«Está claro que sigue habiendo LGTBIfobia, pero para eso trabajamos, para tratar de eliminarla»
«Hay que denunciar allá donde se den las agresiones, es siempre la respuesta más eficaz»
«La formación es imprescindible para que la gente entienda que hay diversas realidades con las que convivimos y para erradicar cualquier tipo de odio»

No gusta oírlo, pero sigue sucediendo. En Asturias, en 2022, siguen denunciándose agresiones tránsfobas y homófobas. Son, por supuesto, las menos, aunque el horizonte de la normalización (entendida como la plena aceptación de la diversidad sexual, así como de otras realidades minoritarias) se sitúa aún lejano. En el marco de la semana en que se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, hablamos con Marcos Torre, director general de Juventud, Diversidad Sexual y Derechos LGTBI en el Principado de Asturias, sobre la situación del colectivo en la comunidad.
El SIDA supuso una de esas lacras contra las que el colectivo LGTBI tuvo que luchar durante demasiado tiempo. ¿Ya se han logrado superar esos prejuicios?
Creo que hemos avanzado mucho. Desgraciadamente, a lo largo de la historia, las personas homosexuales han vivido un doble estigma cuando han sido portadoras o han padecido la enfermedad. Como si las personas heterosexuales quedaran exentas de ello. Contra ello solo queda seguir ofreciendo información y dando a conocer qué es realmente.
¿Hasta qué punto ha evolucionado la sociedad en la inclusión y normalización del colectivo?
Si echamos la vista atrás, vemos como hace no tantos años la sociedad pensaba que las personas homosexuales no debía tener los mismos derechos a las heterosexuales. Y hablamos de los años ‘90, no de antes. Hemos avanzado, el colectivo está representado en anuncios, películas, series y en la vida cotidiana. Están en los lugares de ocio, en las escuelas, ya no es algo que, como antes, haya que vivir en ambientes escondidos. Aún así está claro que sigue habiendo LGTBIfobia, pero para eso trabajamos, para tratar de eliminarla.
Hace unas semanas sucedía una nueva agresión homófoba en el IES La Laboral, en Gijón. Ante estos casos, ¿cómo se actúa?
Como se actuó: denunciando la situación y plantando cara al odio. Hay que denunciar allá donde se den estas agresiones, porque es la respuesta eficaz. En este caso, una vez denunciado, el centro respondió y sancionó a los agresores con la sanción más alta. Fue un ejemplo de lo que hay que hacer ante ello porque, además, los compañeros arroparon a la víctima.

¿Falta, quizá, formación al profesorado? ¿E incluso a las familias?
La formación es imprescindible para que la gente entienda que hay diversas realidades con las que convivimos y para erradicar cualquier tipo de odio. En la nueva ley, en la que hemos trabajado, la formación es un aspecto fundamental, ya no solo desde el punto de vista educativo, sino también en formación a policías, abogados o sanitarios, como ya hemos hecho, para que, cuando se den estos casos, sepan actuar con rapidez.
Y es que la formación no solo se da para dar a conocer las distintas realidades, sino que en el ámbito de la salud, por ejemplo, esta formación implica que los ginecólogos tengan en cuenta la salud sexual y reproductiva de las lesbianas en sus protocolos.
En una entrevista reciente, Marian Moreno (asesora de coeducación en el Instituto Asturiano de la Mujer), señalaba que “lo de ser facha es una especie de moda en los institutos, aunque muchos no saben lo que significa”. ¿Está de acuerdo? Moreno cita a la ultraderecha y a su “labor de marketing” para explicar el fenómeno.
La juventud es bastante tolerante y diversa, aunque es una realidad que, por ejemplo, han aumentado en población joven las actitudes machistas, pero no creo que, en general, sean así.
Desde luego, si alguien es responsable de impulsar la crispación y los mensajes de odio, es la ultraderecha. Mensajes que antes se daban aislados, en ambientes mucho más reducidos, ahora se exponen. Lo vimos hace poco en el Congreso de los Diputados, cuando lanzaban comentarios totalmente reprochables. Todos debemos alzar la voz cuando se habla de odio al diferente: a las mujeres, a los migrantes, a las personas LGTBI… La realidad es diversa e ir en contra de ello es ir en contra de la cotidianidad.
¿Qué relación guarda el machismo con la LGTBIfobia?
Van de la mano, siempre lo han ido. Por eso, tanto este Gobierno como yo mismo nos declaramos feministas. La lucha de los movimientos sociales son luchas hermanas que persiguen un mismo objetivo: la igualdad.
En 2021 se creaba el Observatorio Asturiano contra la LGTBIfobia y uno de sus proyectos es la atención telefónica, que actualmente está gestionado por XEGA.
Tengo que poner muy en valor ese servicio en el que, si no me equivoco, hemos atendido más de cien consultas y 16 casos de agresión. Es una acción pionera, en Asturias, de hecho, fuimos junto a Cataluña los primeros en poner en práctica este servicio, que nos da, además, una herramienta muy útil para luchar contra la LGTBIfobia: ponerle cara a las agresiones, poder denunciar.
Dentro del panorama nacional, Asturias sigue siendo, junto a Castilla y León, la única comunidad sin una Ley LGTBI.
Hace pocos días se hacía pública la información de la ley, que pretendemos aprobar muy pronto. En este Gobierno, si bien hemos sido prudentes en el nivel legislativo, debemos reconocer que hemos sido pioneros en la puesta en marcha de políticas favorables.
Otra ley, la denominada Ley Trans, divide al partido desde hace meses. Como defensor de los derechos del colectivo en el Principado, ¿qué opinión le merece quienes señalan que las mujeres trans no son mujeres o que los hombres trans tampoco son hombres?
No hay debate acerca de las siglas. Hemos estado siempre del lado de los movimientos sociales, reconociendo los derechos de todas las personas. Lo hicimos en 2004, con el matrimonio igualitario, lo hicimos en 2007, que es la ley que actualmente está vigente, y lo seguiremos haciendo.
Hablemos del Mundial de Catar, un estado que reprime y castiga las libertades tanto de las mujeres como de las personas LGTBI. ¿Entiende el enfado de quienes no desearían participar de este espectáculo?
Totalmente, y más sabiendo que el deporte es uno de los lugares donde no está normalizada la realidad LGTBI. Sí hemos visto deportistas, como es el caso de Tom Daley. Soy defensor de que el deporte une a las personas y de que es una gran herramienta para acabar contra la LGTBIfobia. Claro que hay gente que juega al fútbol y es homosexual, pero es un entorno donde aún hay menos visibilidad. Por eso es importante mandar ese mensaje de esperanza, a gente que lo puede estar pasando mal, de que todo mejora.
¿Cómo se ha trabajado en estos últimos años desde la Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI y, sobre todo, qué se ha conseguido y qué queda por conseguir?
Estamos muy orgullosos de las políticas que llevamos a cabo. Gracias a un Gobierno comprometido, se han llevado a cabo actividades pioneras muy importantes en esta materia, como es la creación de la dirección general LGTBI, el Observatorio, las formaciones que ofrecemos a abogados, policías o sanitarios, la ley LGTBI, que pronto, esperamos, será aprobada o el teléfono de asistencia a víctimas.
El compromiso de este Gobierno es incondicional. Por otro lado, también somos conscientes de que queda un tramo aún por realizar y que debemos seguir trabajando para lograr una igualdad real. Este es un trabajo compartido con la sociedad asturiana que, creo, es muy comprometida y tolerante a la realidad LGTBI.