La científica asturiana, fallecida en Madrid en 2019, es una de las figuras elegidas para ilustrar la serie ‘Mujeres con Ciencia’; se espera imprimir cinco millones y medio de estos cupones, correspondientes al sorteo del 24 de enero

La Historia, con mayúscula, no ha sido justa con la contribución de la mujer a… En fin… ¿Realmente hay alguna disciplina que se haya librado de esa discriminación? Afortunadamente, los tiempos han cambiado, y cada vez son más los homenajes, aun póstumo, que reciben aquellas personalidades femeninas que tanto, y durante tanto tiempo, hicieron para merecerlos. Es el caso de la laureadísima Margarita Salas, asturiana de nacimientos, referente nacional de la bioquímica, impulsora del estudio de la biología molecular en este país… Y, ahora, más de seis años después de su muerte, uno de los rostros que integran la serie de cupones ‘Mujeres con Ciencia’, emitida por la ONCE, en colaboración con la Real Academia de Ciencias de España. Se espera que sean cinco millones y medio de cupones, correspondientes al sorteo del 24 de enero, los que salgan a la circulación.
De presentar este gesto se ha encargado hoy lunes la delegada de la ONCE en Asturias, Yobanka Cuervo, quien ha estado acompañada por la presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en la región, Marta Malgor; por el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez; por la presidenta de la Fundación ‘Margarita Salas’, Lucía Viñuela, y por la matemática María Ángeles Gil, miembro de la antes mencionada Real Academia de Ciencias. Todas ellas han puesto su grano de arena a la hora de reseñar una biografía, la de Salas, que comenzó con su nacimiento en Canero, en 1938, y que incluyó el ser discípula del eminente médico Severo Ochoa, con quien trabajó en los Estados Unidos tras quedar cautivada por sus conocimientos en el transcurso de una conferencia que el luarqués impartió en Oviedo. Gracias a ese paso se licenció en Ciencias Químicas, y formó parte del primer equipo de trabajo en el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC de Madrid; paralelamente, ejerció como profesora de Genética Molecular en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid y, hasta 1994, dirigió el Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’.
Trabajo, premios y, sí, también activismo
Ni qué decir tiene que Salas vivió una época dura, en un momento en el que, en la práctica, las mujeres no se dedicaban a investigar. Así, tras su paso por Estados Unidos, en 1967 regresó a España, donde comenzó una investigación pionera en el campo de la biología molecular: el interesante fago -virus capaz de infectar bacterias- conocido como Phi29, que ha demostrado tener múltiples aplicaciones biotecnológicas debido a su altísima capacidad de amplificación del ADN. Fue solo el principio; durante su Carrera, Margarita Salas firmó más de 350 publicaciones científicas, supervisó treinta tesis doctorales e impartió más de 400 ponencias. Además, fue una gran defensora de los derechos de las mujeres, y encabezó la denuncia de la situación de discriminación de las mujeres en la ciencia. Por si fuese poco, se convirtió en la primera científica española que entró en la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, y llegó a ser miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias.
Con semejante currículum a su espalda, no sorprende que la asturiana recibiese un buen número de galardones durante su dilatada vida. Fue investida con el reconocimiento de Investigadora Europea de 1999, otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés); con el Premio ‘Rey Jaime I’ de Investigación en 1994, y con el Premio al Inventor Europeo en 2019. Este último, de hecho, en dos categorías: Logro de Toda una Vida y Premio Popular, otorgado por el público. Al mismo tiempo, recibió numerosos Doctorados Honoris Causa, y llegó a ser miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales y de la Real Academia Española (RAE). Murió en noviembre de 2019, en Madrid, a los 80 años.