POR PABLO R. GUARDADO Y BORJA PINO
Decenas de personas hicieron noche ante el Teatro Jovellanos para asegurarse entrada para el XXXVIII Concursu de Charangues en una jornada marcada por las rachas de viento; una tumbona llegó a golpear a un joven, sin necesidad de atención médica

El espíritu del Antroxu y las ganas de ‘folixa’ pueden con todo. Incluso con Nils, nombre que recibe la borrasca que ayer dejó grandes rachas de viento en Asturias y que afectó a los decenas de personas que hicieron noche ayer frente el Teatro Jovellanos para hacerse con entradas para el XXXVIII Concursu de Charangues que se celebrará el sábado y el domingo. Hizo volar ‘tuppers’, vasos de café, fundas de portátiles y sillas, hasta el punto de que una tumbona llegó a golpear a un joven perteneciente a la charanga Los Acoplaos, sin más consecuencia que el susto y un pequeño chichón. Todo ello, como no podía ser de otra forma, tomado con el buen humor que caracteriza esta festividad.
«No estuvimos tranquilos por el viento», confesaba un miembro de Os Brasileiros do Xixón, mientras que desde Xaréu nel Ñeru destacaban que «no hemos dormido nada, pero merece la pena». Y es que, pese a lo dura que resultó en esta ocasión la espera, la camaradería entre los presentes hizo más llevadera la situación. A las 9.30 horas abrían las taquillas y los primeros de la larga cola —a las 8.50 horas llegaba hasta la calle San Bernardo por la calle Covadonga— se aseguraban asientos para unos de los eventos más esperados del Antroxu xixonés, que arranca hoy con el Xueves de Comadres.
La gran protagonista de la cita será, como no podía ser de otra forma, la sardina, que este año ha llegado con polémica por sus referencias al disco de Rosalía ‘Lux’ y, por extensión, a la fe católica. La mayoría de los consultados se desmarcan del debate alrededor de Perlamari. «Hay que entender que es una ‘folixa’», coinciden, al tiempo que se recuerda que en otras ocasiones se ha tocado la religión y no ha habido problemas.






