Transición ecosocial, comunidades energéticas y cohesión social marcan el nuevo impulso de la Agenda en el territorio asturiano
La Agenda 2030 acaba de cumplir diez años como marco global para impulsar un modelo de desarrollo basado en los derechos humanos, la justicia social y la sostenibilidad ambiental. Una década después de su aprobación, sus objetivos siguen marcando el rumbo de las políticas públicas en distintos niveles, también en el ámbito autonómico.
En Asturias, este décimo aniversario coincide con una nueva etapa de impulso y redefinición de la Agenda 2030, con una clara orientación hacia el territorio y lo local. Durante el último año se han puesto en marcha diversas líneas de apoyo dirigidas a entidades locales y comunitarias, apostando por una colaboración público-comunitaria que permita que los proyectos nazcan desde las propias realidades del territorio y respondan a sus necesidades concretas.
Entre las iniciativas activadas destacan proyectos de transición ecosocial, comunidades energéticas, movilidad sostenible y soberanía alimentaria, así como programas vinculados a los cuidados, los derechos culturales y la cohesión social. Todas ellas buscan generar un impacto real en la vida cotidiana de las personas, alineando las políticas públicas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde una perspectiva práctica y cercana.
Este proceso tendrá continuidad en 2026 con el avance hacia una Estrategia Asturiana de Desarrollo Sostenible, concebida como una hoja de ruta compartida que permita coordinar esfuerzos entre administraciones, tejido social y ciudadanía. El objetivo es claro: garantizar que ningún territorio quede atrás, reforzar la cohesión social y afrontar la emergencia climática con políticas útiles, justas y eficaces.