El hombre de confianza de Carmen Moriyón

En la política municipal hay figuras que no aparecen en las papeletas pero pesan como si encabezaran la lista. Enrique Lanza Morán, conocido en los corrillos como Kike Lanza, pertenece a esa estirpe discreta y decisiva. No fue electo, no ocupa despacho con placa, pero ejerce —junto al director general de Alcaldía— como concejal en la sombra de Foro Gijón en el Ayuntamiento de Gijón. Y lo hace con una autoridad que nace de la confianza absoluta de la alcaldesa.
Esa confianza tiene nombre propio: Carmen Moriyón. Lanza es su guardaespaldas político, su filtro y su avanzada. El hombre que aparece cuando la negociación se enreda, cuando el mensaje debe afinarse o cuando el ruido amenaza con tapar la música. Su poder no se mide en votos, sino en influencia: la que otorga ser puente, engranaje y, en ocasiones, cortafuegos.
Vicesecretario de Organización y miembro histórico de Foro Asturias, Lanza ha encontrado en la estrategia política y mediática su terreno natural. No es un tribuno ni un agitador de redes; es, más bien, un operador paciente, amigo de una línea anticrítica de la prensa, convencido de que el control del relato es tan importante como la aritmética parlamentaria. De ahí su protagonismo —a veces silencioso, a veces inevitable— en episodios polémicos que han marcado la agenda local: los contenedores de ropa usada, el Albergue Covadonga o cualquier debate donde la oposición huele sangre y el gobierno necesita cerrar filas.
Su relevancia pública creció, además, en el contexto del proceso judicial que salpicó a la vieja guardia forista, cuando su testimonio reforzó el relato de una nueva etapa y una forma distinta de gobernar el partido. Desde entonces, Lanza dejó de ser solo un nombre conocido en los pasillos para convertirse en actor reconocido en el tablero regional.
Porque su radio de acción va más allá de Gijón. Lanza es figura clave en las negociaciones que mantienen firme el pacto regional entre foristas y populares, un equilibrio delicado donde cada gesto cuenta. A año y medio de las elecciones, sus movimientos serán observados con lupa: de ellos puede depender la posible coalición regional entre Foro y el Partido Popular. No así la local, donde Foro juega a desgastar lo más posible al PP, alimentando con gasolina la inestabilidad interna de Álvarez Garaya.
En política, como en la esgrima, no siempre vence quien blande la espada más visible, sino quien sabe cuándo y dónde lanzar el golpe. Enrique “Kike” Lanza ha hecho de esa precisión su oficio. Y, por ahora, sigue pinchando.