Ignacio Alvargonzález acusa al Ayuntamiento de falta de sensibilidad por usar hábito y rosario en actos oficiales

El presidente de las Cofradías y Hermandades Penitenciales de Gijón, Ignacio Alvargonzález, ha expresado su malestar esta tarde por el diseño elegido este año para la Sardina del Antroxu, una propuesta inspirada en la estética religiosa asociada al último trabajo de Rosalía. Aunque descarta emprender acciones formales, considera que desde una institución pública debería haberse actuado con mayor sensibilidad.
“Yo parto de la base de que el carnaval es algo transgresor y donde está casi obligado a hacer burla de todo”, afirma a miGijón. Sin embargo, introduce un matiz que considera clave: “Eso lo puedo entender en el comportamiento de un particular. Si alguien se disfraza de cura, de obispo o de monja, me puede parecer de mejor o peor gusto, pero está en su libertad. Yo ahí no entro”.
La diferencia, subraya, está en el carácter institucional del evento. “Lo que a mí me preocupa es que desde una institución como es el Ayuntamiento, en algo que no es un particular, sino algo institucional, lo que se haga pueda herir los sentimientos de algunas personas”. Y añade con contundencia: “Eso ya es lo que me parece menos justificable. Me parece una payasada en ese sentido”.
La Sardina de este año viste un hábito de religiosa y porta un rosario cuya cruz ha sido sustituida por una pequeña sardina. Para Alvargonzález, ese gesto no elimina la carga simbólica del conjunto. “Se ha intentado suavizar sustituyendo la cruz, pero el resto del elemento sigue siendo un rosario y el hábito es un hábito de religiosa. Entonces, bueno, ¿qué se puede decir?”, plantea.
El presidente de las Cofradías insiste en que el problema no es tanto la figura de la cantante como el uso de una simbología concreta. “Se puede decir que está imitando a Rosalía, pero eso es una verdad a medias”, sostiene. A su juicio, el conjunto de la escenografía refuerza la lectura religiosa: “No es solo la sardina. Es todo lo que hay alrededor. Monaguillos, obispos… Es una temática y es, de forma más o menos directa, una burla de determinadas creencias”.
Aunque personalmente afirma no sentirse ofendido, sí reconoce que puede haber creyentes que sí lo estén. “A mí personalmente no me ofende, porque no ofende quien quiere sino quien puede, pero sí hay elementos que pueden resultar ofensivos para otras personas”, señala.
Sobre el trasfondo cultural de la propuesta, también se muestra crítico con la utilización de lo religioso como recurso estético o comercial. “A mí una espiritualidad que alguien reivindica para lanzar un disco como que me rechaza”, comenta en referencia a la etapa artística de la cantante. “Si uno la vive y la siente, desde luego no tiene por qué ocultarla. Pero mercantilizarla tampoco. Me parece mucha casualidad que justo salga la espiritualidad cuando tiene que lanzar un disco”.
Con todo, Alvargonzález no cree que exista una intención deliberada de ofender. “Yo no pienso que haya una intención clara. Sinceramente no les doy tanta capacidad”, afirma. En su opinión, se trata más bien de “un recurso fácil y simple para solucionar el tema de ‘qué hacemos con la Sardina este año’”.
A su entender, el fallo estuvo en los niveles de decisión. “La impresión que tengo es que esto viene de un nivel técnico intermedio y que los que se han equivocado han sido los que están arriba, que tenían que haber dicho: ‘Esto puede molestar a algunos, vamos a pensar algo un poco más original o más ingenioso’”.
En el seno de la Junta de Cofradías el asunto ha sido debatido. “Dentro de la Junta hay personas que son más combativas que yo”, reconoce. Sin embargo, tras valorar la situación, han optado por no adoptar medidas oficiales. “Formalmente no. Como Junta de Cofradías no tenemos pensado tomar ninguna medida”, confirma.
El presidente admite que el debate es complejo y que existe el riesgo de amplificar la polémica. “A veces no sé si merece la pena entrar mucho al trapo, porque a lo mejor le vamos a dar más publicidad”, reflexiona. “Es complicado el equilibrio. Callarse tampoco a lo mejor es la solución”.
En cualquier caso, defiende que expresar una opinión crítica forma parte de la responsabilidad que siente como representante de las cofradías gijonesas. “Desde lo público hay que tener más cuidado. La Sardina representa a todos los gijoneses en la fiesta del carnaval, y cuando eso parte del Ayuntamiento, el nivel de exigencia debería ser mayor”, concluye.