La compañía pide campañas de sensibilización antes de restringir la venta a menores y cuestiona que los trabajadores de los comercios asuman labores de vigilancia. El psiquiatra Julio Bobes defiende elevar la edad mínima hasta los 18 años

Mercadona ha mostrado este lunes su oposición a la prohibición de vender, suministrar y permitir el consumo de bebidas energéticas a menores de 16 años en Asturias. La directora de relaciones externas de la compañía en la región, Noelia Iglesias, aseguró en la Junta General del Principado que este tipo de medidas “debería ser el último recurso” y reclamó antes campañas de sensibilización e información dirigidas a la población juvenil. Iglesias, que defendió el “compromiso absoluto” de Mercadona con la protección de la salud de los menores, sostuvo que la normativa propuesta no va acompañada de acciones previas de concienciación y que existe además una falta de armonización regulatoria entre comunidades autónomas. Según explicó, este escenario podría generar “desigualdades” y provocar situaciones en las que los jóvenes de zonas limítrofes atraviesen territorios con menor regulación para adquirir estas bebidas.
La representante de la cadena de supermercados también pidió revisar aspectos del texto relacionados con la edad mínima de compra y las obligaciones de vigilancia en los establecimientos. Advirtió de que la redacción actual podría generar conflictos en los puntos de venta, como impedir que un adulto acompañado de un menor pueda adquirir una bebida energética. Asimismo, recordó que “en ningún caso” se puede trasladar a los trabajadores la responsabilidad de controlar el cumplimiento de la norma.
Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría: «El cerebro no termina de madurar hasta los 24 años»
En la misma sesión compareció el catedrático de Psiquiatría y miembro de la Comisión Nacional de Prevención de Drogas, Julio Bobes, quien planteó el debate entre el “derecho a la salud” y el “derecho a la libertad”, posicionándose claramente a favor del primero. El experto se mostró partidario de elevar hasta los 18 años la edad mínima para acceder a estas bebidas y recordó que “el cerebro no termina de madurar hasta los 24 años”.
Bobes alerta de que el consumo de bebidas energéticas entre adolescentes es un fenómeno “creciente” y apunta a que el 17% de los jóvenes mayores de 16 años las consumió en 2024, una cifra que aumenta cada año. También señala que la proliferación de productos estimulantes se enmarca en un contexto de aumento generalizado del uso de sustancias en las últimas décadas. El proyecto de ley continúa su tramitación parlamentaria a la espera de que los grupos valoren las propuestas planteadas por expertos y entidades comparecientes.