El boicot contra lla política implantada por la directiva del equipo surte efecto, dejando las gradas pobladas de localidades vacías; el Sporting, por su parte, llama a aplicar «reflexión» y «análisis» para «construir hacia delante»
Rebelión en la grada. Si se tirarse de cierta dosis de melodramatismo, y se tomase prestado el título de la célebre novela ‘Rebelión en la granja’, de George Orwell, así se podría definir lo sucedido ayer sábado en El Molinón. Miles de aficionados del Real Sporting, profundamente descontentos por los elevados precios impuestos con motivo del ‘Día del Club’ -22 euros para abonados adultos, 17 para socios Plata, y entre 8 y 11 para sub 26, personas con diversidad funcional y jubilados-, optaron por no acudir al encuentro disputado contra el Deportivo de La Coruña, que se saldó con empate a unos. El resultado de dicho boicot, instigado por diversos colectivos de seguidores de los ‘rojiblancos’, saltó a la vista: enormes ‘islas’ de asientos vacíos poblaban los graderíos del emblemáticos estadio gijonés, una prueba clara de la disconformidad de la afición con la política de precios dictada por la directiva. La misma que, pese a semejante situación, trató de calmar los ánimos y acercar posturas por medio de un comunicado, publicado en sus redes sociales, en el que aseguraba que «Hoy jugamos todos: los ‘sportinguistas’ que estéis en El Molinón y los ‘sportinguistas’ que no estéis en El Molinón. Reflexión. Análisis. Ganar. Y construir hacia delante».