La necesidad de que dos intérpretes se sometan a sendas operaciones obliga a la compañía Teatro Kamikaze a cancelar sus compromisos, sin que todavía sea posible cerrar un nuevo calendario; Divertia devolverá el importe de las entradas

«Razones de fuerza mayor» es una expresión archiconocida, que abarca un sinfín de supuestos para sostenerla… Y que tiene en los motivos de salud, con toda seguridad, algunos de los más legítimos para escudarse en ella. Los mismos que, según ha trascendido este lunes, han forzado la cancelación del espectáculo ‘Amadora‘, que debería haber recalado en el Teatro Jovellanos el próximo 7 de marzo. Según han confirmado fuentes de Kamikaze Teatro, la compañía tras este montaje, el que dos de dos intérpretes hayan tenido que someterse a operaciones hospitalarias de envergadura -en uno de los casos, con un periodo de recuperación que se estima en seis meses- no ha dejado otra alternativa que tomar la drástica decisión, y esperar a que las aguas vuelvan a su cauce para tratar de recolocar el montaje en el calendario escénico. Por su parte, la empresa municipal de festejos Divertia devolverá el importe de las entradas a todos aquellos que ya las hayan adquirido.
De haber salido todo como se esperaba en un principio, la propuesta de Kamikaze Teatro, apoyada por la labor de Siemi Global, habría llevado al escenario a las actrices Socorro Anadón, Celia Bermejo y Carmen Mayordomo, quienes, sosteniéndose en un texto escrito por la laureada María Velasco sobre una idea original de Miren Iza, habría servido de homenaje a todas esas mujeres de ayer y de hoy aplastadas por la losa de la cotidianeidad y de lo que de ellas se espera, pero ante las que siempre hay una vía de escape.. Aunque sea expeditiva. El relato sigue los pasos de Amadora, esposa y madre, una mujer a quien la vida se le ha ido consumiendo entre quehaceres del hogar y trabajos precarios… Hasta que, un día, fruto de una experiencia dolorosa, encuentra la motivación necesaria para abandonar esa angustiosa monotonía, para trastocar sus rutinas de hogar y para, incluso, llegar al extremo de planear la fuga de cierta presa política encarcelada. En fin toda una promesa que, con suerte, una vez dos de sus protagonistas estén repuestas de las lesiones que las aquejan, llagará, por fin, a las tablas de Gijón.