
«Reformar la plaza del Gas es una oportunidad para repensar un barrio que lleva décadas pidiendo más espacio para vivir sus calles. La Arena puede ser mucho más de lo que hoy permiten sus calles saturadas de coches»

Hace poco leí en este mismo medio la propuesta de IU (y el resto de partidos de la coalición) para renovar el parque de la Plaza del Gas, defendida por su portavoz Javier Suárez Illana en el pleno municipal. Una reforma más que necesaria: es posiblemente la plaza con mayor densidad de vida del barrio, y hace años que pide a gritos una puesta a punto. Y no es cualquier plaza. Fue, hasta los años 80, una fábrica de gas, una instalación industrial que abasteció de energía a toda la ciudad, y hoy es uno de los espacios más versátiles de Gijón: niños corriendo, mayores al sol, perros, terrazas, autobuses, compras. Una auténtica navaja suiza urbana.
Leí también que en su propuesta, esta intervención debería alinearse con el Plan de Naturalización Urbana, y tiene todo el sentido: las urgencias ecológicas y sociales de hoy no son las de hace 30 años. Además, Rodrigo Pintueles, concejal de Medioambiente, ya ha demostrado motivación con proyectos clave para la ciudad, como la reforma del Piles o Gijón Ecoresiliente, con lo que no parece haber excusa para no actuar. Y ya que no hay prisa, me detengo a subrayar algo: lo que vale para diseñar una plaza, mezcla, diversidad y visión estratégica, debería valer también para pensar políticamente la ciudad en su conjunto con un mínimo consenso.
¿Quién podría estar en contra de mejorar el espacio público?

Y esta propuesta tiene también mucho que ver con la movilidad del barrio, porque para que este parque funcione como lo que ya es , un nodo social, verde y urbano, necesita más espacio. Y si hay algo de lo que La Arena anda escasa, es precisamente de eso: espacio. ¿Y qué ocupa hoy la mayor parte del espacio en sus calles? Lo saben de sobra: los vehículos.
La Arena es un barrio extremadamente denso, con edificios altos, muchísimas viviendas por metro cuadrado y una población flotante que ya no se concentra solo en verano. Los pisos turísticos y los alquileres estacionales han convertido al barrio en un lugar lleno de residentes temporales… muchos de ellos con coche. Y como las calles son las que son, no sorprende que La Arena tenga una de las mayores concentraciones de aparcamientos privados de la ciudad. Aun así, siguen faltando plazas y siempre faltarán, si no se le pone raciocinio a su uso. Ni siquiera la zona azul, teóricamente diseñada para fomentar la rotación, alivia un problema que ya es estructural: el coche ocupa prácticamente todo el espacio público disponible. El Coto lo sufre también: muchos vehículos “residentes invisibles” bajan a La Arena para evitar pagar y ocupar línea blanca durante días. Y aquí es donde vuelve la Plaza del Gas. Porque si queremos mejorarla de verdad (y por qué no, plantear mejoras para el conjunto del barrio) no basta con una reforma estética. Sería una mejora, sí, pero insuficiente. Basta pasear para verlo: arbolado escaso, aceras estrechas, movilidad incómoda y muy poco espacio para convivir. La Arena necesita una estrategia más amplia que libere espacio y renaturalice el barrio. La plaza puede ser el inicio, pero no el final.
Repensar Menéndez Pelayo: un pequeño cambio que lo cambia todo
Un primer paso lógico y que creo que ya estuvo sobre la mesa en etapas anteriores, sería repensar el frente del parque por Menéndez Pelayo: una calle donde el autobús es el protagonista y que podría funcionar perfectamente como calzada única, permitiendo solo bus y taxi y convirtiéndose de facto en una calle casi peatonal. Un gesto sencillo, pero que abriría la puerta a mirar el resto del entorno con una ambición mayor.
Y de ese gesto nacen preguntas inevitables…
¿Tienen que pasar coches por todas y cada una de las calles del barrio?
Si la prioridad es dar vueltas buscando aparcamiento, la respuesta será sí. Pero si queremos que las calles de La Arena sean lugares vivibles y no solo pasillos hacia los diferentes puntos del barrio, entonces la conversación cambia por completo.
Cualquiera que haya criado guajes en época de pandemia sabe lo que supuso el tristemente efímero Cascayu: un alivio gigantesco. Un espacio donde los niños podían correr y patinar sin miedo, porque había algo tan básico como espacio. Bastó aquella intervención temporal para ponernos un espejo delante: el principal problema del barrio, y de la ciudad, es la falta de espacio libre de vehículos.
A esto se suma otro malentendido habitual: la idea de que calles como Emilio Tuya, Aguado, Ezcurdia o Marqués de Casa Valdés funcionan gracias al tráfico. La realidad es justo la contraria. Muchas personas que compran en esos comercios llegan a pie, porque son calles de paso natural entre distintos puntos del barrio y de la ciudad. Y, sin embargo, en la mayoría de ellas no hay ni un espacio de estancia digna… ni un banco, ni un árbol o una jardinera con vegetación a cientos de metros.
En el caso de Aguado, la calle ya ha evolucionado hacia un lugar donde estar: bares y restaurantes llenos de vida, terrazas ocupadas… pero el equilibrio es frágil. La falta de espacio ha convertido muchas terrazas en obstáculos que dificultan la accesibilidad y reducen el confort urbano. ¿Podemos compatibilizar actividad económica, disfrute, accesibilidad y buena calidad urbana? Por supuesto, pero necesitamos mas espacio.
Y aquí entra otra pregunta clave…
¿Por qué la calle Manso que desemboca en el Muro, tiene dos carriles con anchura de autopista?
¿Por qué es un safari de dobles filas que bloquean al bus? ¿Por qué no podría absorber parte del estacionamiento que hoy satura Aguado, liberando esta última para convertirse en un verdadero espacio de convivencia? Es un ejemplo sencillo de cómo, con pequeñas intervenciones y poca inversión, podríamos mejorar dos calles a la vez. Espacio hay, pero está en ocasiones, absurdamente repartido.
Una invitación a repensar La Arena
Evidentemente, este artículo no pretende fijar un plan maestro del barrio. Eso corresponde a los vecinos y vecinas del barrio junto al Ayuntamiento, que es quien tiene la capacidad (y la responsabilidad) de hacerlo posible. Pero sí quiero animarles a abrir esa conversación.La idea es simple: La Arena tiene un margen inmenso de mejora.
Y ese margen solo aparece cuando nos preguntamos, sin miedo, qué uso real queremos dar al espacio de cada calle. La posible o futura reforma del parque de la antigua Fábrica del Gas puede y debe ser una mejora en sí misma, pero también puede ser la chispa para empezar a repensar el barrio desde su centro, con ambición, criterio y mirada larga.
«sabe lo que supuso el tristemente efímero Cascayu: un alivio gigantesco.»
Después de tremenda patochada poco mas hay que comentar …
Fue un aliviu gigantesco si, pero nun pa los que vais en coche de chigre en chigre. Ta claro, Robertín…
Te reto a comparar los kilómetros al mes que hago en bicicleta moviendome por Gijon. Cuando quieras. Ya lo dije varias veces por aqui, me juego un huevu y laema del otro. Hago unos 40 kilómetros a la semana moviendome por ciudad exclusivamente.
Los carriles bici mas importantes de Gijon que son el de Poniente y el del Muro quien los hizo???? La derechona de Foro, no el gobierno progresista y feminista del PSOE!!
No se, rick…Por cierto, el de Poniente se fizo con fondos que consiguió PSOE/IU en la anterior legislatura. Y ficieron lo de poniente, obligaos porque lleren europeos.
Por favor antes de escribir babayadas informate. El que se hizo con fondos europeos y «obligaos» como tu dices fue el carril bici de Sanz Crespo donde el Solaron.
Repito : Carril Bici de Poniente y de San Lorenzo hecho por FORO!!
Roberto, no dices una verdad, ni queriendo
Una y otra vez la gentrificación galopante. Una ciudad creada para el turismo, el paseo de los jubilados y el ocio, que se pretende hacer invivible para las familias trabajadoras. Esas deben buscar alternativas en las afueras.
Sí, señor Torre. A todos nos gustaría vivir en una ciudad jardín y poder ir a trabajar andando o en un transporte público en 15 minutos, pero la realidad del mundo que nos toca vivir es otra y sus propuestas solo sirven para complicar aún más la vida de los que ya la tienen complicada.
Y es que, aunque usted no lo considere ni un instante en sus razonamientos, muchos ciudadanos deben trabajar lejos de su residencia, en otras poblaciones o en polígonos industriales de las afueras que requieren múltiples transbordos en transporte público o, directamente, sin tal transporte. De hecho, ya hace unos años se sabía que más de un tercio de los trabajadores asturianos debían trasladarse a otra localidad para eso, para trabajar. Es probable que el porcentaje subiese desde entonces. Usted, lo que pretende es obligarles a dedicar aún más tiempo de vida a su trabajo, complicándoles aún más el transporte. Y, si no pueden soportar lo anterior, obligarles a gastar un alto porcentaje de su sueldo en las insuficientes plazas de garaje de las zonas que gentrifican (revise los precios y el número de plazas de garaje que se ofertan en las zonas en las que suele proponer sus actuaciones).
Al final, su visión pretendidamente progresista, realmente es la más regresiva y la que más perjudica a los que más dificultades tienen (de conciliación, económicas…). Muchos dicen: no, es que lo que está mal es la precariedad laboral, la falta de transporte público, la dificultad de conciliación… Ya, pero antes de solucionar todo eso con una intervención real en el sistema socioeconómico (ESO ES LA POLÍTICA DE IZQUIERDAS), su propuesta es montar un escaparate, creando ciudades de paseo para el ocio-turismo, y dejando la zona central del núcleo urbano para los turistas y los que tengan buenas posibilidades económicas. Los trabajadores con dificultades, que se arreglen como puedan.
Vaya «teoría del todo», ye una risión leete. Dante dos parámetros más y pa ti la física cuántica nun ye nada
Risión son los sos argumentos: nengunu.
Si nun ye a ver que’l coche nun ye un ser autónomu sinon la ferramienta que la xente tien pa ganar hores de tiempu pa ellos (especialmente, pa nun dedicar tovía más al trabayu) pues siga colos eslóganes que sí que dan risa: «la cai pa les persones, non pa los coches».
Los oxetivos declaraos del foru la movilidá primero y del oservatoriu dempués son torgar l’usu y l’aparcamientu de coches y motos, lo que acaba forciando a la xente, puedan o non 1) a dedicar más tiempu a la so movilidá obligatoria 2) a dedicar más renta al coche con una plaza de pagu pa aparcar (si son a topala).
Too esto dizlo unu:
– que prefiriría nun usar el coche pa dir trabayar y qu’odia a esi trastu y conducir pela ciudá,
– que vivió nel centru siendo mileurista y trabayando fuera de Xixón y vio cómo les peatonalizaciones dexaben too mui guapu pero valíen pa char a los vecinos como él y cambialos por terraces, pisos turísticos y xente con más perres.
Pero nun quede con que falo dende la mio visión «resentida». Busque cómo cambien rápidamente los residentes de los centros peatonalizaos y verá como avieya y mengua la población cambiándola por turistes muncho más que nos otros barrios. Eche una güeyada a les estadístiques de preferencies de les families cuando compren pisu y verá por qué escueyen les urbanizaciones nes afueres. Vea’l porcentax de xente que trabaya n’otru municipiu distinto al que vive o revise la cantidá de polígonos industriales ensin trasporte públicu o con una llínia namás.
Toos preferiríamos que tiraran la mazana que tenemos delante la nuesa ventana y plantaran un guapu parque ¿Non? La cosa ye qu’ehí vive xente.
Tomar decisiones polítiques pa una idílica fin ensin cuntar coles consecuencies pa los que nun tienen suerte (col so trabayu y la so conciliación) ye de too menos «progresista» y lo que fae ye afondar más nes diferencies y, nes ciudades, estremar tovía más unos barrios d’otros.
Firmo debajo
Trabajo de forma remota y me desplazo por la ciudad únicamente en bicicleta. Vivo en la Arena y no hay ni una sola parte de Gijón donde puedo llegar más rápido en coche. Solo basta con comprobarlo en Google Maps. Si quitas encima el tiempo perdido en ir a buscar el coche y luego aparcarlo, ni te cuento. Cuando llueve, me pongo el poncho y p’alante. Me molestan los coches en todo el recinto urbano y me parece que aportan poco más que inseguridad e insalubridad. En la vida he visto una calle o un barrio peatonalizado donde los vecinos viven peor porque hay menos coches. Los que más se quejan siempre son los que no pueden VENIR al barrio peatonalizado en sus coches privados.
Dicho esto, hay que reconocer que sí, existen personas que todos los días tienen que coger el coche e ir a trabajar en otra ciudad, o en las afueras de la ciudad, donde llegar en transporte público puede suponer un par de horas extra en desplazamiento, todos los días. Un tiempo no recuperable, que cualquiera podría dedicar a otras cosas. Buena parte de estas personas son gente humilde, ubicada en las periferias de la ciudad, y percibe las restricciones al uso del coche como un rechazo. Una peatonalización simplemente suena a «aquí no os queremos».
Pero hay que preguntarse, si el uso del coche se limitara a estas personas, ¿cuánto tráfico desaparecería de nuestras calles? ¿Cuántas horas y recursos gastamos desplazándonos a sitios donde uno puede jugar, respirar y descansar, porque nuestros barrios son estresantes, irrespirables e inseguros, ya que 80% del espacio público se lo comen unas cajas de metal de una tonelada, rodeando y echando humo sin descanso? ¿Cuántas horas de nuestras vidas dedicamos a ganar el dinero necesario para comprar y mantener los coches? ¿Cuántos años de vida se sacrifican en muertes prematuras provocadas por accidentes o contaminación? ¿Cuántos puestos de trabajo se pierden por falta de inversión en transporte seguro y sostenible, barrios sanos y comercio local dinámico?
Un barrio peatonalizado no rechaza. Acoge. Invita a todos a caminar juntos, a jugar juntos, a hablar y descansar, y sí, a comprar. Todas aquellas cosas que no puedes hacer cuando estás solo detrás del volante, despotricando porque no encuentras dónde aparcar y el día se está acabando.
«Trabajo de forma remota»…ole tus huevos!!, queria verte yo a las 7 de la mañana en el Polígono de Porceyo en Diciembre. Irias en bicicleta??? Por donde?? Por la AS-II???
Hay que ser pazguato pa quitaí valor a la opinión de alguien con esa argumentación de cuñao
Lo mismo digo !!!
Cuanto se agradecería que La Arena fuese un barrio amable con el peatón. Precisamente el único espacio de disfrute que tiene (el parque del gas) está petao de todo tipo de paisanaje.
Sería de agradecer darle algún espacio más a una zona tan densamente poblada. Un buen ejemplo es la calle Manso donde hay dos filas de aparcamiento, dos carriles gigantes un zigzag de coches aparcados en doble fila y todos los pasos de peatones y esquinas ocupados por coches de gente que está tomando algo en una terraza.
Las bicicletas, patinetes particulares y públicos, taxis y autobuses, pueden ayudar a liberar espacio y hacer la vida más amable para todos, especialmente en un barrio tan envejecido como La Arena