El vehículo realizaba la recogida de papel y cartón cuando, en plena noche, su conductor detectó el humo y dio parte a los servicios de emergencias; aun así, pudo llegar al parque del Cuerpo de Bomberos municipal, donde el conato fue apagado
La vista es tramposa. O puede serlo, en según qué circunstancia. En ocasiones, algo que los ojos perciben como nimio, y que el cerebro, en consecuencia, procesa como tal, resulta ser de una envergadura mayor… O viceversa, desde luego. Un ‘viceversa’ que puede aplicarse a un reciente suceso ocurrido este mismo lunes en el centro de Gijón. Minutos antes de las once de la noche el contenido de un camión adscrito al Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos de Asturias (COGERSA), encargado de la recogida separada de papel y cartón, comenzó a arder a la altura de la calle Azcárraga, por causas que aún se desconocen. El suceso no pasó de lo anecdótico; sirva como prueba de ello que los propios servicios de emergencias indicaron al conductor que circulase hasta el parque del Cuerpo de Bomberos municipal, donde el conato fue extinguido. Sin embargo, el que un vehículo de tales características transitase por la urbe con llamas sobresaliendo de su tolva llevó a varios vecinos a malinterpretar su alcance… Y a inmortalizar el momento.
Según han indicado fuentes del Consorcio, fue el propio operario del camión el que se percató de la presencia de humo en la zona de carga, y optó por alertar a los profesionales en la materia. Durante la conversación telefónica el conductor informó de los detalles, lo que permitió concluir, dado lo nimio del foco, que no era necesario ni inmovilizar el vehículo, ni desplegar efectivos sobre el terreno. De hecho, el camión de COGERSA llegó al parque en muy poco tiempo, a las once y cuarto; una vez allí, se tendieron líneas de ataque y se extinguió la incidencia. No se registraron daños personales, ni efectos en el mobiliario urbano, y ni siquiera el vehículo acabó seriamente perjudicado; tanto es así que, confirman desde el Consorcio, no ha tenido que ser retirado para reparaciones, y continúa prestando servicio. Lo que sí quedó fue una anécdota que contar… Y el recordatorio a la ciudadanía de que no se deben arrojar a los contenedores colillas, baterías, pilas, electrodomésticos u otros desechos que puedan explotar, deflagrar, corroer o causar daños.