El presunto autor, de 45 años en el momento de los hechos y diagnosticado de trastorno esquizoide de la personalidad, trató de matar a dos conductores, y amenazó con hacer lo mismo a los agentes de la Guardia Civil que lo detuvieron; ocurrió en 2024

Abril de 2024. Últimos compases del día 8. Quedan cinco minutos para que den las diez de la noche, y Ribera de Arriba, uno de tantos concejo del centro asturiano habitualmente anodinos y quietos, ‘salta’, de súbito, a las portadas de la prensa nacional. Lo hace después de que cierto hombre de 45 años, diagnosticado de trastorno esquizoide de la personalidad y víctima de un brote, acabe con la vida de su padre, de 74; decapite su cuerpo con un hacha y, a continuación, trate de matar a dos conductores, amenazando con hacer lo mismo a los agentes de la Guardia Civil que, finalmente, logran reducirle y detenerle. Unos hechos que conmocionaron a la región en particular y al país en general, y por los que, este martes, la Fiscalía del Principado ha solicitado la reclusión del presunto autor durante 30 años y ocho meses en un centro especializado. El escrito con las conclusiones provisionales y la petición de condena se ha presentado formalmente ante la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia Número 3, con sede en Oviedo.
Tal como recoge el documento elaborado por el Ministerio Fiscal, todo comenzó cuando el procesado, que residía con su padre y a quien reprochaba haberse separado de su madre y, en consecuencia, haber lastrado el desarrollo académico y profesional de sus tres hijos, tomó un cuchillo y atacó a su víctima. El progenitor, herido -incluso, en una mano, pues trató de defenderse asiendo el arma por la hoja-, consiguió salir de la vivienda y ganar a la carrera la de unos vecinos, a apenas cincuenta metros de distancia. Sin embargo, sus golpes en la puerta, sus gritos y sus súplicas no surtieron efecto. Los ocupantes, presas del pánico, no llegaron a abrirle, así que su hijo, completamente fuera de sí y que se había provisto de un hacha de grandes dimensiones, le dio alcance, lo mató y, acto seguido, le cortó la cabeza. Acto seguido, y llevando consigo el hacha y la cabeza, el agresor se dirigió a la cercana rotonda de la N-630, desnudando su torso por el camino.
Necesidad de tratamiento constante
Una vez en la carretea, trató de matar al conductor de un coche, que lo esquivó; dio un puñetazo contra otro turismo, que siguió de largo, e incrustó el hacha en el parabrisas de un tercero, intentando acabar con la vida de su ocupante. Aún intentó subirse al techo de un quinto coche, sin éxito, y, ya totalmente desnudo, arrojó la cabeza contra otros vehículos, antes de que tres agentes de la Benemérita -incluido uno jubilado- le redujesen, utilizando sprais y defensas. No obstante, antes de lograrlo, el atacante aún tuvo tiempo de lanzar la cabeza de su padre contra el rostro del miembro retirado del instituto armado, aunque sin causarle lesiones; lo que sí hizo, entre alaridos de «Arriba España», fue amenazar a los tres, asegurándoles que «os voy a matar como he matado a mi padre», y lamentando «no tener el hacha aquí para cortaros». Ya detenido y trasladado a dependencias médicas, el hombre precisó ingreso psiquiátrico urgente y contención mecánica, hasta la remisión de la fase aguda del brote; a día de hoy, confirma la Fiscalía, el trastorno esquizoide de la personalidad persiste, si bien se mantiene controlado con medicación. Ello hace imposible, a efectos legales, imputarle el crimen.
En vistas de lo anterior, el Ministerio Fiscal asturiano solicita catorce años de prisión por el homicidio consumado, siete años y medio por cada uno de los dos en grado de tentativa, y un año y nueve meses por el delito de atentado, todo ello a cumplir en un centro especializado en el que pueda ser debidamente atendido por su dolencia. Además, se reclama que indemnice a cada uno de sus dos hermanos con 25.000 euros; a las compañías de seguros de los dos coches dañados, con 202,20 euros y 429,02 euros, respectivamente, y al conductor de uno de ellos, con 1.200, al haber padecido migrañas y trastorno de ansiedad por efecto de semejante vivencia. Finalmente, se pide que indemnice a las entidades médicas con la cantidad económica que se
determine, para sufragar las las atenciones tuvo que recibir.