El socialista, católico practicante, se entrevistó el sábado en el Palacio Apostólico de El Vaticano con el pontífice acompañado por el cardenal luanquín Ángel Fernández Artime

Adrián Barbón se encuentra estos días en Roma con una agenda de encuentros en la que destaca una audiencia con el Papa León XIV, la primera que un pontífice concede a un presidente de Asturias. Ésta fue gestionada por el cardenal luanquín Ángel Fernández Artime, quien estuvo en las quinielas como papable, y tuvo lugar en la mañana de ayer en el Palacio Apostólico de El Vaticano. En la misma, el socialista, que siempre se declara como católico practicante, le entregó al estadounidense una edición facsimilar de dos volúmenes presentados en estuche de la conocida como ‘Biblia de Danila’, publicada por el Gobierno en 2010, que está atribuida por la mayoría de los paleógrafos a un scriptorium asturiano de la primera mitad del siglo IX, y ‘Glossae Cavenses. Exégesis bíblica en la Asturias del siglo IX’, transcripción completa y crítica de las glosas marginales que enriquecen el códice de la ‘Biblia de Danila’, que sacó en 2023 también el Principado.
Los encuentros con el Papa siempre están sujetos a reserva y discreción, pero ha trascendido que Barbón le trasladó a León XIV su preocupación por la creciente tensión internacional y las amenazas a la paz mundial, con las guerras en Ucrania y Gaza o la intervención en Venezuela, país con una amplia colonia asturiana, como ejemplos. Dentro de su agenda para estos días en la capital italiana, el presidente va a reunirse mañana con Isabel Celaá, exministra de Educación y Formación Profesional y ahora embajadora de España ante la Santa Sede.
Vallaure y Mori, bendecidos como voluntarios del Jubileo
En la misma jornada, otros dos asturianos tuvieron la oportunidad de estar cerca del Papa. Son Alejandro Vallaure, maestre de la Ilustre Cofradía del Santo Sepulcro, y su esposa, María Mori, que fueron bendecidos junto a miles de compañeros por León XIV como voluntarios del Jubileo de este 2025, el llamado de ‘de la Esperanza’. Todos ellos recibieron una Cruz del Jubileo, una miniatura del crucifijo con Cristo glorioso que acompañó a los peregrinos durante el Año Santo.
