Mientras Álvaro Queipo trata de sellar, a la sordina, un pacto de fusión con Foro, resurge la figura de Susana López Ares como opción a encabezar la lista del PP regional en 2027. Perfecto guión para un ‘thriller’ con policías locales de Gijón y sus ‘walkies’ colgados con cinta adhesiva de las paredes en el estreno de la nueva Comisaría y cursos oficiales del Principado para la ‘reconxista’ cultural asturiana en La Coruña y Alcobendas. El Oscar está servido

Dice quien así lo ha visto, y así me lo ha contado, que la nueva y flamante Comisaría de la Policía Local ya tenía ‘goteras’ antes de ser inaugurada y puesta en servicio. No, no se asusten: agua de lluvia no entra. Eso ya sucedía de manera habitual en la antigua de la calle de San José, donde siguen, y seguirán durante meses, los equipos de la sala de control. En la nueva, los descosidos venían por otra vía. La más peculiar supuso que los agentes, en su estreno y durante días, se vieron obligados a hacer bricolaje para colocar las emisoras cerca de las paredes exteriores, las que dan al parque. O eso, o no les llegaba la señal de comunicación interna. Visto el panorama, y es encomiable, los policías buscaron soluciones de urgencia. La más usual y sencilla, tirar de cinta adhesiva y pegar la radio intercomunicadora a una pared con vistas a la calle. El sistema funcionó, aunque en modo ‘Pepe Gotera y Otilio’, pero funcionó, que es de lo que se trataba para salir del paso. Testimonio gráfico hay al efecto. Lo señalo porque, a buen seguro, nada de esa singular visión, digna de ser expuesta en el flamante museo de arte la Laboral, se podrá ‘disfrutar’ el próximo día 29 cuando las autoridades civiles y militares inauguren el luminoso edificio. Una lástima, porque la ‘permofance’ le daría un toque de decoración ‘vintage ‘ al paseo oficial. Parece que esa anomalía de las ondas policiales ya ha sido subsanada con un repetidor de primera generación. Bienvenido. La capa de pintura de las vigas lo agradecerá. Más complicado será lo del suelo de moqueta y, no digamos, el servicio de un único ascensor general para un edificio destinado a 450 policías. Reformado a la vista. Claro que, todo es disculpable teniendo en cuenta que las obras del inmueble se iniciaron ‘sólo’ hace seis años, en octubre de 2019 (se habían adjudicado el mes de marzo anterior tras no pocos atrasos), con tres años de plazo final. Sólo tardaron el doble. Un chollo comparado con otras en la ciudad que es innecesario de todo punto enumerar.
Con tanta prisa y urgencia, cualquier cosa puede pasar. Y prisa, lo que se dice prisa, no se está tomando Andrés Ruiz, el nuevo presidente del PP local, en celebrar la convención del partido local prometida por él mismo durante los calores invernales de la campaña del pasado congreso local. El canto de filas unitario se iba a celebrar antes de iniciarse el verano. Ahora se habla de noviembre. Quién sabe. Claro que, en descargo del señor Ruiz, todo tiene su razón de ser. En febrero se trataba, manos enlazadas, de ir todos a una. Ahora, según parece, el destino en Gijón marca un ‘todos a dos’ o, en el mejor de los casos, un ‘sálvese quien pueda’. El giro de los acontecimientos apunta, y nadie lo ha desmentido, a un acuerdo de lista conjunta Foro y PP, al menos en el Principado y en el Ayuntamiento de Gijón. Álvaro Queipo y Carmen Moriyón así lo tienen acordado bajo palabra. El presidente del PP aspira a llevarse ‘por lo bajini’ parte de los sufragios del centro derecha de Gijón para tratar de acceder a la presidencia del Principado y, por su parte, la alcaldesa de Gijón, fagocitando al PP local, buscaría lograr una mayoría suficiente para gobernar de nuevo en la ciudad, aunque fuera en minoría, para lo que necesitaría, con la previsible mayoría del centro derecha, al menos un voto más que la opción local del PSOE. Es obvio que Moriyón sabe que no contará con el apoyo de Vox y que los de Santiago Abascal a nivel local, sólo dejándose llevar, tienen sus encuestas bastante al alza. Por ello, a los foristas les pone de los nervios sólo pensar que Sara Álvarez Rouco, escocida por la espantada humillante sufrida por ella a principios de este mandato, pueda tener la llave del gobierno local, modelo Puigdemont con el presidente Sánchez, con el que juega a su antojo. Igual la ‘amnistía’ local, en sus diferentes formas, se tiene que negociar fuera de Gijon, en Quintes o Quintueles, emulando en clave doméstica a Waterloo. Quedaría por ver quién jugaría el papel de Cerdán y Zapatero. La cuestión se presenta interesante y compleja. Por ello, Queipo y Moriyón apuran sus cartas de acuerdo, aunque está por ver el destino final de este complejo entramado.
Para empezar, el presidente regional del PP tiene varios e importantes frentes abiertos, entre ellos en Oviedo, donde lleva años ‘marcándose un Rajoy’, es decir, mirando hacia otro lado, para desesperación del señor Canteli. En Gijón, ahora, también las cosas están duras, porque todo el partido, incluida su junta local, se enteró a través de miGijón del pacto en la sombra y a la sordina antes relatado, y que se traduciría en la liquidación del partido en la ciudad. Quizás por ello, vayas ustedes a saber, vuelve a surgir en medios populares el nombre de Susana López Ares como posible alternativa a Queipo para cabeza de lista del PP regional en 2027. Vamos, que don Álvaro no llegaría a presentarse al examen de las urnas y debería de conformarse, y gracias, con seguir siendo presidente regional en bicefalia, con la única función de solventar los diferentes ‘marrones’ del partido. Recordar que López Ares, mujer afín a Mercedes Fernández, ya estuvo a punto de ser la candidata en 2023 y hace pocas fechas, de la mano de vicesecretario de Economía de Feijóo, Alberto Nadal, fue nombrada coordinadora nacional de éste mismo área.
En medios del PP nadie duda de su más que poderoso currículo tanto académico como político y que estaría en condiciones de formar una estructura de gobierno muy potente caso de acceder a la Presidencia regional. El golpe de ocurrencia, tan al gusto del PP, sería espectacular y, desde luego, desmontaría de un plumazo pactos y fusiones varias. Recordar que en los comicios de 2023 el señor Diego Canga (salvando todas las distancias con la señora López Ares, que son muchas) apareció de la nada unos pocos meses antes de la cita con las urnas. En medio de toda esta marejada, como se apuntaba con anterioridad, es más que disculpable que Andrés Ruiz no quiera ni hablar de convención local alguna. Salir de ella sin pisar charcos, incluido el de la gestión del grupo municipal, sería digno de un milagro. Si no que se lo digan a uno de sus ediles, a Guzmán Pendás, que con toda ilusión, en calidad de presidente de la Fundación de Servicios Sociales, organizó un homenaje por el centenario de la Gota de Leche, en la Escuela de Comercio, con lleno hasta la bandera. Pues bien, nadie, ni un solo miembro del equipo de gobierno municipal acudió al acto. El desplante al edil, no ya de Foro, que también, si no de sus propios compañeros de grupo municipal, fue sangrante, en presencia todo ello de la consejera de Servicios Sociales. Ya se sabe: Roma no paga traidores, y quizás le pasen ahora factura al bueno de Pendás por haberse aliado con José Manuel del Pino en el pasado congreso local en contra del mandato oficial.
Y hablando del controvertido congreso, sus rescoldos aún no están, ni con mucho, cerrados. La candidatura de Del Pino recurrió ante el Comité de Derechos y Garantías de Oviedo al entender, por ejemplo, que a Adrián Carneado se le había incluido en candidatura fuera de plazo y que hubo un baile de fichas de afiliados con evidente, dicen ellos, sospecha de irregularidad. En suma, incumplimientos estatutarios varios en todo el proceso. En su día aportaron las pruebas y el citado comité se las rechazó por “extemporáneas”. El asunto ahora está en el mismo comité, pero de Madrid, que deberá de pronunciarse antes de un mes. Los teléfonos sacan chispas. El tema puede acabar en los tribunales y con consecuencias imprevisibles, como ya sucediera hace muchos años con el ya famoso congreso local celebrado en la Escuela de Hostelería. Y a todo esto, aunque suene a cómico, Álvaro Queipo exige a los suyos que no trascienda problema alguno en el partido. Vamos, como pedir que no se muevan las mareas. Y las mareas, pero de la Costa da Morte, las presenciará en primera persona todo el mes de diciembre, y con cargo al erario público asturiano, la creadora Marta Mori de Arriba. Hasta A Coruña se irá la afortunada “escritora y estudiosa” a desarrollar su “proyecto literario en lengua asturiana”, dice la Consejería de Cultura. Curioso que para pensar y juntar palabras en nuestra lengua vernácula sea necesario viajar y vivir becada en una comunidad vecina, aunque la Consejería que preside doña Vanessa está embarcada, por lo que parece, en una nueva “reconxista” cultural que llevará retazos de nuestra cultura también a Alcobendas para, se dice, “acercar las tradiciones a la colectividad residente en el exterior”. Una suerte de embajadas de cultura modelo catalán. Mientras, el Museo Piñole lleva el mismo camino que los originarios ‘walkie talkies’ de la Policía Local: carece de cobertura por falta de repetidor. Igual, por eso, por ausencia total de buenas ondas y de aptitud, con un poco de suerte al bueno de don Nicanor se le deja tranquilo, cuando menos, hasta el próximo ‘curso político’. Ita sit.