ENTREVISTA CON RAFAEL BENGOA (II), POR JOSU ALONSO
(Previa: “Asturias ha sido ejemplar en la gestión del COVID. Ojalá lo hubieran hecho otras zonas de España”)
“El impuso financiero que se le va a dar al sistema de salud con los fondos europeos y el presupuesto no corresponde con la realidad de la crisis vivida”
“Ser independiente es lo que nos hace falta en este país en muchísimas estructuras políticas. Hay demasiada gente viviendo de la política”
“La comisión de expertos que evaluará la gestión de la pandemia no está lo suficientemente lejos del aparato político”

Hace dos semanas el Ministerio de Sanidad y las comunidades pusieron en marcha la comisión de expertos que evaluará la gestión de la pandemia. ¿Tiene esperanzas en que salga un informe sincero?
Si miras para atrás, en abril de 2020 fui el primero en solicitar en El País un informe independiente, despolitizado e imparcial, no culpabilizante, que mirara más hacia delante que hacia atrás. Aunque hay gente muy preparada en el comité, no está lo suficientemente lejos del aparto político para que se pueda aprender todo lo que se necesita. Habrá otros informes que hablaran sobre la gestión de la pandemia no intentando señalar con el dedo a nadie. Últimamente estaba sugiriendo que todos los partidos en el Parlamento se sienten y decidan que como todos hemos tenido que gestionar esto de una forma u otra, nos conviene llegar a un acuerdo para no utilizar los resultados del informe de forma política. Le daría credibilidad al equipo que hay, pero esperaría más bien un acuerdo de los políticos para no politizar lo que sale. No sé porque no se puede hacer en un país democrático como el nuestro. Hubiera hecho el acuerdo antes de lanzar el grupo de evaluación que ya se ha decidido.
En los últimos meses se ha reavivado un viejo debate, la necesidad de crear una Agencia de Salud Pública, posibilidad contemplada en la Ley de Salud Pública del año 2011. Parece que esta vez será la definitiva. ¿Confía en que el organismo no acabe contaminado por la política?
Es clave. Una Agencia de Salud Pública no puede depender del Gobierno, tiene que ser algo que pueda reportar al Ejecutivo como lo hace la AIREF. En 2013, Europa nos obligó a tener la Agencia Independiente de Evaluación Fiscal para asegurar que España hace las cosas de forma independiente y seria en términos económicos. Ahora hay quitar la f y poner una s. Debe ser independiente e imparcial y que sepa hablarle al poder, esto es muy importante.
La crisis sanitaria ha agudizado los problemas en la red de Atención Primaria. Hemos visto la asfixia de los centros de salud o la extenuación de los profesionales. ¿Cree que nuestros gobernantes son conscientes de ello?
El impuso financiero que se le va a dar al sistema de salud con los fondos europeos y el presupuesto no corresponde con la realidad de la crisis vivida, es decir, hace falta multiplicar por dos o tres los fondos. De hecho, hay otros países que están hablando de cifras muy superiores porque no quieren que se repita esto y saben que depende de la infraestructura de atención primaria que hemos ido castigando por décadas de infrafinanciación. El impulso no se va a hacer con fondos insuficientes, necesitamos hacer algo grande acorde a la magnitud de lo que nos ha pasado.
¿Debemos mirar con atención al impacto que puede dejar la pandemia en la salud mental, sobre todo, los jóvenes?
Hemos controlado el virus, pero no todos los daños colaterales de personas que se van a presentar sobre todo, en atención primaria diciendo que no duermen bien, con dolores de cabeza… que se van a expresar como emociones y sabemos que va haber un 20% de demanda en Europa de Salud Mental. Los problemas de Salud Mental no ocurren necesariamente en los momentos mas agudos del confinamiento y se van a expresar como un golpe sobre el sistema de salud. Hay que distinguir dos momentos importantes: lo que hayamos sufrido muchos que estamos programados, somos resilientes con respecto al confinamiento. Podemos aguantar eso y más, pero hay personas que previamente tenían problemas y no han vivido el confinamiento como tú y yo. El impacto psicológico, obviamente, ha sido mucho mayor. Ahora la atención primaria tiene que distinguir entre quien es la persona que puede superar solo el problema versus los que tienen una depresión clínica.

¿Los cimientos de nuestra sanidad han quedado tocados por el COVID?
Sí. Estamos intentando contrarrestar que tenemos un buen sistema público, pero la clase media-alta ha decidido irse a un seguro privado porque no quiere esperar debido a que no le atienden en la pública porque todo es COVID. Necesitamos una sanidad que puede atender lo COVID y lo no COVID y mantenerlo casi de forma continua. No podemos tener una sanidad que no tenga margen de maniobra para hacer las dos cosas al vez. Ahora toca reforzar el sistema público de una forma muy importante porque si esa tendencia continua se va a debilitar la pública y se va a fortalecer la privada. No es un comentario en contra de la privada, es que ahora toca meter fondos y energía en la pública para volver a tener un sistema que puede hacer mucho más de lo que podía.
La pandemia también ha catapultado a los expertos a los medios de comunicación. A usted le hemos visto en televisión analizando la evolución del virus, pero pienso además en el epidemiólogo Daniel López Acuña o el doctor de Salud Pública de la Universidad de Harvard Elvis García. Tres nombres que se ha convertido en habituales de la pequeña pantalla y las radios. ¿Se le ha hecho raro estar gran parte de su tiempo en televisión?
No, porque lo que hemos hecho es convertirnos en traductores de cosas que son un poco complejas a veces, intentar organizarlas para que la población en general las entendiera y eso ha ocurrido con una especie de pacto implícito entre vosotros en la comunicación y tres o cuatro de nosotros porque hacía falta. Me he convertido como tú en un comunicador (risas).
En su curriculum encontramos la dirección de Sistemas de Salud de la OMS, fue consejero independiente de Sanidad en el Gobierno Vasco y está considerado como uno de uno de los ‘padres’ del servicio vasco de salud. ¿Ser independiente en política le hace a uno gozar de mayor libertad?
Si tuviera 40 años y esperanzas de un tipo u otro igual me hubiera callado más, pero respondiendo a tu pregunta, ser independiente es lo que nos hace falta en este país en muchísimas estructuras políticas porque las personas independientes se pueden arriesgar más. En este momento el país no tiene un buen equilibrio entre lo técnico y lo político, hay demasiada gente viviendo de la política y si uno vive de ello, por ser muy franco, no te arriesgas tanto como si puedes recaer en otro trabajo.
También asesoró al presidente Obama en su proyecto de reforma sanitaria, el denominado popularmente como ‘Obamacare’. 11 años de ley que han sobrevivido incluso al presidente Trump. ¿Pensó que en algún momento llegaría a acabar con ella?
Los demócratas pensaban que sí, pero la ley tiene tres-cuatro puntos fuertes y era muy difícil de contrarrestar porque volvía a crear unas condiciones para que una persona y su familia estuvieran cubiertos. Trump si quería pero los republicanos no se han atrevido del todo. Si Trump se hubiera quedado, no solo hubiéramos seguido teniendo más muertos por la gripe, igual con el tiempo se hubiera podido cargar el ‘Obamacare’. Sin embargo, ahora me da la sensación de que está aquí para quedarse.

En esta crisis sanitaria nos hemos encontrado dos ministros que no proceden de la rama sanitaria: Salvador Illa y Carolina Darias. ¿El titular del Ministerio de Sanidad tendría que ser un profesional?
Por lo menos que fuera alguien del sector. No hace falta que sea ni médico, ni enfermero, ni especialista clínico. Puede ser alguien que conoce económicamente el sector, los temas de calidad, quién es quién, con qué equipo le gustaría rodearse. Es evidente que una persona que ha estado 10 años viviendo y comprendiendo este sector, considerado el más complejo de todos, debería ser la dirección hacia la que vayan consejerías y ministerios, pero eso no coincide con el pensamiento único.
Ya que estamos ¿le gustaría ser ministro?
Ese tiempo ya ha pasado. Todos los partidos políticos que podrían tomar esa decisión saben que me interesan más los pacientes y los profesionales que la política. Por lo tanto, no tengo el perfil que encaja con esa lógica en España ahora.