Vox Gijón acusa a Foro de amparar una «burla innecesaria» con dinero público

La portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Gijón, Sara A. Rouco, ha denunciado este martes lo que considera una “burla innecesaria” a los símbolos católicos en el marco del Carnaval promovido por el Consistorio. La crítica se centra en la imagen de una sardina caracterizada con hábitos religiosos católicos, utilizada como elemento promocional de las celebraciones.
Rouco ha calificado la iniciativa de “innecesaria, provocadora y profundamente irrespetuosa para miles de gijoneses”. A su juicio, aunque el Carnaval permita licencias creativas en el ámbito privado, “no todo vale cuando es el propio Ayuntamiento quien impulsa y patrocina determinadas representaciones”.
“Para muchos conciudadanos no todo vale, ni siquiera en Carnaval. Una cosa son las iniciativas particulares y otra muy distinta las que se promueven con dinero público”, ha señalado la edil, quien considera que el uso de símbolos religiosos en clave paródica “traspasa los límites del respeto hacia quienes profesan la fe católica”.
La portavoz de Vox ha dirigido sus críticas al equipo de gobierno local, encabezado por Carmen Moriyón, y ha acusado a Foro de “amparar con dinero público una provocación sectaria”. En este sentido, ha señalado también a Divertia Gijón, la empresa municipal encargada de la organización de eventos festivos, como canalizadora de la campaña.
Según Rouco, “la alcaldía vuelve a mostrar su verdadero perfil apoyando el escándalo y favoreciendo las provocaciones de minorías radicalizadas”, en referencia a lo que considera una estrategia de confrontación ideológica. Asimismo, ha denunciado una supuesta “doble vara de medir” en el tratamiento de los símbolos religiosos.
“Se aprovechan de la paciencia de los cristianos, pero sabemos perfectamente que no se atreverían a hacer lo mismo con símbolos de otras religiones”, ha afirmado, planteando si el Ayuntamiento actuaría del mismo modo con elementos identificativos de otras confesiones.
Por último, la portavoz de Vox ha advertido de que este tipo de acciones “no contribuyen a la convivencia ni a la pluralidad real”, y ha acusado al gobierno local de actuar “con sectarismo y sin principios”, al entender que se banalizan creencias arraigadas en una parte significativa de la sociedad gijonesa.