El Pleno acepta por puntos la propuesta de instalar elementos disuasorios en dichas arterias, una mejor señalización y cierres temporales, aunque descarta implantar controles para que solo los vehículos autorizados puedan circular por tales vías

Ha sido un Pleno extraño el primero de este nuevo año en Gijón… No tanto por las características de los temas abordados, como porque la ausencia del Concejal de Tráfico, Pelayo Barcia, ha forzado a la alcaldesa, Carmen Moriyón, a hacer uso de su voto de confianza para resolver las cuestiones que han acabado en un empate técnico. Y esa potestad ha sido importante para que el éxito cosechado por Podemos en la sesión de esta mañana, aunque amplio, no haya sido completo. En una votación hecha por puntos, y pese al rechazo de Vox a cuatro de ellos, el partido en la oposición lograba que saliesen cinco de lo seis que integraron su propuesta para optimizar la movilidad en aquellas calles peatonales, o de plataforma única. ¿Cómo? Aplicando medidas para limitar el acceso de vehículos en las mismas, una apuesta que ha recibido el espaldarazo del grueso de la Corporación… Salvo, como se ha dicho, por un aspecto concreto: la implementación de mecanismos de control para que solo aquellos vehículos autorizados circulen por dichas calles restringidas, un paso únicamente secundado, aparte de por Podemos, por Izquierda Unida (IU) y por el PSOE. El voto de Moriyón acabó echando por tierra esa cuestión.
Aun así, los de Olaya Suárez pudieron anotarse un tanto destacable. Y es que, en esencia, su idea incluye medidas como instalar mobiliario urbano disuasorio para prevenir el estacionamiento irregular en tales arterias, revisar e incrementar la señalización viaria que advierte de las distintas restricciones de circulación y aparcamiento, potenciar la vigilancia preventiva y sancionadora o, con una mirada más a futuro, trazar una planificación centrada en la próxima transformación de otras calles de la urbe al modelo peatonal o de plataforma única. Incluso, pese al descarte de los controles para impedir el paso de vehículos no autorizados, sí que se dio luz verde a desarrollar un programa piloto de cierres temporales al tráfico de calles con motivo de los fines de semana o las jornadas festivas, a fin de comprobar de primera mano sus efectos, y evaluar su viabilidad en un mañana hipotético. En fin, una batería de actuaciones cuya validez el concejal de Infraestructuras Urbanas y Rurales, el forista Gilberto Villoria, no ha dudado en reconocer; incluso ha avanzado que, para cumplir con la colocación de ese mobiliario disuasorio, se están diseñando jardineras que impedirán estacionamiento irregulares.
Los únicos comentarios críticos, independientemente del sentido de su voto en los distintos puntos, han manado del PSOE y de Vox. En el caso de esta última fuerza su portavoz, Sara Álvarez Rouco, descartó la oportunidad de la propuesta de Podemos, y apostó por «un replanteamiento integral del trazado urbanístico de Gijón para eliminar cuellos botella y ampliar aparcamientos», que iría de la mano de mejoras en las zonas de carga y descarga en las que operan los vehículos de reparto. Por su parte, desde las filas socialistas el concejal Constantino Vaquero, aunque partidario de la medida planteada por los de Olaya Suárez, acusó al Gobierno de que la tesitura actual es, en buena medid, culpa de su «inacción», fruto de su falta de apoyo a la movilidad sostenible; y esgrimió como prueba que el Plan de Movilidad, hoy por hoy, está «guardado en un cajón». A mayores, y recogiendo el guante lanzado por Vox sobre los vehículos de reparto, Vaquero sugirió instalar cámaras o códigos QR para un control de la carga y descarga, asegurando una rotación. En todo caso, el edil socialista finalizó poniendo en duda que, a la postre, el Ejecutivo vaya a poner en práctica lo hoy aprobado.