La Justicia ha condenado a nueve meses de cárcel al sujeto, que insultó y atacó físicamente a una mujer de dicha etnia y a su pareja cuando tomaban asiento en una terraza; una de las víctimas perdió la audición en un oído a consecuencia de los golpes

No son muchas las máximas que pueden afirmarse con rotundidad tal, que no admiten margen para la discusión. Que frente al racismo, tolerancia cero, es una de esas pocas privilegiadas. Y así lo ha confirmado la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Gijón, después de condenar a nueve meses de prisión, y al pago de multas e indemnizaciones, a cierto hombre que humilló, vejó y agredió a una pareja de etnia gitana, hombre y mujer, a la que de nada conocía. Tal fue la fuerza de los golpes propinados, que a consecuencia de ellos la parte masculina de la pareja llegó a perder la audición en un oído. En fin, un cúmulo de ‘hazañas’ que, para la Justicia, constituyen claramente un delito de antigitanismo.
Según ha trascendido, los hechos ocurrieron el 29 de julio de 2024, en cierto bar de Gijón. El condenado se encontraba en la terraza del establecimiento cuando la pareja, en situación de sinhogarismo y recién llegada de almacenar sus pertenencias en un trastero cercano, tomó asiento para recuperarse. Antes de proseguir, conviene matizar que la mujer sufre de problemas respiratorios y, en el momento de los hechos, dependía de una máquina de oxígeno… Detalle que, sin embargo, no pareció importar al primer individuo. Nada más ver sus intenciones de sentarse, la emprendió a gritos contra ambos, llamándoles «gitanos de mierda»; acto seguido, centró su odio en la mujer, a la que exigió «que te largues, gitana de mierda». Al ver la situación, su pareja intercedió, tratando de defenderla. Fue entonces cuando el agresor la emprendió a golpes contra él, al tiempo que zarandeaba a la mujer.
Una vez repuestos, y tras recibir la debida atención médica, ambos acudieron a la Fundación Secretariado Gitano (FSG), que les brindó atención jurídica especializada a través de su programa ‘Igual Trato, por la No Discriminación de las Personas Gitanas en Asturias’. Y no se tardó mucho en interponer una denuncia ante la Fiscalía de Gijón especializada de delitos de odio; la misma que, el pasado noviembre, fraguaba en la condena anunciada este martes. Tal como recoge el fallo judicial, las proferidas por el condenado fueron «expresiones en un lugar público que, objetivamente, minusvaloran la pertenencia a determinada etnia (…), todo bajo la consciencia de que podían ser escuchadas por otras personas que allí estuvieran presentes». Así, además de los nueve meses de cárcel, el agresor deberá abonar una multa de siete meses, con una cuota diaria de ocho euros, y una indemnización de 300 euros a cada víctima. Pero, sobre todo, para la FSG este resultado demuestra «la importancia de que se denuncien los delitos de odio y de que no queden impunes, puesto que no pueden tener cabida en nuestro Estado de Derecho».