La asociación Tous pa Tous denunció públicamente este domingo que un incendio provocó la desaparición de la panera de la rectoral de esta población de Cangas del Narcea; «el detonante es el abandono del mundo rural», afirma su presidente Juaco López Álvarez

Databa de 1651 y era la panera más antigua del suroccidente. Asturias perdió un elemento singular de su patrimonio este fin de semana por culpa de un incendio del que todavía se desconoce su origen. Se trata de la panera de Regla de Cibea que pertenece a la casa rectoral, abandonada, de esta población de Cangas del Narcea.
Vecinos de la zona informaban de este suceso, que obligó a intervenir a bomberos del parque de Tebongo, y la asociación Tous pa Tous denunciaba ayer en redes sociales esta pérdida con un firme ‘¿Y ahora qué?’. «Esta mañana, ardió como una pira, sacrificada por la incuria y la ignorancia. Hoy, el patrimonio cultural de Cangas del Narcea y, en concreto, del Río Cibea es bastante más pobre. Teníamos una rareza, un elemento singular, y nos hemos quedado sin él. ¿Y ahora qué? ¿Servirá esto para algo? ¿Servirá para tomarnos nuestro patrimonio más en serio? Día muy triste», apuntaba el texto acompañado con fotos.
Juaco López Álvarez, presidente de esta Sociedad Canguesa de Amantes del País, declaraba hoy a miGijón que la de Regla de Cibea se trataba de «una de las singulares del concejo de Cangas por por la antigüedad». En esta zona las paneras datan mayormente «de finales del siglo XVIII y, sobre todo del XIX y de principios del siglo XX», mientras que ésta «era de 1651», apunta el también director del Muséu del Pueblu d’Asturies, que hace 15 años publicaba en la web de Tous pa Tous un artículo sobre este bien titulado ‘Una panera de 1651 en Riegla de Cibea es la más antigua del concejo’ —la forma tradicional Riegla de Cibea es el único topónimo oficial de esta población de la parroquia de Cibea—.
El experto apunta que «en esa fecha lo que predominaban en Cangas eran todo hórreos de pequeño tamaño, la mayoría cubiertos de paja, porque en esta zona todavía pervivieron los cubiertos de paja hasta hace cuatro días. Era una panera que estaba vinculada además a la casa rectoral, a la casa del cura, no era una casa cualquiera. Se trataba de un elemento muy singular en la población de paneras y hórreos de todo el extremo suroccidental». Hay constancia de que ésta fue trasladada al lugar que ocupaba hasta ahora, por lo que «habría que investigar en los libros de cuentas de la parroquia a ver cómo llegó, a lo mejor del mismo sitio».
«Para el patrimonio del río Cibea y para Cangas del Narcea es una pérdida muy importante, y para Asturias, es otra panera más que desaparece, además con esa singularidad de que en todo este extremo más occidental de Asturias era la panera más antigua que había», añade López Álvarez. «Se perdió, no pasará nada, dentro de una semana no se acordará nadie, pero desde luego es un empobrecimiento más de todo esto que llamamos el patrimonio etnográfico, en concreto en el patrimonio de los hórreos y paneras, exclusivo de aquí de Asturias», lamenta.
La panera de Regla de Cibea, recuerda, «estaba llena de maleza, con hiedras subiendo por el ‘pegollu’, resultado del abandono de una casa rectoral». «El detonante es el abandono del mundo rural, de todos, de Asturias, de la Iglesia…», sentencia.