
Los Premios, más allá de monarquías, republicanismos o el glamour son todos los años una oportunidad para descubrir a personas, historias y trayectorias

Tengo que reconocerlo: cada vez me siento más nostálgico. Será cuestión de años o que la paternidad me ha hecho, además de feliz, ser más consciente de la rapidez con la que pasa el tiempo. Este fin de semana, en mi paseo diario, he certificado lo que les digo al toparme con los grandes soportes en los que un año más, y van cuarenta, la Fundación Princesa de Asturias expone su programa de actividades.
Hace más de treinta años que mi querida y admirada Guillermina Caso (una de las maestras que he tenido y de las que les he prometido que algún día hablaré) me encargaba por primera vez acercarme al hall del Hotel de la Reconquista para recoger opiniones de aquellas personas que pudieran tener algo que contar. Con apenas 18 años y una grabadora de cassette con la pegatina de “Radio Minuto” me planté en Oviedo con algo más que un nudo en la garganta que al entrar en el hotel se convirtió en un grito interno de “¿qué hago aquí? ¿por dónde empiezo?”.
Me sabía los nombres, había mirado las caras, incluso pensado alguna pregunta. Para lo que no estaba preparado era para afrontar un cara a cara con un Premio Nobel como Severo Ochoa, con un científico que trabajaba en Houston como Juan Oró o con un médico fundador de la Sociedad Española de Nutrición y eterno defensor de la fabada, el asturiano Francisco Grande Covián. Me armé de coraje e interrumpí la conversación de un trío de españoles que en ese momento hablaban en inglés con un cuarto tertuliano. Fue el propio Severo Ochoa, quien con gesto serio, pero con gran amabilidad, atendió la torpeza de este redactor con la clase que otorga la educación.
Desde entonces y hasta este mismo año, el hall del Reconquista ha sido para mi un lugar recurrente y los Premios, más allá de monarquías, republicanismos o el glamour de los invitados (también les digo que hay mucho postureo) son todos los años una oportunidad para descubrir a personas, historias y trayectorias que sería prácticamente imposible en este pequeño extremo del mundo en el que vivimos. Quién me iba a decir a mi que hablaría con Severo Ochoa, que podría ver en directo y a menos de dos metros el color casi violeta de los ojos de Liz Taylor; compartir conversación con la Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; escuchar y ver a Martin Scorsese o que una conversación con un integrante de Les Luthiers me haya hecho, si cabe, un poco más “cholulo” (término argentino que significa admirar a personas de la farándula).
Esas y muchas más, forman parte de mis semanas de los premios que año tras año han ido popularizando cada vez más la idea que el periodista allerano Graciano García tuvo en 1980 para vincular al Principado de Asturias con el entonces heredero de la corona y ahora Rey de España. La idea de los premios ya hace tiempo que trasciende al Reconquista y al Teatro Campoamor y se ha convertido en una cita cultural y social inigualable. La feliz idea de reconvertir la Fábrica de Armas de la Vega en escenario privilegiado de actividades paralelas o que no solo Oviedo sea sede los actos previstos. Si no lo han hecho, les recomiendo que se acerquen a alguna de las actividades programadas porque estoy seguro de que quedarán tan sorprendidos como yo hace más de treinta años. Porque con los Premios no solo se conoce, sino que también se aprende.
Si me lo permiten, les recomiendo que, si pueden, no se pierdan este martes al Premio de la Concordia, el cocinero asturiano José Andrés, en la Fábrica de Armas; a la premiada con el de Comunicación y Humanidades, Gloria Steinem, que tomará la palabra también en la Fábrica ante alumnos y alumnas de ESO y Bachillerato. En Gijón, en el Jovellanos, estará también este martes Marina Abramovic, Premio Princesa de las Artes. Y si viven en Avilés, la Premio de los Deportes, la nadadora paralímpica Teresa Perales mantendrá un encuentro en el Complejo Deportivo Avilés y el miércoles estarán en el teatro Palacio Valdés representantes de la ONG CAMFED, Premio Princesa de Cooperación internacional.
Rebusquen y si quedan entradas (todas ellas gratuitas previa inscripción previa en www.fpa.es) dediquen un poco de tiempo a esta semana de premios que, sin duda, es una semana con premio.