Tres perros escaparon la pasada semana, cruzaron la carretera e hicieron caer a una mujer; tanto Cuatro Patas Libres como Animalinos de Xixón piden al Ayuntamiento que tome medidas por la seguridad «de las personas y de los animales»

Ha bastado una pequeña chispa, un simple susto que, cierto es, podría haber resultado mucho más, para que el debate en torno a la seguridad de los espacios caninos de Gijón haya recobrado la plena actualidad. La pasada semana, el martes para más señas, cuatro galgos que jugaban en el ‘solarón’ escaparon de la atención de su propietaria, echaron a correr, cruzaron los cuatro carriles de la calle Sanz Crespo e hicieron caer a una mujer de edad avanzada que paseaba por la cercana calle Álvarez Garaya. Por fortuna, el incidente no pasó de algunos moratones y de un ánimo momentáneamente cortado, pero los colectivos animalistas Cuatro Patas Libres y Animalinos de Xixón lo han aprovechado para rescatar una exigencia municipal que ya apunta a convertirse en histórica: que el Ayuntamiento acometa el tantas veces demandado vallado de los espacios reservados para perros.
«Llevamos años diciéndolo, y ni caso; y eso que tampoco tendría que ser una valla muy alta…», apunta Yenia Sánchez, portavoz de la primera de ambas entidades, y a quien no escapa la dimensión que lo acontecido en el ‘solarón’ podría haber llegado a tener. Porque, lo tiene meridianamente claro, «varios perros cruzando a toda velocidad una carretera pueden ser atropellados, pueden provocar un accidente de tráfico… Ya no es sólo por la seguridad de los animales; es que las propias personas podrían verse en peligro». El problema, entiende, no es de los canes, que «son animales y no entienden de límites«, sino de los humanos. Y en esa categoría se incluyen tanto sus propios dueños, como las autoridades municipales, responsables de proporcionar áreas adecuadas para que mascotas y propietarios disfruten sin poner en peligro ni molestar a nadie. «A nosotros nos viene bien, porque es una tranquilidad, y a quienes no son amantes de los perros también, porque así hay una barrera para que no se les acerquen. Ganamos todos».
«Un lugar que se declara pet friendly no puede negar esta seguridad; el día que haya un accidente con una persona muerta, la culpa se la echaremos a los perros»
Carlos Fueyo, portavoz de Animalinos de Xixón
La queja va más allá de lo meramente físico; es, incluso, una cuestión moral. «Es incomprensible que un parque como el ‘solarón’, o el que recientemente nos han asignado tras el Palacio de los Deportes, no estén cerrados… En una ciudad con 40.000 perros censados, no tiene sentido«, reflexiona Carlos Fueyo, portavoz de Animalinos de Xixón. El veterano grupo es, desde hace años, el mascarón de proa de una cruzada que ha ido cobrando fuerza conforme el número de canes se incrementaba en la ciudad. Tanto es así que en sus archivos personales conserva documentos fechados en 2015, en los que «ya se pedía ese vallado; ahora los perros son más, muchos más»; sólo seis años después cierta recogida de firmas en favor de la instalación de cerramientos en las zonas caninas sumaba más de un millar de firmas. Pero el problema sigue sin resolverse, y Fueyo teme que «el día que haya un accidente con una persona muerta, la culpa se la echaremos a los perros«.
Con todo, lo que los animalistas han recibido desde el Ayuntamiento no ha sido pasividad. En octubre del año pasado Rodrigo Pintueles, concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad del actual Ejecutivo local, anunció su voluntad de colocar un cierre perimetral en el área canina de el ‘solarón’, intervención que se ejecutaría a lo largo del presente ejercicio. Es más, a tenor del reciente incidente, el edil reiteraba ayer la pretensión de instalar una zona segura de suelta canina; de cumplirse los plazos actualmente barajados, las obras comenzarían en el último trimestre de este año, «que será cuando dispongamos de los medios materiales y económicos para hacerlo». Todo ello, insiste Pintueles, con la «intención de favorecer lo más posible la convivencia entre quienes disfrutan de las zonas verdes acompañados de sus perros, y los demás ciudadanos«.

En Animalinos de Xixón ven con cierto escepticismo el proyecto, a la vista del mes del año y de la total ausencia de novedades, aunque tampoco pierden la esperanza. «De todos los concejales de esta ciudad, Pintueles es el único que ha mostrado un interés real por el bienestar animal; el PSOE y Foro no han aportado nada, se han desentendido completamente», critica Fueyo. La suya es una percepción todavía más sangrante a tenor de la cantidad de dinero que el negocio de las mascotas mueve en la urbe. «Hablamos de muchos miles de euros, de cientos de puestos de trabajo… Cada año se abren peluquerías caninas, clínicas oftalmológicas, hospitales para mascotas… Y un lugar que se proclama pet friendly no puede negar esa seguridad«.