De esta manera pretende identificar a los colegiados en formación para concienciar a técnicos, jugadores y público de su situación y facilitar su crecimiento y continuidad en el arbitraje

Muchas personas no son conscientes de la dificultad de arbitrar un partido hasta la hora de ponerse a ello, en cualquier deporte. Siempre necesarios para el buen desarrollo de la competición y en muchas disciplinas, escasos, es importante cuidar su periodo de formación y evitar abandonos prematuros, sobre todo cuando se trata de menores de edad. La Federación de Balonmano del Principado de Asturias (FBMPA) es consciente de ello y por eso pone en marcha una campaña con un brazalete blanco como protagonista.
Todos los colegiados hasta los 18 años van a portarlo en sus partidos para que «tanto los espectadores, como los entrenadores o jugadores se conciencien de que el árbitro puede ser un menor en formación y empatice con ellos y con la dificultad que tiene coger un silbato y dirigir un partido». De esta forma, el ente federativo, a través del Comité Territorial de Árbitros, busca «proteger a los árbitros menores de edad y evitar los insultos, las amenazas o cualquier actuación que empañe la imagen de nuestro deporte y cause que los jóvenes abandonen el arbitraje».
«Creemos que es fundamental para que el colectivo arbitral, imprescindible para desarrollar nuestras competiciones crezca y sobre todo el balonmano demuestre unos valores de respeto y deportividad que le hacen único», destacan. Una manera de que esta modalidad en Asturias «siga siendo un ejemplo de juego limpio donde reine el respeto entre todos los participantes y en especial con los más jóvenes que deciden arbitrar».