El suceso, que no pasó de una tensión entre dos personas ebrias, y que se saldó sin heridos ni detenciones, ha reavivado el malestar vecinal por las conductas incívicas que se generan en ciertos negocios hosteleros de la zona
El ser humano es… En fin, como es. Y, entre sus características definitorias, está el inmediato interés por cualquier suceso potencialmente crítico del que se tenga conocimiento. Por eso, no sorprende que sobre las 8.30 horas de esta mañana, al pasar por o cerca del paseo de la Infancia, decenas de peatones reparasen en la presencia de tres vehículos de la Policía Local de Gijón, y seis agentes de uniforme, en las inmediaciones del Café Tree. Un despliegue de calado motivado, según han confirmado fuentes municipales, por cierta discusión entre dos personas, ambas mujeres, que, estando bajo los efectos del alcohol, perdieron la compostura y acabaron enzarzadas en una trifulca. Testigos presenciales aseguran que, incluso, hubo intercambio de acusaciones por la desaparición de una cartera, aunque, finalmente, no hubo heridos que lamentar; es más los agentes se limitaron a identificar a las protagonistas, sin llegar a practicar detenciones. Aun así, lo ocurrido ha servido para reavivar la inquietud vecinal por las conductas incívicas que se registran en distintos establecimientos y puntos del céntrico barrio de Laviada. Y con demasiada frecuencia, además.
«Es algo continuo, casi de cada día», relatan a este diario comerciantes y hosteleros de la zona, acostumbrados ya a una dinámica que, de un tiempo a esta parte, se ha vuelto cotidiana. El Café Tree, en concreto, cambió de gerencia hace relativamente poco tiempo -no hay acuerdo a la hora de precisar cuándo se produjo ese traspaso-. Desde entonces, y puesto que su horario abarca las veinticuatro horas, «está habiendo más de un lío: gente borracha, consumos de otras sustancias, ruidos, gritos, alguna que otra pelea… Nada serio, de momento, pero que incordia». Tales testimonios individuales son confirmados por la Asociación Vecinal de Laviada; porque, si bien «no hemos recibido ninguna queja formal, ni peticiones para que llevemos el caso al Ayuntamiento, sí que es un asunto que se comenta, del que los lugareños hablan». Y eso que el paseo de la Infancia es una arteria amplia y abierta, a tiro de piedra de centros neurálgicos de Gijón como La Gota de Leche, la Casa Rosada o El Humedal. Siendo así, la presencia de patrullas de la Policía Local «no es un problema; están y, cuando pasa algo, vienen y hacen lo que pueden, pero tampoco podemos pretender tener un agente delante de cada bar». Por eso, la petición general es clara: un «cambio de modelo de ocio, con reglas más severas… Y con mucha y mejor educación cívica».


