El Principado responde a las acusaciones de la Mesa de la Nieve, que cuestiona los datos de viento y habla de averías y falta de personal

La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias defendió este martes que la no apertura al público de la Estación Invernal y de Montaña Valgrande-Pajares respondió “exclusiva y estrictamente a criterios técnicos de seguridad”, en respuesta a las duras críticas lanzadas por la Mesa de la Nieve tras una nueva jornada de cierre del complejo.
Según el departamento autonómico, la decisión se adoptó después de que la jefatura de explotación registrase picos de viento próximos a los límites máximos de operación, especialmente en la telecabina. A ello se sumaban los partes meteorológicos, que apuntaban a un incremento del viento sin previsión de mejora a corto plazo. En este contexto, y teniendo en cuenta además el carácter racheado del viento, permitir la salida de cabinas podía obligar a su recogida fuera de normativa, con el consiguiente riesgo para la seguridad de personas usuarias y trabajadoras.
La Consejería subrayó que las aperturas intermitentes, lejos de ser una solución, incrementarían el riesgo operativo, dificultando maniobras y pudiendo derivar en evacuaciones innecesarias. Por todo ello, y con estas condiciones meteorológicas, la dirección de la estación optó por no abrir los remontes y evitar la salida de cabinas, priorizando la seguridad como criterio esencial.
Estas explicaciones llegan después de que la Mesa de la Nieve, que agrupa a concesionarios, empresarios, usuarios y colectivos locales, difundiera un comunicado en el que reclamaba el cese de la directora general de Deportes, Manuela Fernández Ena, y cargaba contra la consejera, Vanessa Gutiérrez, a la que exigen responsabilidades políticas. En el texto, los firmantes califican la situación de la estación como una “vergüenza” y la describen como un “manicomio con remontes”, denunciando lo que consideran una gestión caótica y carente de planificación.
Desde la Mesa de la Nieve se cuestiona la explicación oficial del viento y se sostiene que existen datos de anemómetros oficiales y privados que reflejarían valores por debajo de los límites máximos establecidos para la apertura. Atribuyen el cierre, en cambio, a nuevas averías en el remonte de Brañillín y a la ausencia de personal en sus puestos de trabajo sin previo aviso.
El malestar se ve agravado, según los firmantes, por el contexto de la jornada: abundante nieve en la estación, 170 escolares participando en actividades programadas, personal contratado por los concesionarios, suministros ya abonados y numerosos usuarios desplazados desde Asturias y otras comunidades. En este escenario, denuncian una falta de información “veraz y a tiempo” que, aseguran, se repite a lo largo de la temporada.
El comunicado apela directamente al presidente del Principado, Adrián Barbón, para que actúe de forma inmediata. Los agentes locales advierten de un grave deterioro del complejo y alertan de que Valgrande-Pajares ha pasado de ser un motor económico y turístico del valle de Lena a un símbolo de desconfianza y conflicto institucional sobre su futuro.