«Para mí, Asturias es el lugar donde nací y siempre está en mi corazón. Ojalá pueda volver algún día», explica el joven artista

Habla con la profesionalidad de un maestro de treinta años de carrera, pero tan solo tiene 15 primaveras. El violinista asturiano Marcelo Ré es, probablemente, la mayor promesa musical de la región a su corta edad, y este sábado 29 a las 23 horas dará muestras de ello en un concierto en las fiestas de Llampaxuga. Supervisada por la gran figura rusa Alexander Détisov, (Virtuosos de Moscú), su carrera está en pleno ascenso -no en vano algunos le llaman el ‘Ara Malikian’ asturiano-. Tiene una hoja de ruta internacional, impulsada por el apoyo incondicional de su familia y, sobre todo, de su padre y representante 24 horas, Alberto Ré.
Marcelo, a pesar de su juventud, tiene claras sus metas y pasiones. Este año va a hacer cinco años en el conservatorio de San Lorenzo de Madrid, a donde emigró junto a su familia para crecer en el mundo de la música. El joven violinista afirma ser un enamorado del estilo romántico, con los históricos Pablo de Sarasate y Manuel de Falla a la cabeza. Toca también para una orquesta barroca, otro estilo que le encanta.
Aunque reconoce que en esta etapa de su vida le gustaría irse a otro país para “probar a vivir por su cuenta y aprender idiomas», Marcelo es un abanderado de la tierrina: «Para mí, Asturias es el lugar donde nací y siempre está en mi corazón. Ojalá pueda volver algún día».
Sobre su educación y disciplina, comenta: «Es un poco difícil de compaginar, porque le dedico sobre siete horas al día al violín, pero la escuela a distancia me da más flexibilidad. Hay que ser disciplinado y saber cuáles son tus prioridades, el violín y sacar el curso. Sinceramente, no se me ocurre otra profesión que no esté relacionada con el violín».
Al hablar de sus ídolos y experiencias internacionales, Marcelo destaca que hay un nivel impresionante de violinistas clásicos como Hilary Hahn o Anne-Sophie Mutter. Estuvo en Weimar con su grupo de Cámara y reconoce que cada país “tiene su encanto, pero para crecer, las oportunidades están fuera, sobre todo en Estados Unidos”.
Además de saber tocar, la calidad del violín da un valor añadido en cualquier recital. Recientemente, Marcelo probó un Guarnerius original del siglo XVIII, de casi tres millones de euros. Utilizará una réplica de este mismo en el concierto de este sábado.
Alberto Ré, argentino y padre de Marcelo, ha jugado un papel fundamental en la carrera de su hijo, asumiendo decisiones y sacrificios personales: «Tenía una empresa en Asturias que iba muy bien, aunque cuando vimos la proyección de Marcelo, la vendimos para venirnos a Madrid”. Los viajes no paran: “Este año tiene conciertos en Chile, Uruguay y Argentina», explica Alberto.
A pesar de su dedicación, Alberto ha enfrentado desafíos significativos al intentar obtener apoyo local: «Nadie es profeta en su tierra. Aunque Marcelo toca por todo el mundo, en Asturias es muy difícil conseguir apoyos. Sin embargo, en Madrid están encantados de que toque en todos los lados».

Marcelo sigue adelante con pasión y determinación, y ya está preparando el show que dará en las fiestas de este sábado en Llampaxuga: «No es solo tocar y ya está. Es un espectáculo dinámico y divertido. Tenemos una pantalla detrás con recursos de películas y videoclips para acompañar las bandas sonoras que homenajeamos en el show, que combina también música de distintos artistas, como Queen, Chavela Vargas, Michael Jackson o Guns N’ Roses. Queremos que la gente baile e interactúe”.
Tras su parada en el Principado, Marcelo viajará el 2 de julio a Georgia para participar en el Concurso internacional de cuerdas Otar Taktakishvili en la ciudad de Tbilisi. Posteriormente, del 9 al 19 de julio asistirá a un curso de perfeccionamiento y concurso internacional de música, organizado por el Burgos International Music Festival. Ya el 21 de julio viajará a Guatemala por tercera vez, donde ha sido invitado a tocar para representar a España en el evento que conmemora los 500 años de la fundación de la Ciudad de la Antigua Guatemala.