelamiento de todo lo logrado hasta ahora«, analiza. No obstante, aun en el hipotético caso de que alguien le arrebatase la presidencia, sería una preocupación menor, pues «entiendo que, con nuestras diferencias internas, en la FAV todos vamos por lo mismo; además, tratamos de que todo el que quiera participar en las comisiones lo haga, delegar mucho, de forma que los compañeros que quieran asumir tareas lo hagan«. A mayores, el que en mayo María José Cuervo, vicepresidenta de la Federación, tomase las riendas de la refundad Confederación de Asociaciones Vecinales de Asturias (CAVASTUR) imprimió una motivación extra a Cañete, muy ligada a ese deseo de que lo hecho no se deshaga. «No queríamos que, por su marcha a CAVASTUR y una retirada mía, todo esto se desmoronase; queda mucho por hacer, y nuestra experiencia y conocimiento van a ser vitales«, concluye.