El sindicato esgrime una encuesta hecha en noviembre como prueba de la urgencia de la toma de medidas, y denuncia la inacción de la Consejería de Educación pese a tales evidencias: «la pelota está en su tejado… ¿Qué va a hacer ahora?»

El tira y afloja entre el equipo directivo del IES Roces y una parte del profesorado, crítica con la gestión del primero, ha vuelto a tensar la cuerda y, de paso, a abrirse camino en la actualidad gijonesa. El Sindicatu Unitariu y Autónomu de Trabayadores de la Enseñanza d’Asturies (SUATEA) ha vuelto a la carga en sus exigencias de dimisión de la directiva, remitiendo a los medios un comunicado en ese sentido… Solo que, en esta ocasión, la munición escogida es diferente. Porque la organización sindical ha esgrimido como prueba de la validez de su reivindicación el resultado de una encuesta realizada entre el claustro el pasado 26 de noviembre, que demuestra que un 51% del mismo rechaza la labor del equipo en cuestión; de hecho, sólo un 35% de docentes lo respalda. Para SUATEA esos datos, unidos al informe de Inspección de Trabajo que confirmó la existencia de un inadecuado ambiente laboral en el centro, son más que suficientes para motivar la tan ansiada renuncia o, de no llegar a producirse, la cesión. El problema de esa última posibilidad, critican, está en la inacción del Principado.
«Una vez que queda constancia del descrédito de este equipo directivo en su propio claustro, si no dimite, ya no hay más responsabilidades que exigirles a ellos: es la Consejería (de Educación) la responsable de todo lo que allí ocurra, por no actuar», advierten los representantes del ente sindical, que se preguntan «qué va a hacer ahora» el área en cuestión, teniendo en cuenta que «la pelota está en su tejado». Claro, que la labor del Ejecutivo autonómico no debería limitarse sólo a un cambio de rostros al frente del instituto, entienden en SUATEA… Es preciso «reconducir el funcionamiento del centro, y para ello la Consejería deberá dotarlo de más recursos, así como proporcionar acompañamiento tanto al profesorado como al nuevo equipo directivo». Dos aportaciones, por cierto, que son vistas por los docentes críticos con la directiva como «una compensación justa tras años desentendiéndose de unos problemas tan graves en un instituto de este tamaño». Aun así, los precedentes no son halagüeños… Como SUATEA rescata, «¿qué hizo la Consejería cuando, en 2019, un grupo de docentes registró formalmente un escrito detallando sus quejas sobre el funcionamiento del centro? Nada. ¿Qué ha hecho desde que estalló el caso? Nada. ¿Qué hará de ahora en adelante? Mucho nos tememos que la respuesta no vaya a cambiar».