El pediatra del HUCA, que desde hace más de una década visita a niños como Spider-Man, ha sido uno de los 24 fans elegidos en todo el mundo para promocionar la nueva película del superhéroe
Hay cosas que pasan una vez en la vida. Y luego está lo de Santiago Jiménez. Pediatra en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), ovetense, fan declarado de Spider-Man desde los 13 años… y, desde hace unos días, uno de los elegidos por Sony para formar parte de una campaña global que ha terminado con un vídeo del propio Tom Holland reconociendo su labor. «Para mí, imagínate…», resume él, todavía entre incrédulo y sonriente. Porque lo suyo no es solo afición. Desde hace once años, Santiago cambia la bata por el traje rojo y azul en cuanto puede para recorrer las plantas del hospital. «Intenté combinar mi parte friki con mi profesión, y me salió bastante bien», cuenta a miOviedo. Lo dice sin épica, pero lo cierto es que su figura se ha convertido en algo habitual para generaciones de niños ingresados en el HUCA. Un Spider-Man que aparece por los pasillos, que se sienta a hablar, que convierte durante un rato el hospital en otra cosa.
De ahí, probablemente, la llamada. «Me contactó Sony Pictures la semana pasada», cuenta. Buscaban fans de Spider-Man de todo el mundo con perfiles especiales, gente para la que el personaje tuviera un peso real en su vida. «Me dijeron que les encajaba lo que hago con los niños». A partir de ahí, una mecánica global: 24 personas, un vídeo de presentación de cada uno y fragmentos del tráiler de la nueva película, Brand New Day, repartidos entre todos. El resultado fue inmediato. «Yo normalmente tengo 10.000 o 15.000 visualizaciones… y de repente un millón y pico», relata. No era casualidad: quien quisiera ver antes de tiempo el tráiler tenía que pasar por los perfiles de los participantes. Una especie de «fiesta del fan», como él mismo la define, que además tuvo otro efecto inesperado: poner a Oviedo en el mapa. «Salía Oviedo, el hospital… a nivel mundial. Eso también está guay», reconoce.
Pero lo que no esperaba era lo otro. Después de participar, de enviar su vídeo y de cerrar la campaña, llegó el mensaje. «Me dijeron: tenemos una sorpresa para ti», recuerda. Era un vídeo de Tom Holland. Personalizado. Directo. Reconociendo lo que hace. «Para un fan de Spider-Man… es casi el culmen», admite. Y, sin embargo, al día siguiente tocaba lo de siempre. Planta, consultas, niños. «Hoy estaba todo el mundo con la coña, claro. Que si estoy tomando café con Tom Holland…», bromea. Pero la rutina no cambia demasiado: «En cuanto puedo, me pongo el traje y subo a ver a los guajes”. Especialmente a los de esa edad en la que todo todavía es posible. «Seis o siete años… es perfecto. Creen, se lo pasan bien y se hacen amigos».
Porque ahí está la clave. No es solo distraer, «el mundo de la fantasía en el hospital es real, y eso mola mucho». Durante unos minutos, Spider-Man no es un personaje. Es alguien que entra por la puerta, que habla contigo, que te visita. «Para ellos es como si viniera un famoso. Como Cristiano Ronaldo», dice. Y en cierto modo lo es. Fuera, la historia crece. Compañeros, mensajes, redes sociales. Pero dentro del hospital todo sigue igual. O mejor dicho, sigue como siempre: con un médico que decidió hace años que su trabajo también podía hacerse con máscara. «Esto me completa», dice. Y es que mientras llegan campañas internacionales, vídeos virales o reconocimientos inesperados, él sigue a lo suyo. «Siempre que puedo, vuelvo», insiste.