Educación concede a la constructora Citanias una segunda prórroga, ante la imposibilidad de cumplir con el plazo; los vecinos temen que el retraso afecte a las matriculaciones, y CCOO exige saber cómo impactará su entrada en servicio en los centros de Contrueces y Roces

Una nueva mala nueva ha caído este miércoles sobre Nuevo Roces, el más reciente de los barrios que conforman el sur de Gijón. Por segunda vez desde que, en julio de 2023, la Consejería de Educación -entonces presidida por Lydia Espina- adjudicase a la constructora gallega Citanias Obras y Servicios la edificación del futuro colegio público del lugar, la empresa ha tenido que solicitar una prórroga del plazo de ejecución, ante la imposibilidad de cumplir con los tiempos marcados tras la primera ampliación, pedida al Principado en abril. Y el área que ahora lidera Eva Ledo se la ha concedido. Eso significa que los trabajos no estarán acabados hasta, al menos, finales de mayo. Una ventana de tiempo que inquieta a los vecinos, temerosos de que trastoque la campaña de prematriculación, que debería arrancar en marzo; ello mientras la Unión Comarcal de Comisiones Obreras (CCOO) de Gijón, preocupada por una posible merma de unidades educativas, exige saber cómo afectará el nuevo equipamiento a los cercanos colegios de Contrueces y Roces. El Gobierno, por su parte, asegura que el centro comenzará su actividad en el curso 2026-2027, pero aún no ha respondido a la cuestión planteada por el sindicato.
«Estamos en un momento de incertidumbre, porque no sabemos ni lo que va a pasar, ni cuándo y cómo podremos matricular a nuestros hijos«, se lamentan en la Asociación Vecinal de Nuevo Roces, descontentos no tanto con esta demora, que «es algo que puede pasar«, como con la forma en que el Principado la está gestionando de cara a los afectados. Porque si algo está caracterizando ese trato entre Educación y lugareños, de hecho, la escasez del mismo. Tanto, que «nos estamos enterando de todo por la prensa; lo único que veíamos, al pasar delante de la parcela, es que los trabajos no avanzaban a un ritmo lógico, pero ni nos explicaban por qué, ni se nos ha dicho la razón de esta segunda prórroga«. Tampoco a este diario se le ha aclarado ese detalle desde el área de Ledo, aunque es posible que guarde relación con las razones del primer retraso, ocurrido en abril de 2025 a consecuencia de las dificultades que Citanias encontró para trabajar sobre el terreno, dado que parte de la estructura se hallaba semienterrada. Sea como sea, el pasado domingo la Asociación registró una consulta acerca tanto de los plazos, como del proceso de matriculación. De momento, no ha habido respuesta oficial; solo lo transmitido en las últimas horas a medios como miGijón.

No obstante, los vecinos de Nuevo Roces no son los únicos que han alzado la voz. Como se mencionó anteriormente, la Unión Comarcal gijonesa de CCOO ha hecho lo propio, centrando el tiro en las consecuencias que la entrada en servicio del futuro colegio tendrá para sus homólogos ubicados en los barrios de Contrueces y Roces. «En una zona donde la enseñanza privada subvencionada con fondos públicos ha encontrado un nicho de mercado, estaremos vigilantes para que la apertura de este nuevo centro no suponga el recorte de unidades en la enseñanza pública«, advertían desde el ente sindical a última hora de la tarde de ayer, por medio de una nota de prensa. A ese respecto, en CCOO apremian a Ledo y a su equipo a que explique el impacto que el centro implicará, y a que profundice en los detalles de los plazos con los que ahora trabajan. Sobre ese último particular, conviene recordar que el proyecto, adjudicado a Citanias por un presupuesto de 16,52 millones de euros, debería haberse completado en veinticuatro meses; tras la prórroga concedida el pasado abril, el margen temporal se extendió hasta finales de 2025, previsión ahora desterrada.