El PSOE gijonés denuncia improvisación presupuestaria y reclama al Gobierno local que aclare sus planes para los antiguos astilleros

El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Gijón considera que la reciente adquisición de la finca de La Isla confirma que el proyecto de Naval Azul está abocado a una “provisionalidad perpetua”. Así lo ha señalado este martes la concejala socialista Marina Pineda, quien ha criticado que la compra anunciada por el Gobierno local se financie con la partida presupuestaria reservada inicialmente para la adquisición de los terrenos de Pymar en los antiguos astilleros de Naval Gijón.
En rueda de prensa en el Consistorio gijonés, Pineda ha calificado de “vergonzoso” que el Ejecutivo municipal haya presentado “a bombo y platillo” la operación a apenas quince días del cierre del ejercicio presupuestario, recurriendo a unos fondos que, según ha recordado, estaban destinados a avanzar en el desarrollo del espacio de Naval Azul. “Resulta ridículo que lleven más de un año dando largas a la compra de La Isla para finalmente financiarla con el dinero de los terrenos de Pymar”, ha afirmado la edil, en una nota difundida por el PSOE gijonés.
La portavoz adjunta socialista ha defendido que la adquisición de La Isla, comprometida desde hace tiempo por el Gobierno local, debería haber contado con una partida propia en el presupuesto municipal. A su juicio, la decisión adoptada evidencia la falta de una planificación real para Naval Azul y refuerza la idea de que ese ámbito está condenado a una situación de indefinición prolongada. Por ello, ha instado al Ejecutivo a agilizar la negociación con Pymar y a consignar “la cantidad realmente necesaria” para la compra de sus terrenos.
“La consignación de esta partida no era más que una operación de maquillaje, pura propaganda para hacernos creer que el proyecto de Naval Azul estaba en marcha cuando la realidad es otra”, ha reprochado Pineda. En este sentido, ha sostenido que no existe un proyecto concreto para el nuevo polo del Parque Científico y Tecnológico ni empresas de la economía azul interesadas en instalarse en la zona, además de carecer de una idea clara desde el punto de vista urbanístico y de generación de actividad económica y empleo de calidad.
Frente a estas críticas, el Gobierno local ha defendido la compra de la finca de La Isla, una operación cerrada por 1,9 millones de euros, ligeramente por debajo de la tasación oficial. La adquisición permitirá completar el Jardín Botánico Atlántico con la integración de un jardín histórico de 17.000 metros cuadrados y una edificación protegida de cerca de 2.000 metros construidos, hasta ahora en manos privadas de los herederos del industrial gijonés Florencio Valdés.
Desde el Ejecutivo se subraya que la incorporación de La Isla al patrimonio municipal eliminará cuellos de botella en el recorrido del Botánico y abrirá nuevas posibilidades de uso vinculadas a la ciencia, la investigación, la divulgación histórica y la actividad social, aunque se reconoce que la rehabilitación de la casa requerirá un proyecto específico y una inversión adicional. Mientras tanto, el PSOE insiste en que la operación vuelve a aplazar decisiones clave sobre el futuro de Naval Azul y evidencia la falta de una estrategia definida para ese espacio.