Con decenas de desalojados, el incendio declarado en el monte Areo, ya controlado, obliga a los Bomberos de Gijón y del Principado a trabajar toda la noche; entre los vecinos crece la idea de que ha sido intencionado
No… Decididamente, no ha sido cosa fácil conciliar el sueño esta pasada noche en Serín… Más de doce horas después de que, en torno a las nueve de ayer miércoles, se declarase un pavoroso incendio en las faldas del monte Areo, los efectivos del Cuerpo de Bomberos de Gijón y sus compañeros aportados por el Principado han pasado todo ese tiempo luchando contra las llamas, tratando de evitar su propagación y lidiando, además, con el fuerte viento imperante. Una batalla titánica que, sin embargo, parece estar dando frutos; a primera hora de este jueves la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias confirmaba que el fuego estaba ya «controlado», si bien el Ayuntamiento ha solicitado al Gobierno autonómico la aportación de medios aéreos para extinguir los últimos conatos. Así las cosas, el Plan de Incendios Forestales del Principado de Asturias (INFOPA) ha sido desactivado y, en base a la valoración que hagan los expertos durante esta mañana, se planteará el realojo de las casi cincuenta personas evacuadas.
«Muy bien no se ha podido dormir, la verdad; sobre todo, los que se fueron, que estaban preocupados por sus casas, pero parece que todo ha ido bien», comenta José Luis Fernández, presidente de la Asociación Vecinal de Serín, quien a estas horas realiza su particular reconocimiento de la zona para confirmar que ninguna vivienda más próximas al incendio se haya visto afectada. Sus habitantes recibieron anoche la instrucción de desalojar los hogares e instalarse provisionalmente bien en el colegio Monteana, bien en distintos hoteles; aquellos que optaron por la primera opción recibieron el apoyo del Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de Cruz Roja, desplegado al efecto para brindar asistencia psicológica, y también de voluntarios de Protección Civil. Todo ello mientras, en el exterior, a pocos metros de las llamas, los profesionales locales y regionales trazaban líneas de defensa para contener el avance del frente y, luego, pasaban a enfrascarse en las tareas de extinción propiamente dichas. Por su parte, agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local han estado evitando el acceso de personas no autorizadas; estos últimos, incluso, han llevado al escenario sus propios drones para analizar la dimensión de los daños desde el aire.
Efectivamente, y dentro de lo dramático del suceso -que, no lo olvidemos, aún no ha terminado-, la población desalojada «se comportó bien», enfatiza Fernández. De hecho, algunas fuentes consultadas por este periódico aseguran que hubo habitantes del centro de Serín que, aun residiendo lejos del incendio, optaron por marcharse, en previsión de que la situación se agravase. Eso sí, esa disciplina demostrada ha ido acompañada de un sentimiento colectivo de indignación… Y la razón no es otra que la creciente convicción de que este hecho ha sido intencionado. El propio presidente vecinal, que anoche apuntó tener conocimiento de varios intentos durante los días previos, explica a miGijón que «la cosa es muy rara; ayer, pese al viento que se levantó, no salió ni el humo de un cigarro… ¿Y, de pronto, rompe todo a arder? Entre eso, y que se tratase de quemar varias veces durante las últimas dos semanas, estamos seguros de que fue deliberado». No obstante, por el momento no existe ni confirmación, ni desmentido oficiales, pues las pesquisas periciales no podrán llevarse a cabo hasta que las últimas llamas sean apagadas.