
Frutas, flores y colores llamativos marcaron el atuendo que ese año ‘vistió’ al guardián del Puerto Deportivo de la ciudad

¿Qué sería del Antroxu sin las charangas? Ya se lo digo yo: la fiesta existiría a medias.
No disfrutaríamos de esas dos jornadas gloriosas de Teatro Jovellanos, ni de los vistosos pasacalles que no dejan a nadie indiferente a su ruidoso paso. La hostelería notaría la falta de reuniones multitudinarias; no sólo en el Antroxu, sino durante todo el año. Además, ese cachondeo familiar, cómplice, inquebrantable y ávido de querer disfrutar de la vida, y que se palpa alrededor de las formaciones, desaparecería.
Bien es verdad que, de vez en cuando, se pueden ver movimientos, sospechas de que no es oro todo lo que reluce. Como en todas las familias hay roces, discrepancias e incluso enfados irreconciliables.
Pero eso pasa hasta en las películas. Unas veces nos queremos, y otras no nos podemos ni ver. Es la vida, que a veces traspasa la ficción. Y eso ocurre también en el mundo del tambor y el silbato.
Pero volviendo a lo guapo, a la fiesta, ya se ha recordado que ellas mismas fueron las primeras en hacer ‘perrerías’ con nuestra ‘estatuona’. A su alrededor, y bien regadas con sidra, las charangas perdieron por unos días el respeto a un rey para dárselo a un personaje que ya es tan mediático en época de mascaritas, como lo era el verdadero en su tiempo.
La organización, de aquella el Teatro Jovellanos, sabe de la importancia de estas grandes familias -las formaciones tienen alrededor de cuarenta o cincuenta miembros-, y en el año 2007 quisieron homenajearlas, hacerlas sentir parte fundamental de la fiesta más loca del año.
¿Qué mejor manera de darles un reconocimiento, que disfrazando a su rey?
Por eso, en la imagen que muestra hoy el disfraz del vigilante del Puerto Deportivo, se le ve enfundado en un vestido bien llamativo, repleto de volantes al que le han salido dos grandes atributos, que bien podrían ser unas maracas o… Dejémoslo en maracas.
Culminando el conjunto, un gran sombrero de frutas al más puro estilo Carmen Miranda.