
«Pasar a que sea perfectamente normal que los actos estrellas del evento municipal X, en vez de ser en la plaza del Ayuntamiento, o en el entorno de San Lorenzo, sean también, de vez en cuando, en la plaza de la Luz o en la del general Riego»

Este último año he tenido la suerte de poder patear bien a fondo la mayor parte de los barrios que dan forma a la ciudad de Gijón, junto con una buena parte del entorno rural del municipio. Contrueces, Nuevo Gijón, Natahoyo, La Calzada, Jove, Tremañes, El Llano, El Coto, Ciares, Polígono, Laviada, Cimavilla, Roces, entre otros y también Serín, Deva, Cabueñes, Cenero, Llavandera, La Camocha, Porceyo, etc.
No cabe duda de que -y no es nada nuevo lo que voy a decir- cada uno de ellos cuenta con su propia entidad como barrio, y con rasgos que lo hacen, a su vez, único dentro del puzle que conforma el municipio de Gijón. En lo que se refiere al entramado urbano, tenemos un poco de todo: barrios históricos junto con barrios creados en pleno proceso industrializador, y barrios dormitorio de nuevo cuño, por citar algunos modelos. Dentro de ellos hay numerosos colectivos que, cada cual desde su perspectiva y forma de hacer, tratan de defender los intereses que, consideran, deben prevalecer en ese barrio. Pero un poco más allá de los debates de lo que cada colectivo quiere para su barrio está lo que la ciudad, en su conjunto, dispone para ellos.
Me explico: llevamos ya un par de semanas, y lo que nos queda, oyendo y leyendo sobre los presupuestos municipales, sobre las inversiones, sobre las obras, sobre las partidas para esto y para lo otro… Vamos, sobre lo que se hace con el dinero municipal. No tengo duda -y no lo digo de coña-, y me vale para este Gobierno y me vale para los anteriores, que siempre desde el Ayuntamiento tratarán de equilibrar y optimizar que el reparto del dinero en inversiones sea justo entre los barrios y parroquias que conforman el concejo. Pero más allá de eso está aquello de lo que se habla mucho menos, apenas nada, y que trata sobre el concepto de ‘hacer ciudad’, que siempre suena a ‘palabros’ que no quieren decir nada, y que es de lo que quiero escribir esta semana en el diario más ‘molón’ de Gijón.
Lo de ‘hacer ciudad’ tiene que ver con el reparto de inversiones, sí; pero tiene también con el cambio de concepto sobre cómo, aún hoy, vemos nuestra ciudad. Está claro que el modelo adoptado, muy acertado, en los años 80 y 90 de establecer servicios municipales en los distintos distritos, y de ir corrigiendo las desigualdades oeste-este, ha ido ejecutándose y desarrollándose poco a poco. Pero estamos lejos, bastante lejos aún, de que el concepto de ‘ciudad’ como un todo y con la suma de todos sus elementos, se ejecute desde el ámbito municipal. Para que esto fuera así habría que comenzar a valorar que las decenas de actos que se organizan en la ciudad -y me refiero a los institucionales- fueran realmente igualitarios, y que se viese con normalidad que se puedan presentar los presupuestos municipales un año en La Calzada, el siguiente en El Llano y el de más allá en El Coto. Por poner ejemplos.
De igual manera, las decenas de ‘cosas’ que se proponen por parte de las instituciones municipales estaría bien que fueran pensadas, uno, pisando la calle, y dos, que se pisaran todas las calles para, de esta forma, valorar que no están las aceras igual en unos barrios que en otros (iba a poner ejemplos, pero prefiero ahorrármelos para que así, si alguien tiene interés en comprobar esto, se patee la ciudad desde Viesques a Jove, por poner, y luego lo comentáramos). Quien dice aceras dice el sistema de alumbrado (esto, solo, da para una docena de artículos), la proliferación de espacios verdes, o no, o el estado de las vías de circulación. No digo nada nuevo, soy consciente; muchos de vosotros lo veis o lo vivís. También soy consciente de que, con el paso de los años, se ha ido corrigiendo, en gran parte gracias a la presión ciudadana. Pero voy un poco más allá de lo tangible, o de lo más evidente: me refiero, más bien, a que el concepto de ‘centralidad’ que tanto ha definido la ordenación del territorio de nuestro país -todo empieza y acaba en Madrid-, y la ordenación del territorio de nuestra región -todo empieza o acaba en el Área Metropolitana Central-, no continúe siendo el modelo, a su escala, que adopte Gijón. Y pasar a que sea perfectamente normal que los actos estrellas del ‘evento municipal X’, en vez de ser en la plaza del Ayuntamiento, en la plaza del Parchís o en el entorno de San Lorenzo, sean también, de vez en cuando, en la plaza de la Luz o en la del general Riego.
Movernos, para ser más barrio y, por tanto, mucha más ciudad, conocer los barrios es conocer y vivir Gijón.