La multinacional armamentística, con presencia en Gijón, invierte nueve millones de euros en el desarrollo de dicha aleación, dentro del llamado proyecto GIGaNTE, tendrá una duración prevista de cuatro años

Seamos sinceros: probablemente el oficio más antiguo del mundo no sea otro que la guerra. Y desde aquel antiquísimo momento en que dos humanos se enfrentaron entre sí por primera vez, utilizando sus propias manos para ello, la especie se ha revelado diestra en el desarrollo de procesos y útiles que hiciesen esa actividad más eficiente. Las armas de piedra, primero; de bronce, después; el hierro, la pólvora, los plásticos, los polímeros… Ahora, en pleno siglo XXI, la siguiente revolución podría estar en el nitruro de Galio (GaN), una complejísima aleación binaria que, si bien lleva en uso desde la década de los 90, en el ámbito de la medicina, ya comienza a despuntar en el ámbito de la defensa por sus capacidades conductivas, claves en labores de detección y comunicaciones. Y en él ha fijado su atención Indra Sistemas, la multinacional armamentística española con presencia en Gijón; tanto es así que ha convertido ese producto en el centro del llamado proyecto GIGaNTE (Iniciativa de Investigación en Tecnologías de Nitruro de Galio), un ambicioso plan destinado a dotar al país de las capacidades necesarias para desarrollar, de manera autónoma tecnologías basadas en GaN.
Aunque es poco lo que, por ahora, se sabe, este proyecto conlleva un proceso propio de fabricación GaN que permitirá avanzar en nuevos dispositivos y circuitos electrónicos de «altas prestaciones», capaces de trabajar en rangos de frecuencia exigentes. La apuesta hecha por Indra incluye el desarrollo de circuitos integrados especializados (MMICs), y de técnicas de integración y empaquetado avanzado, que facilitan su incorporación en módulos y antenas más compactas, fiables y eficientes. ¿Suena complejo? Lo es, ciertamente. De ahí que la multinacional vaya a invertir en ello más de nueve millones de euros. Suficientes, en principio, para configurar, por primera vez en este país, una cadena de valor integral que abarque desde el diseño de dispositivos avanzados hasta su fabricación, integración y validación final. Se espera que el proyecto, que se enmarca dentro del Programa Misiones de Ciencia e Innovación (PEICTI 2024-2027) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad, no rebase los cuatro años de duración.
«El nitruro de galio está llamado a transformar la próxima generación de sistemas de defensa y comunicaciones, y liderar un proyecto como GIGaNTE es una muestra clara del compromiso de Indra con el desarrollo de capacidades tecnológicas críticas desde España», afirmaba ayer lunes el responsable de Portfolio e Innovación de Indra, Joaquín Ponz. Llegados a este punto, es importante mencionar que Indra no está sola en esta aventura. Por el contrario, la multinacional es la líder de un consorcio formado por Televes Corporación, Sparc Foundry y RBZ Robot Design, que aportarán capacidades complementarias en electrónica avanzada y diseño de circuitos integrados; Sparc, además, proporcionará su plataforma industrial de fabricación abierta en tecnologías III-V y GaN. De ahí que, a juicio de Ponz, «asumir la coordinación de esta iniciativa les permite «impulsar un ecosistema industrial y científico de primer nivel y avanzar hacia sistemas de radar, guerra electrónica y comunicaciones mucho más potentes, eficientes y fiables».